Reseña: Crimen en la colina, de Carlo Flamigni

En todas las partes del mundo, en cualquier rincón del planeta, por muy desconocido que nos resulte, hay disputas entre familias que dan lugar a unos sucesos de violencia que terminan en tragedia y con rencores que se transmiten de generación en generación y que de vez en cuando hacen saltar alguna chispa entre los afectados a tan complicada e irremediable situación. Y es así como da inicio Crimen en la colina, narrando el turbulento pasado que tuvo lugar en la familia Casadei, cuyo protagonista es Primo, un escritor apodado Terzo casado con Maria, una inmigrante china con quien comparte dos hijas: las gemelas Beatrice y Berenice. Junto a Pavolone, su guardaespaldas y Proverbio, alguien que le socorrió hace tiempo cuando las cosas iban mal en su vida, componen el rol protagónico principal de esta novela policíaca.

Como dije, esto es solo el comienzo de la historia, pues la verdadera trama donde la novela va ganando enteros a medida que vamos avanzando en la lectura, es la sucesión de unos escalofriantes asesinatos que están teniendo lugar en el pequeño pueblo del escritor. El asesino parece cebarse en los niños de la localidad adonde Primo Casadei ha decidido volver después de varias décadas sin pisar ese suelo para que su hija Beatrice se recupere de una tuberculosis. Cuando la pequeña sufre el intento de rapto de este maníaco, el escritor decide investigar por su cuenta, aunque a veces con la estimable ayuda del subcomisario Macbetto. No hay que quitarles el ojo a la larga lista de personajes secundarios que se nombran en esta obra: el aparej. Adamo, el padre Vittorio, el padre Michele, el conde Campi, el maestro, el pintor, el veterinario, el médico, el farmacéutico…, pues todos ellos serán los principales sospechosos en ***. Llama la atención el hecho de que no se facilite el nombre del pueblo ni de los lugares que lo componen, Carlo Flamigni lo deja a elección del lector con unos asteriscos, de esto modo cada le da su nombre particular, crea su propia historia en su propio entorno. Tan sólo se sabe que se halla ubicado en la región de la Romaña, que a su vez está situada en la provincia de Rávena. Hay que destacar la manera en la que Carlo Flamigni separa estas dos historias, la del pasado de Primo y la del presente, para obtener un resultado final formidable.

Le he dado la oportunidad a un escritor italiano, (no recuerdo si he leído algo que se haya escrito antes en ese país), y tengo que decir que para mi leer esta novela ha sido un gran descubrimiento y eso que Carlo lleva mucho tiempo escribiendo cuentos y novelas policíacas y que en el 2011 recibió el premio Sarantini precisamente por esta novela, primera entrega de esta serie protagonizada por la familia Casadei. La editorial Siruela tiene previsto publicar la siguiente, que llevará por título Sentido común y que un servidor la espera como agua de mayo.

A la hora de elegir una novela, siempre me he guiado por lo típico: ir a lo seguro, elegir la obra de un autor reconocido. Desde hace ya un tiempo, me llevo “arriesgando” con nuevos autores (o al menos desconocidos para mi) y estoy disfrutando con ello. Desde luego a Carlo Flamigni voy a tenerlo muy en cuenta en sus próximas publicaciones. Muy grata sorpresa.

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