Hay veces en la vida de un lector de cómics…, de hecho, creo que hay varios momentos aunque uno muy especial; en el que decides: «Este sí, este y no otro, es mi superhéroe favorito». Me ocurrió con Estela Plateada con una historia, mejor dicho, con una de sus mejores historias cósmicas. De esas del “lloreras” en la que casi se apena tanto al lector como él.
Stan Lee lanzó este personaje en solitario. Silver Surfer parecía otra de las idas de ollas del gafapasta listo de la Casa de las Ideas. Sin embargo, el personaje tenía algo, caló tanto en niños y lectores, una época en la que por entonces acogíamos tal cantidad de “tíos nuevos”; que el éxito y mención honorífica vinieron fácilmente de la mano.
John Buscema iba a los lápices en los primeros diecisiete números de la serie, otro maestro participante en el proyecto. Pero regresó al show nada más y nada menos que el dios Jack Kirby para el número 18 y se
quedó hasta la finalización de esta primera etapa.
Tenía que salir bien sí o sí. Maestros en conjunción alineados como grandes estrellas del firmamento para crear una de las mejores primeras etapas del Universo Cósmico creado. Temáticamente, las historias tratan del exilio de Estela Plateada el cual llega a la Tierra. Un noble caído en desgracia, la inhumanidad del ser elaborada a través del destierro. Pero en este genial tomo también encontraremos grandes historias como ¡El Surfista y la Araña! junto a Spiderman, en un argumento un poco enrevesado aunque original. O una magnífica heredera de las historias de la EC como El heredero de Frankenstein. Derrotar a Mefisto, o el enfrentamiento contra alienígenas ungidos en uno de los primeros arcos argumentales largos, ¡Qué la Tierra sea el premio!. Y/o homenajes
al cine como en El bueno, el misterioso y el malo.
Aunque de corta duración, la serie se hizo súper famosa por ser una obra reflexiva e introspectiva del por entonces tocado con varita mágica, Stan Lee. Mas, también son tramas en las que se introduce a este nuevo héroe en nuestra Tierra, con sus desvaríos y sus malos muy malos.
Silver Surfer, el Surfista de Plata, Surfista Plateado, Deslizador Plateado o nuestro siempre amado y llamado aquí Estela Plateada tuvo su primera aparición en el #48 de Los 4 Fantásticos en 1966. Un personaje que en el guión original no contaba con la servidumbre a Galactus, cosa que ideó Jack Kirby para añadir profundidad o para dar un toquecito en el hombro a Lee y decirle: «¡Eh compi, que yo también participo!». Aunque lo mismo da, lo que importa a nosotros súbditos del ansia viva del cómic es que nacieron dos personajes mega importantes, de gran vitalidad, para encumbrar aún más un universo que se expandía sin parar con cada vez más luchas
intergalácticas de nuestros superhéroes.
Panini Cómics, en esta tremenda guerra de integrales indispensables que estamos viviendo, va y termina el año con la reedición de este tomo que muchos en su día nos perdimos. Que tuvimos tan a mano, y que casi lloramos cuando vimos que ya no se podía conseguir, a no ser que fueras un acaudalado y accedieras a la sobre-especulación de los mercadillos de segunda mano. El caso es que ahora está en mi cómic-teca. El caso es que acabo de vivir, de rememorar una de mis mejores épocas lectoras del mundo del noveno arte. El caso es que este tomo si no lo habéis pillado ya, al poco, lloraréis como yo lloré, diciéndoles a los de mi alrededor que era por culpa de estar viendo una deliciosa película romántica…
El caso es que tenéis que vivir sí o sí esto. Ir de la mano de Norrin Radd, el joven astrónomo del planeta Zenn-la, planeta próspero donde se inculcaba el pacifismo, y que sucumbía a una inminente destrucción de no ser por el ofrecimiento de su persona como servidor a esa fuerza destructora en ciernes que era Galactus. ¿Ser devorado o vivir en la esclavitud? ¿Enviar a otros mundos al Más Allá o que tu pueblo deje de existir? Galactus le concede su aspecto soñado, la apariencia de surfista que Radd soñaba desde niño, poderes cósmicos y la eterna vagancia por un universo al que destruir para la absorción de planetas fértiles, con vida poco desarrollada…, entre los que encontró a la Tierra.
Como diría Gandalf disfrazado de Stan Lee: corred a por él, insensatos. Como diría cualquier buen lector de cómics: no lo dudéis ni un segundo más, la pizza te espera. ¿Y un muggle qué diría? Diría: ¿qué sentido
tiene un surfista en el espacio? Amantes o no del personaje, probad una de las mejores etapas creadas. El nacimiento de algo distinto: puede volar sin su tabla, agilidad, fuerza, reflejos, piel plateada casi impenetrable, absorber energía cósmica de gran potencia para expulsarla en forma de rayo o almacenarla en su cuerpo incrementando su energía; rastrear pequeños objetos perdidos en el espacio (esto me mola cantidad y da mucho juego), crear, transformar materia en energía cósmica, armas o utensilios, curar heridas, ver el pasado, manipulación molecular, teletransportación interdimensional, control del tiempo…
¿Qué sentido? Jajaj…, me rio yo del sinsentido. Cual es la idea, leer lo mejor, ¿no? Dominar el tiempo y el espacio.
Pues eso my friends, es degustar Estela Plateda en formato integral.





































