La Voz del Fuego ha sido una lectura mucho más inteligente de lo que esperaba. Y de lo que probablemente el mundo esperaba en su día cuando el libro se editó por primera vez en 1996. ¿Es lo que los seguidores de Alan Moore esperaban? Tampoco es quizás el trabajo más accesible, por varias razones… Pero comencemos con las primeras impresiones como publico objetivo y fan no declarado del tan galardonado autor de novelas gráficas. En general, no es la ida de olla que muchos esperan. Dde los que conocemos a Moore y su pintoresco pasado, con actitudes misántropas y su autoproclamada conversión en mago del caos, políticamente anarquista y de ideas (fuera de la mayoría de sus obras) bastante rarunas.
La Voz del Fuego se lee bastante bien…, cuando consigues entrar. En mi opinión, a Alan Moore se le subió bastante a la cabeza que se le catalogara en su día como el Mejor Escritor de Historietas de la Historia. De la historia, no sé, pero sí que son muy buenas sus mejores obras y quizás por ello pensó en dedicar también tiempo a la literatura y a aportar al mundo sus rarunas ideas. A partir de entonces, el mundo. El mundo filosófico a través de los libros. Y así llegó, del fondo de un cajón, La Voz del Fuego. Una trama catalogada de lujuria, locura y éxtasis.
¿Qué encontramos en esta nueva edición recién publicada por Roca Editorial? La Voz del Fuego es en realidad una colección de doce historias temáticamente vinculadas, que tienen lugar en Northampton en un lapso de 6.000 años. La primera historia, ambientada en el 4000 a.C., es narrada por un nómada paleolítico simplón, que habla en un dialecto difícil, con un vocabulario severamente limitado, una gramática extraña y una comprensión ingenuamente distorsionada del mundo que le rodea. Él es incapaz, por ejemplo, de distinguir los sueños de la realidad, y cree que las nubes son grandes bestias celestiales amorfas que de vez en cuando devoran el Sol y luego, presumiblemente, las escupe. Páginas particularmente difíciles, hasta que logras entrar en el swing de este extraño dialecto que Moore quiere aportar al mundo. Aunque es solo “entrar”. Es parecido a cuando lees por primera vez a Shakespeare o Cervantes, reconoces la mayoría de las palabras, pero parece que no encajan de manera correcta, hasta que sigues leyendo.
Un compendio de tramas de doce personajes distintos que vivieron en la misma región del centro de Inglaterra durante un período de seis mil años. Sus narraciones se entrelazan a través de acontecimientos recurrentes, extrañas tradiciones y visiones misteriosas. Una asesina obsesionada con su víctima, un pescador que alcanza a pensar que ha evolucionado o involucionado a una especie diferente, un soldado romano que descubre lo terrible, de lo que su pueblo le hace al mundo, una monja llena de males que es curada milagrosamente por una perturbadora aparición, uno de los últimos cruzados que pierde toda fe al encontrarse con la tan adorada reliquia. Y dos recónditas señoras brujas amantes ,con un futuro inminente con olor a chamusquina.
Lo curioso de La Voz del Fuego es ver cómo hace Moore para con cada historia usar un lenguaje progresivamente más elegante a medida que cada uno avanza más en las diversas tramas. Algunos de los relatos parecen ser algo autobiográficos. Incluso tratan principalmente la dificultad del autor para terminar un proyecto difícil como fue la escritura de esta novela. Un ejemplo claro es La salida de incendios de Phipps, una historia final anticlimática, pero que alcanza un ingenioso e inquietante nivel.
En La Voz del Fuego ninguna de las historias es lo que llamarías agradable. Tratan la violencia, la locura, la muerte, la mutilación, la traición, la pérdida de la fe y otros sujetos infelices de los que solo el ser humano se ocupa. Pero la mayoría de las historias, tienen momentos de brillantez agonizante. En definitiva, el libro trata sobre el mito y la magia en el curso de la historia. En su conjunto. Cuando digieres bien todo lo leído y cada uno de los momentos vividos; percibes que estás ante el conjunto de un trabajo escrito por un verdadero genio. Pues siempre, siempre, recuerda, que los genios son aquellos que te hacen pensar con lo que dicen o escriben.
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