Reseña: Tom Z. Stone, de Joe Álamo

El siete de agosto de 2012 algo cambió en el mundo. A causa de lo que se acabó conociendo como el Fenómeno Reanimación, los cadáveres de los recientemente fallecidos volvieron a la vida.

Hasta aquí, todo parece indicar que nos encontramos ante una típica y tópica novela de zombis. Nada más lejos de la realidad. En el mundo en el que tiene lugar la acción de Tom Z. Stone, a los zombis se les conoce como “reanimados” y, salvo en casos en los que al morir se produjese una pérdida de masa encefálica, son tan lúcidos como cualquiera y se hallan integrados en la sociedad. No obstante, su segunda vida no es ilimitada: tras un período de unos cuatro años, los reanimados se convierten inexorablemente en “terminales” o “desgastados”. Es decir, se transforman en los tradicionales muertos vivientes ávidos de devorar entrañas humanas que tan bien conocemos, y deben ser confinados hasta que vuelvan a fallecer.

Así, Tom Z. Stone, el protagonista de la novela, sabe que tiene los días contados, y ha decidido dedicar el tiempo que le queda a ser detective privado, al estilo de los Spade o Marlowe de tan grato recuerdo para el aficionado a la novela negra. Acompañado de su secretaria Mati (una hembra de armas tomar, personaje de los que dejan huella), Stone se verá envuelto en un caso que se inicará con la visita su despacho de una hermosa mujer víctima de un chantaje, y derivará en algo mucho más complejo y extremadamente peligroso.

El mundo en el que transcurre la acción de Tom Z. Stone es ligeramente distinto al nuestro, algo que se va captando poco a poco durante la lectura, y que Álamo justifica de un modo francamente inteligente. Aunque la acción transcurre en Valencia, uno casi puede imaginarse en suelo norteamericano en los años treinta.

En cuanto a la estructura de la novela, el autor alterna la narración actual con flashbacks que nos llevan a los primeros momentos de Fenómeno Reanimación (momentos en los que el componente zombi de la historia está más presente), y también recurre a artículos periodísticos para aportar información relevante. Todo con un estilo ágil que hace que dejar a un lado el libro sea una tarea francamente difícil.

Siendo como soy un enamorado de la novela y el cine negro clásicos, una obra que toma como referentes los trabajos de Raymond Chandler y Dashiell Hammett tenía que gustarme forzosamente. Si a ello le unimos el toque zombi, otra de mis debilidades, miel sobre hojuelas. Y si, como guinda del pastel, la novela está magníficamente escrita (como es el caso), ¿qué más se puede pedir?

Yo sólo pido una cosa: más novelas protagonizadas por Tom Z. Stone. Y, si no me equivoco, me parece que no tardaré demasiado en ver cumplido mi deseo.

5 comments

  1. Joe dice:

    Sí, hay continuación pero me temo que a expensas de que la primera triunfe…

  2. Quatermain dice:

    Y si hay que comprar dos o tres copias por barba, se compran. ¡Que narices! Todo sea por Mat… Por Tom. ;)

  3. Joe dice:

    ¡Ah, mi dulce y traviesa Mati! Prepárate para la segunda parte :)

  4. Quatermain dice:

    I’m in love! :)

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