Baltimore es una obra que comenzó como novela ilustrada en 2007, y continuó como una serie de cómic poco después. Una idea original del maestro Mike Mignola y Christopher Golden, la serie tuvo éxito como cada vez que Mignola se mete de lleno con un personaje. En 2010, Dark Horse Comics se fijó en ella y comenzó la serie de cómics. En nuestro país viene de la mano de Norma Editorial, como todo lo que toca el maestro y que es directamente recomendable para el buen aficionado al cómic. Quizás mi opinión no sea totalmente objetiva porque me considero fan acérrimo de todo lo que hace Mike Mignola. Alucino con Hellboy, flipo con AIDP y ahora estoy babeando al haber descubierto Baltimore por primera vez. ¿Por qué? Pues me alegra saber que hay más de lo mismo, más de lo bueno.
El porqué de tanto alucine viene secundado por lo que Mignola es capaz de meter detrás de estos personajes. Y la ambientación. Qué decir de la primordial ambientación que este hombre sabe introducir en cualquier guión. Leyendas de países extraños del este, monstruos aberrantes en pueblos perdidos del sur, fantasmas legendarios recorren el norte y vampiros eternos se asientan en el oeste. La ambientación. Es buena. Entras por la puerta grande a la historia y te quedas. Eres bienvenido.
Baltimore es la historia de un soldado que lucha fieramente durante la 1ª Guerra Mundial. Cuando consigue regresar a su casa encuentra a su esposa asesinada por un vampiro. Afligido por la pena, jura venganza y se embarca en una épica aventura para cazar al asesino del amor de su vida. Durante su búsqueda va encontrándose con pueblos destruidos, vacíos o abandonados, historias desalentadoras de monstruos que parecen haber surgido del mismísimo infierno durante la guerra, carroñeros que desean hacerse con el mundo de los vivos. Para Baltimore pocas cosas merecen ya la pena, y así deambula encontrándose y destruyendo a los más viles vampiros que han infestado a la Europa afligida de posguerra.
No descansará hasta matar al peor vampiro de todos.
Lo que hace grande para mí a Baltimore es una combinación de varios factores; por un lado, tenemos el escenario decadente y por qué no gótico, de La Gran Guerra. Se respira una atmósfera de ambiente del viejo mundo donde notas/sientes que aquí realmente podría existir cualquier criatura oscura. Mola ver el enorme despliegue de armas que Lord Baltimore es capaz de utilizar; espadas, hachas, armas de fuego, cuchillos, rifles, cruces, y un arpón. Éstas son sólo algunas armas de su arsenal.
La búsqueda de Baltimore es su pasión y eso lo define. Es sobre todo, justicia personal, y eso sobremanera. A él y al lector. Hay una meta, y las historias que se suceden por el camino, son “anécdotas” antes de ese esperado final que algún día llegará. ¡Pero qué “anécdotas”!
Baltimore. Volumen 3. Un forastero de paso y otras historias, contiene un total de cinco capítulos. La viuda y el tanque, o lo que una mujer es capaz de hacer porque su marido se quede en casa y no vuelva de la guerra. Un forastero de paso, o la lucha de unos aldeanos por recuperar su pueblo invadido por unos monstruos llenos de dientes. La obra, donde podemos ver al enemigo mortal de Baltimore llevando a cabo una curiosa obra de teatro. La segunda historia más larga del tomo es El remedio del Dr. Leskovar, donde este extraño señor lleva a cabo uno de sus más dulces delirios con la gente de su pueblo y los crustáceos que habitan en la playa. Termina el tomo con El Inquisidor, donde encontramos un gran personaje, un inquisidor de los que también se han alzado como Baltimore, donde vemos como su rencor ha alcanzado la mediocridad del ser humano.
Los guiones de Baltimore son buenos. Los monstruos van desde diseños clásicos góticos hasta seres deformados horriblemente por mutaciones de ciencia y mal. Todo recuerda a Poe, a Lovecraft, a Hellboy, a Mignola. Lord Baltimore es un gran héroe a seguir.
New Regency compró los derechos para adaptar Baltimore como película en 2007. Los autores de la novela escribieron un guión, mientras que David S. Goyer se estableció como director. Después de un cambio de liderazgo en New Regency, el estudio abandonó el proyecto y los derechos han vuelto a sus autores. Una pena.



