Reseña: Revival, de Stephen King

revival-stephen-kingMe fascina la capacidad que tiene Stephen King para crear personajes ficticios y hacer que te adentres en sus vidas de una manera tan intensa que puede estar no contándote nada más que seguirás leyendo con fascinación. Esa clase de fascinación que se tiene cuando escuchas los devenires vitales de un hermano o un amigo del alma. Ya lo hizo en Joyland, también en Doctor sueño (por citar las más recientes) y repite la jugada en Revival, que es el libro que nos trae hoy hasta aquí.

Aquí conoceremos a Jamie Morton y le acompañaremos desde sus tiernos seis años hasta su vejez. ¿De qué va Revival? Es complicado decirlo y no es una forma de hablar, de hecho es tan complicado que en la contraportada del libro han optado por poner tres párrafos sacados de las primeras dos páginas del libro. Porque decir de qué va el libro vendría a ser algo así: Esta es la vida de Jamie Morton, de su relación en vaivén con el reverendo Charles Jacobs y la importancia que tendrá esa relación en su vida… y de algo más.

El problema es que ese algo más no se puede explicar en una sinopsis porque te cargarías el libro.

Cuando empiezas a leer Revival sabes que algo se oculta en la trama, tienes tus sospechas pero no sabes por dónde van los tiros. Probablemente tiene que ver con Charles Jacobs pero la historia parece centrarse en Jamie todo el tiempo, en cómo va creciendo desde esos seis años hasta la universidad, de su relación con el mundo de la música (se nota que Stephen King es un amante del rock y ha tocado en al menos una banda porque este libro es un importante homenaje a cualquiera con alma de rock)… y sigue adelante. Cuando te das cuenta llevas ciento cincuenta páginas y no sabes de qué va el libro, más allá de que Jamie Morton te atrae como un imán y que quieres seguir leyendo qué ha sido de su vida.

Esa capacidad parece innata en Stephen King.

En Revival ha querido hacerle un claro homenaje a Lovecraft, ya visible desde la frase que abre el libro: Que no está muerto lo que yace eternamente / y en los eones por venir aún la muerte puede morir.

Hablemos de una cosa más: a lo largo de sus más de cincuenta novelas hay un detalle que ha perseguido a Stephen King desde el principio. Incluso sus mayores fans critican que sus finales se le van de madre. Historias con un desarrollo impecable acaban un poco a la baja por culpa de un final demasiado estrambótico o extraño. Incluso, en broma, se considera que es casi su sello particular. Cómo olvidar ese momento, surrealista, que resuelve La tienda. O esa “intervención” que hace que concluya Apocalipsis (aunque sigan cien páginas más a modo de epílogo). O La cúpula. O… podría seguir.

Bueno, pues a Revival le acompaña una banda con la que Plaza y Janes nos advierte que estamos ante un libro con, y cito textualmente, el final más oscuro, inquietante e inolvidable de cuantos ha escrito Stephen King. Ok, de base si uno conoce la relación de King con los finales esa advertencia no sabe cómo tomársela. Aquí, como ocurría en Joyland, después de habernos contado la vida y obra del protagonista (repito, de una forma adictiva e interesante, al menos en mi caso ambos libros me han atrapado con fascinación), el algo más de la trama aparece en la recta final y se resuelve en apenas el 5% final del libro. Lo cual sabe a poco, todo hay que decirlo, y de hecho crea una sensación de escasez cuando uno cierra el libro, como si se hubiera echado de menos más… trama… a lo largo de toda la historia, y no solo al final. Cosa que es curiosa porque esa necesidad no aparece mientras sigues a Jamie Morton en su vida. De hecho, es debido a ese cinco por ciento final que el libro se expondrá en las secciones de terror de las librerías. Desde luego el otro 95% no contiene nada de miedo.

¿Es el final más oscuro, inquietante e inolvidable de cuantos ha escrito Stephen King? En mi opinión es un final oscuro, sí, y desde luego que es inquietante (gran parte de la novela tiene un cierto aire descorazonador pero el final sin duda se lleva la palma). En la parte de inolvidable voy a decir que no. Ha escrito libros cuyos finales no se me borran de la mente y este puede que no sea uno de ellos. O espero que no, porque las imágenes que proyecta… en fin, prefiero seguir durmiendo tranquilo.

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