Nada como dos amantes de su trabajo para sacar adelante una obra que merezca la pena. Para esos que echan de menos algo nuevo dentro del universo del orejas picudas, esta obra incluso puede servir de introducción y repaso. Uno de los últimos títulos del director y guionista Kevin Smith (recomendable su Green Arrow) y el dibujante Walter Flanagan (Batman: Cacofonía, también junto a Smith). ¿Y por qué nada mejor que un amante de su trabajo? En un porcentaje lo hará bien si pertenece a ese nuestro querido y amado mundillo. Sabrá todo, y un poquito más del personaje en cuestión. De pé a pá, su galería de villanos. Capaz de hacer que te sientas “a gusto” en ese universo, provoca lo que a él como friki le gustaría leer. Además de que usará su fuerte, diálogos llenos de humor (humor negro e irónico, muy especial) para dar sencillez y florecimiento a la vez a los personajes.
Con la idea de una trilogía que se quedó díptico, Kevin Smith presentó al mainstream, Batman: Cacofonía. Y poco después, lo que se pudiera considerar secuela Batman: Espiral Interminable. Tan sólo un año después y con un modo totalmente alternativo de los parámetros de guion que
llevaba el primero. Además, incluyendo una leve pequeña dosis de tensión sexual. Esa palabra tan temida para las dos grandes franquicias del cómic.
Y si bien Batman: Espiral Interminable es el punto de partida de un arco argumental completamente nuevo, sí que guarda relación con el diseño de personajes y “modus operandi” de su anterior. Por lo que triunfas si ya las ha leído o tienes previsto hacerlo en su modo conjunto. Un guion que se centra en el día a día de Batman como ojo avizor de su Gotham de sus amores. Un lugar tenebroso, lleno de corrupción, donde aparte de poder secuestrada una niña que se aleja de sus padres, encuentras a un par de polis siendo sobornados para no recibir una multa de
aparcamiento. Pero también lugar inmerso en rincones oscuros donde poder encontrarte al Caballero Oscuro luchando contra el Barón Blitzkrieg, Hiedra Venenosa o incluso Demon. Y ante el aumento del crimen, del Mal a espuertas, aparece un nuevo ser que viene con intención de ayudar a Batman.
Adopta la personalidad del dios del inframundo Bafomet. Parece novato. Batman no sabe si es de fiar… ¿Un sidekick adulto? ¿A estas alturas? Recuerda que todo eran complicaciones. Pero el señor Wayne recuerda que necesita un sucesor. Alguien a quien confiar sus misiones. Aparte de que el hecho de dejarlo, se hace grande. Y mucho tiene que ver en ello, volverse a ver a sí mismo siendo dicharachero, elegante, sonriendo a la vida, bromeando, concediéndose ser ocioso…
Culpa de ello tiene el regreso a
su vida de la señorita Silver St. Cloud. Con la que sostuvo historia de amor en el pasado, una de las mejores que han existido. Pero a ver, ¿traer más vigilantes a esta guerra después de permitir que Dick, Jason y Tim echaran a perder sus vidas? Bafomet, le pone ganas. Como todo el que empieza, parece candidato perfecto para suplirle…, ¿o no?
Kevin Smith nació para ser guionista. Hilarantes son algunos de sus diálogos, y mucho mérito es saber meter el humor en el cómic de pijameo sin que todo se vuelva ridículo. Es algo muy difícil, os lo aseguro. El dibujo lo lleva su amigo Walter Flanagan (el dueño de la tienda de cómics en la serie de TV Comic Book Men). Se conocen desde niños y en algunos puntos, esa confluencia se nota. En Cacofonía ya se percibía ese compadreo. Goza de un dibujo adecuado y aunque en algunos momentos desciende su detallismo (aquí por ejemplo encontramos el mismo corte de pelo en Nightwing, Robin y Aquaman); los apuntes de Smith con los diálogos tapan esos huecos.
Batman: Espiral Interminable narrativamente no falla. Además de que mola leer de vez en cuando una relación fresca, atractiva y sensual entre mujer y hombre en un cómic de superhéroes… Un soplo de aire fresco a esa constante oscuridad gothaniana.
Smith usa aquí varias excusas para contarnos en definitiva, dejar caer que ya es hora, una posible sucesión del cargo de Bruce Wayne como vigilante de la ciudad de la corrupción por excelencia. Profundizar en esa idea. Una que no recuerdo haber leído antes, donde además del repaso que se le da a la vida Batman, y un gran final, la vuelven altamente recomendable.
No comparto tus loas, lo de Smith tiene momentos interesantes, pero otros francamente ridículos, como cuando Batman le cuenta a Bafomet que durante una de sus primeras misiones se hizo pis. Ese no es Batman, es del mismo tipo de problemas que tiene el Godamn Batman de Miller, y no son los únicos ,solo puse un ejemplo.
Cuestión de gustos