Reseña: No Mientas, de Gregg Hurwitz

nomientasComienzo la lectura de la última novedad de la línea editorial La Trama de Ediciones B, No mientas, de Gregg Hurwitz, y con las primeras diez páginas pienso: “ok, la maquinaria de marketing editorial nos la acaba de colar de nuevo”. Porque si uno abre la solapa izquierda se encuentra frases tipo “Te pone los pelos de punta y te funde las neuronas”, por David Baldacci; o “De esos libros que hacen que te muerdas las uñas y no puedas pegar ojo”, y así hasta siete frasecillas del estilo.

Por el amor de Dios, si parece que Hurwitz ni siquiera comprendió aquello que enseñan en todas las escuelas de producción y escritura de thrillers 1.0: “comienza siempre con un bang”.

Así es. No mientas tiene un inicio soso. Muy soso. Diez páginas en las que piensas “como esto sea así todo el rato me voy a morder las uñas pero de angustia por no ver la luz al final del túnel”.

Ay, amigos… el cerebro… ese órgano de nuestro cuerpo que nos hace sacar conclusiones precipitadas. Diez páginas y la cosa se encarrila. Y después un pequeño empujón y cuando te quieres dar cuenta hay un cadáver al que le sigue otro y estás metido en una montaña rusa que desciende vertiginosa con varios loopings a la vista.

Gregg Hurwitz, allá donde estés, ole.

La trama de No mientas es un torbellino, os lo aseguro. La novela está escrita con un estilo ágil que no se detiene en tonterías. Te presenta a los personajes lo justo para que tú te hagas una imagen de ellos. Te da pinceladas de su pasado si lo ve conveniente y siempre para que entiendas sus comportamientos. Y el presente, bueno, el torbellino.

El protagonista cuasi absoluto de la historia es Daniel, un tipo que podría vivir tumbado al sol junto a una piscina de horizonte infinito o de yate en yate porque es el hijo de una de las mujeres más ricas de San Francisco (si no la que más), pero que harto de vivir bajo el yugo opresor de su madre decidió abandonar su trabajo como director de sus finanzas para dedicarse a la mediación y ayuda social entre delincuentes con posibilidades de reincorporarse a la sociedad.

Junto a Daniel conocemos a su mujer, Cristina, a su madre, Evelyn, y a los seis integrantes del que será su último grupo de apoyo antes de dar el salto a la práctica privada de la psicología. Seis tipos, cuatro hombres y dos mujeres, de carácter conflictivo donde Hurwitz saca a relucir su verdadera capacidad como autor y creador de personalidades, y se descubre como un maestro a la hora de retratar la psique humana. Porque, os lo digo, no son partes extensas dentro de la novela pero los momentos del grupo, con Daniel mediando con ellos, son lo mejor de sus cuatrocientas páginas.

La historia: Daniel descubre en su casillero de correo una carta dirigida a otra persona con una amenaza de muerte y con fecha atrasada. Al comprobar el nombre (Dios bendiga a google), descubre que ese hombre, del que nunca ha oído hablar, ha muerto asesinado. A esa primera carta le siguen otras dos, y pronto Daniel se verá metido de lleno en la persecución de un asesino que parece escoger a sus víctimas al azar y que, además, ha decidido que Daniel se encuentre en el centro de la historia. O eso parece.

Y hasta aquí puedo contar sin desvelar demasiado de la historia.

Pero eh, hacedme caso, abrid la solapa izquierda y leed las siete frases publicitarias. Todo lo que dicen en ellas es cierto. Y ese es un gran argumento de venta.

One comment

  1. josepa dice:

    gracias, estoy buscando thrillers amenos y di con el titulo de este y sus reseñas de autores famosos….algo me olia a chamusquina; por suerte lei tu reseña, y me quedo claro

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