Reseña: Liga de la Justicia Oscura, de Milligan y Janín

Una saga diferente.

Un titulo nuevo del que dependerán otros muchos números posteriores de diferentes sagas.

Una serie de las más esperadas del nuevo Universo DC, que ECC Ediciones ha traído para nosotros con esta nueva oleada de cómics tan llamativos.

Recordemos que hace unos cinco años Batman y Green Lantern tuvieron que pedir ayuda a Superman por el descubrimiento de un extraño artefacto alienígena. Aquella historia deparó en los comienzos de lo que hoy conocemos como La Liga de la Justicia, una formación que deslumbró al mundo entero. Cuando hay problemas de índole mundial, La Liga de la Justicia es toda una garantía.

Pero hay otros temas que la ONU lleva planteándose hace tiempo. se necesita un grupo de otras personalidades, otros modos de ver y retener las fuerzas malévolas que habitan las entrañas de este mundo. Una Liga formada por héroes expertos en hechos inexplicables, pues la amenaza está aquí, no fuera, un ente femenino llamado La Encantadora está azotando nuestras vidas de desgracias. Vamos a vivir una serie de extrañas aventuras, sobre todo, terroríficas como nunca se habían visto en el Universo DC.

En la Liga de la Justicia Oscura se ha conseguido reunir personajes tan reconocidos como Deadman, Shade, John Constantine, Madame Xanadu o Zatanna… y mucho temo que no muy al fondo está la sombra de nuestra querida La Cosa del Pantano. Lo dicho, es una serie muy esperada que ahora por fin tenemos ocasión de leer.

Detrás de ella está Peter Milligan, un guionista de los grandes que ésta vez hace de las suyas y crea una historia muy atrayente. Pero es que encima el dibujo es increíblemente bueno. Se encarga Mikel Janín, dibujante muy detallista que se alza junto al colorista Ulises Arreola para crear una buena obra.

Una serie muy a tener en cuenta, con unos personajes de DC que dan para cantidad de situaciones de lo más original. Ahora sí, me hubiera gustado leerla a tomo completo. Parece ser que estamos ante una magnífica saga contra La Encantadora; y amigos editores, cuando algo engancha tanto, no se puede dejar a un lector tan acérrimo con la miel en los labios.

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