En un mundo en el que la magia se basa en la manipulación de energías obtenidas a partir de la luz, el Prisma es el trazador más poderoso de todos, ya que es el único capaz de utilizar los siete colores del espectro para crear los más sorprendentes efectos, desde bolas de fuego hasta construcciones indestructibles. Gavin Guile es uno de los Prismas más poderosos que han existido, y también uno de los más longevos. Pero es consciente de que tan sólo le quedan cinco años de vida, tantos como complejos objetivos pretende lograr.
La vida de Gavin se complica cuando descubre que tiene un hijo bastardo, Kip, al que se verá obligado a acoger cuando el pueblo en el que vive sea arrasado por un sátrapa rebelde autoproclamado rey. El Prisma llevará a Kip a la Cromería, la ciudadela donde se forman los mejores trazadores de las Siete Satrapías, para averiguar si es digno hijo de su padre. Sin embargo, multitud de imprevistos se sucederán en la ya de por sí complicada existencia de Gavin Guile, quien tendrá que enfrentarse a una peligrosa rebelión mientras intenta que un terrible secreto que guarda desde hace más de quince años no sea descubierto.
No hay año en el que no aparezcan unas cuantas docenas de novelas de fantasía compitiendo por hacerse un hueco en un mercado cada vez más saturado de obras que, en la mayoría de las ocasiones, no son sino nuevas vueltas de tuerca a temas sobradamente superados. Por eso es de agradecer que autores como Brent Weeks traten de insuflar un punto de originalidad a las historias que escriben. Y si, como en el caso que nos ocupa, dicha originalidad va de la mano de un estilo ágil y de un buen puñado de personajes carismáticos, mejor que mejor.
El aspecto más original de El prisma negro (para mí, al menos) es el peculiar modo en que el autor norteamericano presenta la magia en su novela. Quizá cueste un poco asimilar qué es la luxina, cómo la utilizan los trazadores (que pueden ser monocromos, bicromos o policromos), qué son los engendros de los colores, etcétera. No obstante, una vez que asimilamos los conceptos que Weeks nos ofrece, descubrimos que el autor ha dado con un sistema que le permite jugar con infinitas posibilidades. En cierto modo, y salvando las distancias, me ha recordado en ocasiones al popular Green Lantern y a la manera en que el personaje de DC (y sus compañeros de los Green Lantern Corps) utiliza la energía verde generada por su anillo de poder para dar forma a cualquier cosa que se le pase por la cabeza.
Breent Weeks en un autor joven que se dio a conocer hace unos pocos años con la trilogía de “El ángel de la muerte” (formada por El camino de las sombras, El filo de las sombras y Más allá de las sombras, todos editados por Plaza & Janés), cuyo éxito le permitió dedicarse plenamente a la escritura. El prisma negro es la primera entrega de la serie “El portador de luz”, y su siguiente entrega será The Blinding Knife (cuya publicación en tierras americanas está prevista para septiembre de este mismo año).
Ante la buena sensación que me dejado el libro aquí reseñado, confío en que Plaza & Janés nos ofrezca en su momento la versión en español de la próxima novela de Weeks. Viendo cómo acaba esta, todos los que hayamos caído víctimas del hechizo del Prisma Guile y quienes le rodean, necesitamos conocer por qué cauces discurrirán sus próximas aventuras.
Estoy seguro de que no tardaremos demasiado en saberlo.