Reseña: Colder Ómnibus, de Paul Tobin, Juan Ferreyra y Nate Piekos

Colder_omnibusUn ómnibus está más allá de un integral. Suena mejor la palabra que lo define e incluso le da prestigio. O eso reclama el eco. Para mí lo tiene. Un término que determina que contiene todo-todito-todo del titulo recogido y en un solo volumen. Y si es una obra que ha molado, de Terror, gustoso y recordatorio de momentos donde lo leíste; miras ese ómnibus en tu cómicteca con orgullo, incluso acaricias su lomo cuando pasas cerca y… Ah, me puede.

Me puede el haber leído, gozar, tener, poseer, este ómnibus de Colder que Medusa Cómics trae entre sus últimas novedades. Colder fue una miniserie lanzada en cinco números que, tras su éxito, también se convirtió en la primera parte de una trilogía escrita por Paul Tobin, colder03ilustrada por Juan Ferreyra, con tipografías de Nate Piekos, que al otro lado del charco fue editada por Dark Horse Comics.

Colder es un cómic de Terror centrado en la locura, en la pérdida de ésta, un mundo en el que viven abiertamente seres no cuerdos y donde Declan Thomas posee una temperatura corporal tan baja que ni siquiera debiera estar vivo. Declan no ha dicho nada en los últimos cinco años, pero un día decide que es hora de volver a hablar. Sigo: Colder, la primera miniserie, habla sobre todo de Declan. Un tipo que se enfría, que nunca enferma, ni siente dolor, también un ex-recluso de un manicomio que fue destruido en un incendio. Tiene la capacidad de meterse en la locura de una persona, recorrerla, y a veces, curarla. Sin embargo, lo que ansia es curarse a sí mismo. Pero el tiempo se acaba, porque cuando su temperatura llegue a cero… Bueno, ya sabéis.

Con esta premisa Paul Tobin saca adelante una trama la mar de original. Eso sí, para estómagos duros, fáciles de encontrar dentro de los lectores que amamos el género de Terror. Declan Thomas luchando contra esa colder06horribles criaturas que anidan en la enajenación de hombres y mujeres. Donde se topa con una presencia demoníaca, escondida en el mundo real, que ha decidido ir a por él.

La siguiente miniserie que contiene el tomo es Colder: Mala Semilla. Otros cinco números (tónica que parece ideal para esta serie), donde vemos que la “vida” de Declan Thomas continúa después de… Ups, ¡nada de spoilers! Solo diré que los extraños poderes de Declan continúan desarrollándose, ofreciéndole una conexión profunda con la naturaleza de cada locura. Una secuela aclamada por la crítica donde encontramos a un Declan que insiste en curar a otros de su mal. Hecho que le llevará a causar un espantoso caos entre los ciudadanos de Boston.

Colder: La Última Cena es la tercera parte de la serie. También dividida en cinco ejemplares en lo que fue su formato en grapa en su día, cuenta como Declan ha pasado de ser una persona noble a ser un héroe reacio. colder05Quizás es que sabe que esa monstruosa criatura, la que no consigue matar, sigue revoloteando libremente entre Boston y una realidad desordenada y oscura conocida como el Mundo Hambriento. Uniendo a seres de locura con un solo propósito: Matarlo y consumir su alma.

Un magnífico ómnibus que contiene además bastantes extras interesantes. Un extenso sketchbook donde disfrutar de bocetos y anotaciones, del arte de Juan Ferreyra. Unas tiras cómicas dedicadas al mejor género de Terror. Cena de Amigos, un relato corto del propio guionista Paul Tobin basado en el mundo de Colder y ¿Los monstruos tienen pesadillas?, otro aporte del guionista a modo de informe médico, dedicado a algunos pacientes que tienen mucho que decir aún.

colder09He disfrutado como un cosaco, como un poseso, pues eso: Colder Ómnibus. Una magnifica edición que si os soy sincero no esperaba disfrutar tanto. Con ese toque insinuado, con ese personaje con sombrero y de larga sombra que recuerda al mejor de los malvados creados en su día por Stephen King o Joe Hill (que por cierto recomienda el tomo); o incluso recordé la sensación de pavor que me produjo aquel ser medio consumido de la terrible Poltergeist II, en cierto modo parecido a… Mejor no pronunciar su nombre.

Un tomo para acariciar… la locura.

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