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Entrevista a Javier Pellicer

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a un autor que estamos seguros que va a dar de qué hablar. Él es Javier Pellicer Moscardó y acaba de salir en el mercado su primera novela: El espíritu del lince. Iberia contra Cartago. Hemos querido acercarnos un poco a él con una tanda de preguntas. Antes de nada, háblanos un poco sobre ti, Javier. A qué te dedicas, qué haces en tu tiempo libre, cuáles son tus aficiones…

Pues trabajo, como todo el mundo, para pagar las facturas. Soy ebanista, y en mi tiempo libre me gusta… escribir (risas). Normalmente la mayoría de autores, incluso los que ya hemos publicado, seguimos dedicándole el tiempo libre a nuestra gran afición, escribir. Muy pocos son los autores que pueden decir que viven de esto.

Me parece inevitable hacerte esta pregunta: ¿en qué momento, y cómo, te diste cuenta de que querías ser escritor?

Creo que fue algo progresivo. Siempre sentí admiración por el oficio de escritor, especialmente a raíz de leer por primera vez “El Señor de los Anillos”. Todas esas lecturas acabaron por llevarme a un interrogante: ¿podría yo hacer lo mismo, crear una historia en mi cabeza y plasmarla en papel? Así surgieron los primeros intentos, hace ya más diez años, pero que no fueron nada serio hasta hará seis, más o menos, cuando empecé a tomármelo más en serio.

¿Has tenido algún maestro?

En el sentido estricto no. Jamás he asistido a un taller literario ni he tomado clases de ningún tipo. Pero he recibido muchos consejos de autores amigos que han sido vitales para aprender y progresar. En el plano de influencias, obviamente Tolkien me marcó y aún sigue siendo mi autor favorito.

Has participado en concursos, en diversas antologías… Haznos un resumen, por favor.  Y dinos cuál fue el inicio de tu carrera. ¿Qué sentiste?

La verdad es que he participado en tantas antologías (algunas más profesionales que otras), que sería muy largo enumerarlas todas. Las que más me han marcado fueron “Su universo a través”, donde se trataba de convertir las canciones del músico Shuarma en relatos; y por supuesto la serie de “Crónicas de la Marca del Este” (por ahora dos volúmenes). La primera con la que publiqué, si no recuerdo mal, fue en la antología “Cryptonomikon”, que aglutinaba los relatos finalistas del certamen Cryptshow Festival, donde fui ganador en la categoría de relato fantástico. Aunque se trataba de un concurso muy humilde, fue una inyección de moral impresionante, que me vino muy bien para darme cuenta de que iba por buen camino. La sonrisa me duró varios días (risas).

Acaba de salir a la luz tu primera novela, El espíritu del lince. Iberia contra Cartago. ¿Ha sido muy difícil llegar hasta aquí?

Sí, mucho. Algunos autores tienen la suerte y el talento para lograr publicar su primera novela escrita, pero yo, como tantos otros, he tenido que luchar durante mucho tiempo. “El espíritu del lince” no es mi primera novela escrita. Antes que esta historia han habido como poco ocho, aunque obviamente algunas no tienen la categoría para ser publicadas (a no ser que las reescriba). Hay mucho trabajo detrás de esta primera publicación en solitario, mucho tiempo de aprendizaje. Y el que me queda.

Yo, que he leído otros trabajos tuyos, me sorprendí gratamente al saber que tenías intención de publicar una novela histórica. En mi opinión, es de los géneros más difíciles. Cuéntanos las dificultades con las que te has encontrado a medida que has ido realizando la obra…

El principal problema es la documentación, sobre todo cuando el autor no tiene nociones avanzadas del tema. Fue un proceso de estudio largo pero al mismo tiempo muy satisfactorio, ya que aprendí mucho. Os aseguro que en la escuela jamás estudié con tantas ganas (risas). Una vez acostumbrado a este proceso de documentación, el resto no deja de ser igual que cualquier otro género: se trata de contar una historia, en este caso teniendo un trasfondo real que no puedes modificar a tu antojo, como en la fantasía. Es más restrictivo, pero a la vez un reto más apasionante.

¿Cómo te preparaste? ¿Tuviste que estudiar mucha historia? Je, je…

Muchísimo. En el blog oficial de la novela podéis encontrar la extensa bibliografía que leí. Cuando empecé no podía creer que hubiera tanta información sobre una época y una cultura tan poco conocida por el público en general. Y como podéis ver si visitáis el blog, son un montón de libros y artículos. A eso habría que sumarle las varias visitas al Museo Prehistórico de Valencia. Pero como digo fue tan entretenido que no supuso un sacrificio insalvable. Llegué a disfrutarlo.

Tú que te has movido sobre todo en el género fantástico, ¿son los recursos literarios muy distintos respecto a los que debes utilizar para escribir una novela histórica?

En realidad no. De hecho, los primeros lectores que han leído la novela señalan que precisamente “El espíritu del lince” sigue muchas premisas básicas de la fantasía épica. Como he dicho, se trata de narrar una historia. Lo que cambia es el escenario y la libertad del autor a la hora de crear sucesos (que no pueden contradecirse con lo que se conoce históricamente). Pero el resto puede llegar a ser idéntico. Siempre pongo el ejemplo de Javier Negrete, nuestro mejor autor de género fantástico e histórico: igual es capaz de hacerte una novela de fantasía épica como “La espada de fuego” como una histórica del estilo de “Salamina”.

Di a los futuros lectores de la novela qué es lo que se van a encontrar en ella.

Mucha épica y emotividad. Grandes batallas y sucesos dramáticos, porque no olvidemos que estamos hablando de un momento muy movido de nuestra historia antigua. La acción transcurre durante un conflicto, la invasión cartaginesa a la península ibérica en el siglo III a.C., que daría a conocer nuestras tierras por primera vez. Hasta el momento, Iberia solo había sido un rincón sin importancia del mundo conocido. A partir de entonces, cobró una relevancia que ya no abandonaría jamás. Ese momento álgido quise que quedara muy reflejado en la trama, incluso a nivel de personajes.

¿Cómo te sentiste cuando supiste que ediciones Pàmies iba a publicar tu novela?

Te lo puedes imaginar. Al principio me costó hacerme la idea, pero la alegría fue enorme, sobre todo porque estamos hablando de una editorial que, aunque joven, ya es referencia en el género (sólo hay que visitar los foros de novela histórica para darse cuenta) gracias a sus ediciones cuidadas y el ojo con el que elige Carlos Alonso Pàmies, el editor. Vamos, que era entrar en la literatura profesional a lo grande.

¿Crees que las editoriales son más reticentes a la hora de publicar novela histórica respecto a otros géneros?

No lo creo. Hay que tener en cuenta que cada editorial tiene sus propias colecciones. Algunas no publican género histórico, pero otras sí. De hecho, la novela histórica siempre suele tener mucha presencia las listas de ventas. Es un género muy demandado por los lectores, solo hay que ver el éxito de autores como Posteguillo, Carlos Auseranz o Blas Malo. ¿Cómo no van a querer las editoriales apostar por un género tan demandado?

Es sabido que, en ocasiones, las novelas históricas se hacen pesadas en cuanto a los hechos contados. ¿Cómo has solucionado tú estos posibles inconvenientes?

Puede llegar a ocurrir cuando el autor se obsesiona por demostrar que sabe mucho de la temática, convirtiendo un texto en más didáctico que literario. Nunca hay que perder de vista que la novela histórica es ficción, y por tanto por encima de cualquier otro aspecto busca el entretenimiento del lector. Yo decidí escribir una historia en primera persona, para que el lector pudiera meterse en la piel del protagonista desde la primera frase. Además, aderecé la narración con el estilo épico típico de la alta fantasía, y busqué que siempre hubiera algún conflicto en la trama, que es lo que hace moverse a cualquier historia. Quise otorgarle un ritmo adecuado intercalando batallas, combates y momentos dramáticos, que cada capítulo contuviera algo significativo para el personaje, la historia y el lector.

Hablando ya en un contexto más general: ¿cómo ves la situación actual para la publicación en España?

Publicar siempre ha sido complicado, no nos engañemos. Pero es cierto que el panorama actual está cambiando gracias al tema de las plataformas digitales como Amazon. Se están abriendo nuevos caminos para todos, lectores, autores y editoriales, con sus ventajas y desventajas. Todavía es pronto para sacar conclusiones, y yo soy un recién llegado que aún tiene una visión muy general del mercado. Eso sí, me da la sensación de que estamos en unos momentos vitales para el futuro de la literatura.

¿Se está perdiendo la afición por la literatura?

No lo creo. Todavía hay mucha masa lectora en este país, y quizás se consigan nuevos lectores gracias a la facilidad de las plataformas digitales. También ayudan fenómenos juveniles como las sagas de “Crepúsculo” y compañía (tengan más o menos calidad, incentivan a nuestros jóvenes a leer). El problema más grave es la crisis económica: la cultura no es una necesidad básica, de ahí que cuando hay escasez sea lo primero en resentirse.

Volviendo a ti, Javier, ¿estás metido en algún otro proyecto?

Siempre. Como bien sabes, estoy, junto con otros autores e ilustradores, en el segundo volumen de “Ilusionaria”, la antología benéfica de cuentos infantiles que organiza Juande Garduño. Es un proyecto muy emocionante por lo que significa. Y en cuanto a proyectos en solitario, estoy revisando una novela con la que me daré una pausa de la novela histórica para volver al fantástico.

Para acabar, Javier, ofrece algún que otro consejillo a los posibles escritores noveles que estén leyendo esta entrevista.

Que escriban y lean mucho, que no dejen de formarse, de aprender, de mejorar. Que no tengan prisa y se tomen su tiempo, que busquen esa historia que convencerá a las editoriales (si es el camino que deciden seguir). Que escuchen (si quieren) a los que ya tienen un trecho recorrido, porque de ellos aprenderán mucho. Y sobre todo, esfuerzo, constancia y mucha paciencia.

Muchas gracias, Javier. Esperamos sinceramente que tengas suerte con tu primera novela publicada, que vendas mucho y llegues a muchos lectores. Esperamos tus futuros trabajos con ilusión.

Elena Montagud para Desde New York, Crónicas Literarias.

Entrevista a Juande Garduño, creador del proyecto Ilusionaria

Juande, háblanos un poco sobre el proyecto Ilusionaria. ¿Cómo surgió la idea?

Pues todo empezó cuando viviendo yo en Valencia mi madre me llamó para decirme que iban a acoger a una niña bielorrusa durante este verano. Me sorprendió mucho, pero sabía que mis padres siempre habían querido tener una niña o una nieta y no habían tenido aún ni lo uno ni lo otro. Picado por la curiosidad me vine a pasar unas semanas a Córdoba con ellos y la niña y fue así como me enteré de la existencia de la asociación Matrioska Fons Mellaria, que es la que se encarga de organizar las acogidas. Fue así como conocí a la pequeña Nina, que ya es mi hermanita, y a Pilar Benítez, presidenta de la asociación Matrioska Fons Mellaria. Ella de vez en cuando se pasaba por casa y en una de estas veces tuve una larga charla con ella y me comentó los problemas económicos a los que se tenían que enfrentar. Los padres se hacían cargo de todos los gastos, ya sea de transporte, de papeleo como de vivienda y comida. También se pretendía que los niños viniesen dos veces al año para sanearse más, una vez en verano y otra en navidad, pero que debido a que la crisis nos estaba afectando tanto, algunos padres (que querían que los niños vinieran) no se lo podían permitir. Al poco de tener esta charla se me ocurrió la idea de crear una antología benéfica cuyos fondos fuesen a parar a esta asociación, y así nació Ilusionaria.

En esta antología habrá relatos de escritores ya consagrados, pero también de otros noveles… ¿Cuáles son las expectativas?

Bueno, las expectativas eran buenas. Muchos medios se hicieron eco de esta iniciativa, llegamos a ser noticia en EuropaPress, en Yahoo noticias o MSN noticias. Nos llamaban y llaman mucho de la radio y la gente con sus blogs, muros de facebook o twitter nos ayudó muchísimo con el tema de la publicidad. Muchos famosos retuiteaban el proyecto, fue increíble. Antes de salir la antología (decidimos tirar 500 libros) ya se habían hecho unos 200 prepedidos. En fin, ahora con la antología en la calle desde hace unas dos semanas puedo anunciar que nos quedan unos cien libros por vender, y que hay varias presentaciones pendientes. Por suerte, las expectativas se cumplieron.

Además de cuentos, también encontraremos en este bonito libro ilustraciones y dibujos de cada uno de esos relatos. ¿Cómo ha sido el trabajo entre los escritores y dibujantes?

Bueno, todo ha sido muy cordial y emocionante. Además, tuvimos que acortar el plazo que tenían para entregar el trabajo porque queríamos presentar el 17 de diciembre en Fuente Obejuna y tuvieron que trabajar casi a destajo. Pero no les leí una queja, han sido muy altruistas al esforzarse tanto sabiendo que esto no era un trabajo remunerado. Ahora están todos encantados con el resultado y emocionados de haber podido hacer felices a tanta gente estas navidades. Pero bueno, no solo han estado ellos, eh. También hemos tenido correctores, como Fer y Susana, publicistas como Olga Delgado, Athman, o el propio Fer, y un maquetador de lujo, David Prieto. Además, el editor, Jorge Ortiz, nos ha ayudado muchísimo, y qué decir de la familia Colucci, Alejandro y su encantadora esposa Daniela nos hicieron la portada y la cubierta del libro totalmente gratis.

Una vez hecho todo el trabajo, ¿cómo habéis conseguido que las editoriales se interesen por el proyecto?

Bueno, desde el principio Ricardo Esteban, el editor de Dibukks se interesó mucho en la antología y nos ayudó con los trámites del ISBN y el depósito legal. Es por eso que la antología lleva el sello de su editorial. No lo hemos movido por más sitios, no ha hecho falta.

Ilusionaria es un título que le viene ni al pelo. ¿Crees que la ilusión que provocan unos cuentos en los niños debería también ser traspasada a los adultos?

Y así ha sido, he visto a los autores e ilustradores muy emocionados, a la presidenta de la asociación, a esos padres que acogen a los niños, a libreros, en fin, a todo el mundo que ha estado en contacto con Ilusionaria. Muchos padres nos están mandando fotos con los niños leyendo la antología, y bueno, en Fuente Obejuna, durante la presentación, llenamos un teatro y vendimos más de cien libros. Fue impresionante.

¿En estos cuentos vamos a encontrar reflexiones morales?

Hay un poco de todo. Mi idea era una antología con cuentos como los clásicos, pero hay algunos que son para el mero disfrute de los niños. Otros, sin embargo sí que tienen reflexiones morales, positivas, claro.

¿Cuándo podremos gozar de la antología?

Pues como no se dé prisa la gente en pedirla no podrá gozar de ella. Tenemos la tirada casi agotada. Para pedirla pueden escribir a esta dirección: [email protected]

¿A quiénes van destinados los beneficios de la obra?

Pues única y exclusivamente a la asociación Matrioska Fons Mellaria. Para que puedan traer más niños y que los costes no sean tan altos para esos padres de acogida que quieren que estos niños vivan al menos durante unos meses al año en un entorno saludable y no contaminado por la radiación atmosférica que produjo el desastre de Chernóbil.

Me parece una bonita idea el haber reunido a tantos escritores, dibujantes, editores, medios en general para crear libros. La literatura, en este caso, no sirve solo como entretenimiento personal sino como ayuda. ¿Crees que la gente se va a concienciar y participará del proyecto?

Pues así ha sido, desde luego. Yo estoy muy contento por el resultado y creo que todos los que de alguna manera hemos colaborado también. Nos escriben de todos lados interesándose por la antología, es maravilloso.

En cuanto a ti, hasta ahora habías sido solo escritor, pero te has convertido en todo un organizador. ¿Te ha sido una tarea ardua? ¿Cómo has llevado el proyecto? ¿Has encontrado la misma ilusión en los demás escritores y dibujantes que en ti?

Bueno, ya había sido jurado y antólogo con anterioridad, pero nunca había llevado el proyecto desde cero. Ha sido muy duro, la verdad, pero gratificante. Además, me apoyé mucho en David Prieto, que me ayudó bastante en temas que desconocía. Había días que estaba contestando mails sobre la antología desde las ocho de la mañana y a las doce de la noche todavía estaba haciéndolo, pero bueno, la experiencia ha sido buena y he aprendido mucho. Y sí, todos estaban tan ilusionados o más que yo, han sido un equipo formidable.

¿Crees que muchos escritores deberían concienciarse y usar la literatura con fines benéficos?

Y muchos lo hacen, estoy seguro. No hay nada más que ver la prontitud y el ofrecimiento que hicieron muchos escritores e ilustradores a la hora de encarar Ilusionaria.

Por último, Juande, ¿nos brindarás de nuevo tu faceta solidaria en algún otro proyecto?

Eso está más que claro, Ilusionaria ha nacido con vocación de continuidad, y más viendo el resultado.

Un saludo.

Entrevista realizada por Elena Montagud para Desde New York, Crónicas Literarias.

Entrevista a Iván Mourin

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a Iván Mourin. Seguro que muchos ya le conocéis. No es la primera novela que publica y ha participado en numerosas antologías. Ahora, con motivo de su tercera novela, Resurrección, hemos decidido saber más sobre él.

 Antes de nada, Iván, ¿nos hablas un poco sobre ti?

Buff, con lo malo que soy para estas cosas jeje. A ver, ¿por dónde empezar? Mi atracción por el terror empezó con nueve años, gracias a mi hermano, a base de películas ochenteras de serie B. Me desvirgué con Freddy Krueger, aunque suene mal. Casualmente, ese mismo año escribí mi primer relato para un concurso del colegio, y lo gané. No sé si fue eso lo que me motivó para continuar escribiendo, o fue el gusanillo de contar historias; apuesto por lo segundo. Provengo de un barrio de clase obrera de Barcelona, llamado Zona Franca, el cual aparece en dos de las tres novelas que tengo publicadas. Aunque ya no vivo allí, continúo teniendo un cariño especial por ese lugar, por eso me gusta utilizarlo como escenario. Colecciono estilográficas (escribo a mano con éstas) y objetos bastante “peculiares” (fotografías post mortem del siglo XIX, una urna funeraria celta del siglo XIII…). Tengo mi propia hemeroteca del crimen, a la que recurro en múltiples ocasiones… Y no sé qué más contarte sin que los lectores se duerman.

Sabemos que has estudiado criminología. Dicen (y en la mayoría de casos es cierto) que nuestros trabajos y pasiones se reflejan en todo lo que escribimos. ¿Cuán de cierto es en tu caso?

Al cien por cien. El trabajar con cadáveres me ha servido de mucho para saber de primera mano cómo afecta la muerte al cuerpo humano. No sé cuántas veces lo habré mencionado, pero CSI y otras series por el estilo, aunque las encuentro francamente divertidas, han hecho mucho daño, pues no es el primer escritor que mete más de un gazapo obtenido de éstas como si fuese algo fidedigno. No se esfuerzan ni en saber si es correcto o no.

También has participado en Cuarto Milenio. ¿Cuál era tu labor en este programa?

Por norma general, me preguntaban sobre algún tema, si tenía información fiable sobre éste, y se hacía un reportaje. En otras ocasiones, he sido yo el que he propuesto algo. Lo que me hace bastante gracia es cuando en alguna ocasión, hablando sobre el programa con amigos u otras personas, me han dicho directamente que allí lo que se presenta son paparruchas sin documentar. Ese es un gran error. Cuarto Milenio es un programa serio y riguroso, en el que, si no se aportan datos de prensa y que se puedan constatar sobre lo que se va a hablar, ni se tratará el asunto.

Seguro que te ha sucedido alguna que otra cosa extraña. ¿Puedes contarnos alguna que te haya influido a la hora de escribir luego una historia?

Si te soy sincero, nunca me ha ocurrido nada. Sí que he aprovechado alguna historia que he escuchado aquí o allá, pero nada más. La verdad es que soy un creyente a “medias”, es decir, que necesito pruebas o verlo con mis propios ojos para poder juzgarlo. Si no es así, siempre otorgo el beneficio de la duda.

En tu faceta de escritor, ¿has tenido algún maestro?

Me imagino que como la gran mayoría de escritores del género: Matheson, King, Campbell, Barker… Aprendes lo necesario de ellos, lo vampirizas, hasta que al final consigues tu propio estilo. Si te refieres a si he acudido a algún taller, fui a uno porque mi mujer me insistió en que probara, pero ya tenía mis propias técnicas (ya había escrito la segunda novela), así que principalmente me sirvió para conocer a otra gente. Eso no significa que no recomiende apuntarse a talleres; hay algunos francamente buenos. Supongo que todo depende de la temática y de cómo se imparta.

Has participado en varios concursos literarios, pero, ¿qué fue lo que hizo que te decidieses a publicar una novela?

La novela vino antes que los certámenes. La escribí con quince años, pero, tras varios percances (hojas que desaparecieron, disquetes que se estropearon…), y unas cuantas versiones después, conseguí publicarla. No tuvo mucho éxito que se diga, pero me siento orgulloso de lo que hice, aunque ahora podría mejorarse.

Y esa novela fue Niños perdidos. ¿Qué nos puedes contar de ella?

Niños perdidos es una novela de terror de vampiros que surgió a partir de un sueño un tanto raro. Me encontraba en una pequeña isla en la que lo único que allí había era el esqueleto de un edificio abandonado, poblado por una bandada de vampiros, dirigidos por uno de color rojo que decía ser Peter Pan. ¿Cómo te has quedado? Jeje, así que se podría decir que es una versión siniestra del cuento de Peter Pan, aunque en realidad, poco tiene que ver con éste.

La segunda fue Sociedad Tepes. ¿Qué diferencia fundamental crees que hay entre esa primera y esta segunda novela a nivel formal?

Sin duda, existe una evolución notable. En Niños perdidos pequé con demasiadas descripciones. Como aparece en una crítica de la época, “es barroca y farragosa”, y tiene razón. Es lo que tiene ser novato. Sociedad Tepes es mucho más fluida y, en cierto modo, más realista. Niños perdidos es como un gran viaje tras tomarse un potente alucinógeno.

Ahora ha llegado a las librerías la tercera, Resurrección, con un argumento impactante. ¿Cómo surgió la idea?

Acudí al entierro de la madre de una amiga, a la que incineraron. Entonces se me pasó por la cabeza que sería la hostia poder resucitar a alguien a partir de sus cenizas. Al principio iba a ser un relato de unas ochenta y pico páginas, titulado Rosas de mármol, que acabó en un cajón. Entonces Cristina, mi mujer, insistió en que de ahí podía salir una novela. Así que, años después, la retomé, y salió Resurrección.

¿Qué es lo que te atrae de ese ser o fuerza primitiva que se esconde entre las páginas de tu libro?

Su poder, la libertad que tiene para hacer lo que le venga en gana sin importarle la repercusión. Personalmente, como supongo que a la gran mayoría, me gustan los momentos felices, pero para la vida real; para la ficción, la que yo creo, prefiero que los personajes lo pasen verdaderamente mal, y este ser consigue que así sea.

¿Dónde crees que podemos encontrar el terror?

En todas partes, especialmente en lo más cotidiano: en la muñeca que aguarda en una estantería con una mirada que te sigue por toda la habitación, en tu propio reflejo en la penumbra, en el gorgoteo del inodoro, donde puede aguardar una rata, o en un niño con traje de época ascendiendo por la escalera del edificio, a oscuras… Eso es lo bueno del terror, que no tiene por qué existir ningún elemento sobrenatural; nuestro cerebro es el que se encarga de darle ese toque estremecedor.

A la hora de escribir, ¿eres un escritor metódico o inspirado por las musas?

Soy bastante metódico. Aunque no soy de crear esquemas, sí que me centro en hacer fichas de personajes, escenarios, mapas, y documentarme todo lo posible para que las historias sean lo más coherentes posibles. Escribo sin echarle ningún vistazo hasta que la obra está finalizada, porque si no no la acabalaría nunca. Pero las musas siempre están presentes, porque en ocasiones surgen ideas buenísimas en los lugares y en los momentos más inesperados.

¿Cuál crees que sea el motivo de que ahora en España se esté dando de nuevo una oportunidad al terror y, sobre todo, a autores españoles?

Creo que es porque se están dando cuenta, tanto editoriales como lectores, de que hay obras y autores en este país con calidad suficientemente alta como para no tener nada que envidiar a los del extranjero. Espero que la cosa siga en auge, porque el género de terror nacional se lo merece.

¿Actualmente estás trabajando en algún proyecto?

Estoy escribiendo una novela policíaca, algunos relatos que me han encargado, un guión de cómic, y un par de cosillas más de las que, de momento, no puedo hablar.

Para finalizar, Iván, ¿puedes dar algún consejillo a los incautos que quieren introducirse en este mundillo?

Que lo intenten, sí o sí. Debes escribir porque te gusta, no pensando en que te vas a forrar, porque entonces es cuando te hinchan a collejas. Si tienes la gran suerte de dedicarte profesionalmente, obteniendo grandes remuneraciones, mejor que mejor, pero hay que ser realista: es difícil, y en este país, y en estos tiempos, más aún. Las negativas, aunque a veces te hunden un poco, sirven, al menos en mi caso, para hacerte más fuerte y no rendirte. Con decir que me las guardo… Insisto: que escriban por placer, y lo que tenga que venir después, vendrá.

Gracias, Iván. Esperamos que tus futuros proyectos tengan éxito y que continúes escribiendo.

Entrevista realizada por Elena Montagud para Desde New York, Crónicas Literarias.

Reseña: La elegida de la muerte, de Virginia Pérez de la Puente

Issi es una mercenaria que va errando por el mundo hasta que un día se topa con una extraña niña que le deja un tatuaje en la frente, un signo denominado Öi, el cual la convierte en algo que ella seguramente no quiere ser: en la elegida de la muerte. A su vez, dos reinos se hallan en constantes guerras internas, en las cuales ninguno de sus reyes duda en poner en juego la vida, sobre todo de los demás.  Pero es precisamente cuando se encuentre con esa niña, cuando su destino cambiará y entre a formar parte de esas telarañas bélicas.

Había leído muy poco de Virginia, algún relato suelto como en el Sopa de Sapos. Con La Elegida de la Muerte me ha sorprendido. Primero, porque es difícil hoy en día que en España una mujer sea reconocida por una novela épico-fantástica. Segundo, porque ha sido reconocida precisamente porque es bastante buena. Tercero, porque ha sabido encandilarme con unos personajes y una historia interesantes (y eso que a mí me cuesta leer fantasía épica, en serio).

Quien lea esto puede pensar que estamos ante una novela más de este tipo, pero quiero aclarar que no es así del todo. No es que no vayamos a tener fantasía épica, porque sí la vamos a encontrar; lo que sucede es que Virginia crea un mundo y un lenguaje propios y no tiene miedo de escribir la historia y de crear a los personajes tal y como a ella le gustan, y se nota que disfruta mucho con ello, con lo que le transmite ese goce al lector. Es decir, aquí, señores, tenemos personajes y tenemos acción. No nos encontraremos con veinte páginas de descripciones sobre el lugar porque realmente no interesa, sino que son más importantes esos personajes y sus destinos, sus acciones, sus comportamientos.

Hay dos aspectos en esta novela que me gustaría resaltar, porque son fundamentales a la hora de considerar las novelas: uno de ellos son los personajes, interesantes a rabiar y todos ellos con personalidad propia, casi podríamos decir que se rebelan a su autora. Issi, la protagonista, es una mujer aparentemente dura, que intenta sobrevivir. Una mujer que tiene sus virtudes, pero también sus defectos. Esto es lo que más me gusta, porque estoy harta de ver historias en las que el héroe es lo más genial, casi un dios: Issi es una humana, y como tal, se equivoca, es una tozuda a más no poder. Pero lo que más me gusta también es que no solo es un personaje elegido, sino que con este mito encontramos otro: el del viaje iniciático del héroe, y es así porque Issi va a ir conociéndose poco a poco, evolucionando y aprendiendo.

Otro de los aspectos a destacar es la prosa de Virginia: precisa, ágil, pero en ocasiones le añade un estilo más sutil y refinado, dependiendo del momento de la trama y de su enfoque.

Por otra parte, cabe mencionar que en La Elegida de la Muerte hay dos focos de acción, aunque entrelazados: uno de ellos es el de Issi y su destino, y por otro las guerras entre los reyes de esos reinos que he mencionando más arriba. No es que uno sea decisivo para el otro, pero sí hemos de reconocer que tanto el uno como el otro, muestran diferentes perspectivas sobre cada uno de ellos, es decir, que gracias a esas conspiraciones entendemos mejor las historias de Issi y a la inversa.

Otro de los puntos a favor de la novela son los diálogos entre los personajes: sencillos, vamos, del día a día, en los que nos vemos reflejados. Es algo que he agradecido a su autora, pues yo en los libros de fantasía épica me pierdo enseguida con los diálogos y me cuesta seguirles el sentido. Pero aun así, Virginia mantiene el decoro entre dichos diálogos y los personajes. (He de decir que a mí, los que más me gustan, son los que suceden entre Keyen e Issi porque son divertidos en ocasiones, en otras son crueles, en otras apasionados, y la autora lo ha sabido adaptar de un modo perfecto).

Para concluir, decir que La elegida de la Muerte es una novela recomendable. Eso sí, es una historia larga, con dosis de acción, un número elevado de personajes y capítulos. Aun así, creo que incluso a los que no son muy aficionados a la fantasía épica les puede gustar y quedarse con un buen recuerdo de la lectura.

Entrevista a Juan Ángel Laguna Edroso

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a Juan Ángel Laguna Edroso, creador de Saco de Huesos y administrador de la página Ociozero. Como escritor, ha publicado un gran número de relatos y de novelas, entre ellas Caín Encadenado, La casa de las sombras o El niño que bailaba bajo la luna. Ahora, ha salido a la luz Adraga, su novela de fantasía oscura y, con motivo de ello, hemos decidido charlar con él.

Antes de nada, Juan, ¿puedes hablarnos un poco sobre ti? Tus aficiones, a qué te dedicas, qué haces en tu tiempo libre…

Quizás el personaje más difícil de retratar sea uno mismo… Nací en 1979 en Zaragoza y después de haber pasado un año en Italia, de Erasmus, donde conocí a mi mujer, he terminado viviendo en Francia (París, Tours y ahora Metz). Ahora me dedico principalmente a criar a mis hijos (espero el cuarto para dentro de doce días), escribir, ocuparme de Saco de huesos y dirigir la web OcioZero.com. Me gusta practicar esgrima, jugar a todo tipo de juegos (incluso diseñarlos) y, sobre todo, leer.

¿Cómo surgió tu interés por la literatura? ¿Y por la escritura?

Según cuentan nuestros padres, ya desde bebés los tres hermanos mostramos una atracción manifiesta por los libros y los cómics. Creo que son cosas que se maman en casa. Sin duda, la magnífica biblioteca del Cesáreo Alierta terminó de afianzar esta afición por la lectura: en ella descubrí autores, como John Christopher, que me marcaron profundamente.

También me mostré bastante cuentista desde niño. Me gustaba contar historias a mis compañeros de clase, a mis primos, a los chicos del pueblo… También diseñaba mis aventuras para el HeroQuest. Con diez años intenté por primera vez escribir un libro, supongo que buscando otro modo de dar salida a todas las fantasías que llevaba en la cabeza, pero no fue hasta los dieciséis que empecé a disciplinarme lo suficiente para empezar a terminar cosas legibles.

¿Cuáles son tus maestros literarios, tal y como aconsejaba Horacio Quiroga?

Hay autores, como el mencionado John Christopher, que me marcaron profundamente. Sin embargo, no creo haber tenido maestros literarios propiamente dichos. Sí claros referentes: Bécquer y su interés por el folclore que nos rodea, Stevenson y su gusto por el imaginario siniestro, Balzac y su tratamiento de los personajes, Eximeno y su afán por buscar nuevos senderos… Por suerte, sigo encontrando nuevos referentes entre los que seguir navegando. Uno de los últimos fue Tim Powers. Ando fascinado con la imaginación de este hombre.

¿Hay algún autor que leerías una y otra vez? ¿Por qué?

John Christopher, por una mezcla de nostalgia y placer. También hay autores a los que les sigo la pista y corro a hacerme con sus libros, como Ismael Martínez Biurrun. Sabes que sus obras no te van a decepcionar.

Lo cierto es que en tu nómina hay ya un elevado número de premios y menciones. ¿Cómo te sientes desde aquel primero que ganaste…? ¿Sigue en ti esa ilusión al recibir una nueva mención?

Sí, sigue. Y creo que no podré desterrarla nunca. Aunque padezco la soberbia propia y necesaria de los autores (esa que nos impulsa a creer que lo que escribimos merece la pena ser leído), también soy una persona bastante insegura. Creo que sin los reconocimientos que se va encontrando uno por el camino esto sería todavía más duro de lo que es (porque escribir, aunque nos guste, es duro: es desnudarse ante quien tenga el valor de mirar). Los premios y las menciones tienen una ventaja adicional: quienes te los dan no te conocen, por lo que la satisfacción como autor es aún mayor.

Pero no sólo tocas los relatos, sino que también te atreves con las novelas. ¿Consideras alguna de las dos formas más difícil que la otra? ¿En qué se diferencian?

A pesar de lo que cree mucha gente, la principal diferencia entre un relato y una novela es estructural, no de extensión. Por ello, no se puede decir que una sea más difícil que otra per se: depende del propio autor y del lector al que quiera llegar.

Las novelas y los relatos tienen ejes distintos sobre los que se mueven, y eso mediatiza el modo en el que utilizas los personajes, el escenario, la voz narrativa, etc. Hay días en los que me es mucho más fácil abordar un relato que continuar con una novela (y viceversa), y no solo como autor: también como lector.

En cuanto a tus novelas, se mueven entre la fantasía, la fantasía oscura y el terror… ¿Hay una estrecha línea entre estos géneros o, por el contrario, son totalmente diferentes para ti?

Todos los géneros están ligados entre sí, desde la novela rosa a la fantasía épica. Lo que marca la diferencia es qué ingredientes, qué melodías, son la que van a llevar la voz cantante en la historia. “Adraga”, mi última novela, es un claro ejemplo (creo) de espada y brujería, pero tiene pasajes que son claramente de terror y otros más propios de las novelas costumbristas. Creo que todos los enfoques literarios pueden aportarse cosas entre sí, aunque luego las cabras tiremos hacia nuestros respectivos montes.

¿Hay mucha disparidad entre El niño que bailaba bajo la luna y Lección de miedo? Me refiero en cuanto a personajes, técnicas narrativas…

Mucha, y eso que son textos que escribí más o menos por la misma época. “El niño que bailaba bajo la luna” tiene estructura de cuento y reposa completamente en la atmósfera. Es una historia con un fuerte componente estético y ambiental. Por el contrario, “Lección de miedo” es una novela de teens que juega a combinar memorias de adolescencia con clichés de las películas de terror como Sé lo que hicisteis el último verano. Tendrán, seguramente, rasgos que las hagan emparentar, pero creo que son obras muy distintas en muchos aspectos.

Y este año has publicado Adraga, una extensa novela de Fantasía oscura. ¿Cómo surgió la idea?

La idea de “Adraga” me vino a la cabeza tras ver “Seven”. Me pareció interesante trabajar con los pecados capitales y pensé que el escenario de una Edad Media ucrónica donde el fin del mundo predicho para el año 1000 hubiera llegado parcialmente sería ideal. ¿Qué mejor que unos personajes maltratados y sometidos a una presión tal para hablar de las debilidades humanas?

¿Encontraremos referencias bíblicas en la novela?

Bastantes, desde los nombres de un buen puñado de los personajes a las reflexiones morales de los protagonistas. De todas formas, no es una obra bíblica, sino que, más bien, toma como referencia un mundo que estaba muy marcado, directa e indirectamente, por la Biblia. Después de todo, el mundo de “Adraga” es una Edad Media alternativa.

En la novela hablas del Dios Verdadero… ¿Cómo surgieron las ideas para su creación?

En la novela tenía la necesidad de resaltar el sentimiento religioso de los personajes. En ella, el mundo ha sido sacudido por cataclismos inimaginables, los hombres han visto a las huestes celestiales batirse con demonios delante de sus narices. Su postura espiritual, por lo tanto, es todavía más extrema de lo que fue la de nuestros antepasados reales. Para ellos Dios es un término demasiado suave: están en una cruzada continua y para ellos no es solo Dios: es el Dios Verdadero.

Algunas obras de fantasía épica descuidan el lado existencial de sus escenarios. No creo que la mentalidad de la gente pudiera ser la misma en un mundo por el que has visto campar demonios físicos (o dragones, o seres inteligentes de especies completamente distintas a la humana). Quería que esto se reflejase en su modo de hablar, en sus términos, en el modo en el que actúan. No es una novela de caballeros peleando contra dragones: es una novela de un mundo en el que la ira de Dios ha estado a punto de mandarlos a todos a una piscina de azufre.

En el mundo de Adraga sólo hay desesperanza y terror, sentimientos que has transmitido muy bien a lo largo de la novela. Pero también has aunado un discurso épico. ¿Te resultó difícil, teniendo en cuenta lo que se está publicando ahora en cuanto a fantasía épica?

La verdad es que, al escribirlo, no me planteé mucho lo que se está publicando de fantasía épica. La sombra de “Juego de tronos” se cernió sobre muchas respuestas de editores (y terminaré por leerme el libro, lo juro), pero por lo menos en Grupo Ajec no me pusieron ninguna pega.

Adraga es mucho más extensa que tus otras novelas. ¿Qué cambios y evolución has notado mientras la escribías?

Buf, muchos. Si no me fallan los cálculos han sido once años a calzas revueltas con esta historia (que en realidad está compuesta por dos novelas). En este tiempo he evolucionado mucho tanto en mis competencias como escritor como en mis inquietudes. A día de hoy no sería capaz de empezar desde cero este mismo proyecto. Eso sí, sigo totalmente fascinado con el mundo que, poco a poco, se fue creando en torno a la historia durante estos años.

Actualmente, ¿estás enfrascado en algún otro proyecto?

Acabo de terminar una novela de fantasía épica que me ha dejado exhausto. Los próximos meses me conformo con escribir algunos relatos y revisar algunos trabajos terminados antes de volcarme de nuevo en algo de más extensión. Algo que será, salvo cambios de última hora, una novela ambientada en el Pirineo aragonés con algunos toques sobrenaturales.

Para finalizar, Juan, ¿podrías dar algún consejo a quienes intentan subirse al tren de la literatura?

Creo que el más acertado y necesario lo dio King hace tiempo: si no tienes tiempo para leer, no tienes tiempo para escribir.

Para que tenga valor lo que escribimos, para que tenga un interés, tenemos que intentar ser ese enano que se sube a los hombros de los gigantes que le precedieron para poder ver un poquito más lejos. Los nuevos autores deberíamos tener menos prisa y, sobre todo, muy poco miedo al trabajo.

Muchas gracias, Juan, esperamos que te vaya bien en todos los terrenos, especialmente en el literario.

Entrevista a José María Plaza y Medusa the Dollmaker

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a José María Plaza, periodista y escritor, con un gran número de obras exitosas a la venta. Con la llegada al mercado de su nuevo libro de relatos de terror para jóvenes hemos querido que nos dedique unas palabras, al igual que su ilustradora Medusa the Dollmaker.

Antes de nada, José María, ¿puedes hablarnos un poco sobre ti? Tus aficiones, a qué te dedicas, qué es lo que más te gusta hacer…

Básicamente me dedico a escribir y a viajar, dos ocupaciones perfectamente complementarias. Es lo que prefiero hacer. Además, me gusta lo que a todo el mundo: ir al cine, pasear, salir con los amigos… Ah, y sacar fotos. He hecho alguna exposición.

En cuanto a la literatura, ¿cuándo comenzó tu afición por ella? ¿Y por la escritura?

Nunca fui un lector ni un escritor precoz. Empecé leyendo tebeos, y luego escribiendo poesía, pero ¡a los 16 años! Durante mucho tiempo creí que sería incapaz de escribir una novela y entonces me parecía una de las cosas más difíciles del mundo. Pero cuando era periodista, vi lo que se publicaba, y el triste panorama me animó a intentarlo.

¿Cuáles son tus escritores de cabecera?

Mis escritores favoritos no tienen mucho que ver con lo que yo escribo: Milan Kundera, Raymond Quenau, Salinger, Albert Camus, Annie Ernaux, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo…

¿Una novela que leerías una y otra vez?

‘El guardián entre el centeno’, de Salinger. ‘El libro de los amores ridículos’, de Kundera. ‘El extranjero’, de Camus.  ‘El principito’, por supuesto. Cualquier obra de Quenau; de hecho, ‘Ejercicios de estilo’ lo habré leído un montón de veces.

En cuanto a ti, ¿te dedicas ahora exclusivamente a la literatura o sigues ejerciendo labores como periodista?

A pesar de que tengo unos 50 libros publicados (no llevo la cuenta), me considero antes periodista que escritor. El periodismo me mantiene conectado al mundo real, ya que un escritor puede tender a irse a otros mundos más vaporosos… Así que sigo colaborando en prensa, y me encanta, pero a un ritmo tranquilo.

La novela  que consiguió enamorar a Edebé y a muchos fans No es un crimen enamorarse, se ha convertido en un clásico juvenil. ¿A qué crees que se debe?

Me hace mucha ilusión, ya que fue mi primera novela publicada, en 1995, y su enorme aceptación fue la que me animó a dejar el periodismo diario para lanzarme a la aventura de ganarme la vida escribiendo. Yo creo que su éxito se debe a que entonces no había ningún libro de este tipo para jóvenes (que cuenta las vivencias y los sentimientos de adolescente que vive un amor platónico) y que supo conectar con la sensibilidad general. Muchísima gente, de cualquier edad, me ha dicho que se ha sentido muy identificado con las tribulaciones de Fran.

He de reconocer que de pequeña me compré entusiasmada la selección de poemas que hiciste De todo corazón, 111 poemas de amor. ¿Por qué ese número de poemas y cuáles fueron los criterios para escogerlos?

Ese libro, que está ilustrado por Ágatha Ruiz de la Prada, es otro de mis libros más vendidos. El número de poemas es aleatorio. Fue simplemente para no repetir el tópico de 100. En cuanto a los criterios, me acordé de los poemas que me habían gustado en la adolescencia, y también hice una especie de encuesta entre cientos de estudiantes de varios colegios. Así me cubrí las espaldas. Ese fue el truco y ese ha sido uno de los secretos de su éxito. Me emociona que muchos jóvenes lo tengan como libro de cabecera, aunque solo lo reconocen ellas.

Has publicado un gran número de obras dedicado a todo tipo de público lector. ¿Hay algún público que creas que es más difícil de contentar?

Supongo que el infantil, que está empezando a coger el gusto por la lectura y un mal libro le puede hacer retroceder varios pasos. También, los adolescentes, que de pronto descubren que hay otras cosas más urgentes que la lectura. Pero, tanto los unos como los otros, son lectores muy entusiastas y agradecidos si sabes llegarles y darles cosas que realmente les interesan.

Eres un autor que sabe conectar perfectamente con los jóvenes, algo bastante difícil. ¿Cuál es tu secreto?

No lo sé. Me sale solo. Supongo que quizás yo no he pasado aún esa etapa, o sé volver a ella con facilidad. También he decir que es una edad a la que dedico atención, incluso me veo las series del Canal Disney para intentar estar más cerca de mi público.

Me gustaría hablar ahora sobre tu colección Los sin miedo. ¿Cómo surgió el proyecto? Háblanos un poco de ello.

Nunca se me había ocurrido hacer una serie de terror, pero, cuando iba a los colegios, los alumnos (tanto ellos como ellas) me pedían historias de miedo. Así que empecé a dar vueltas al tema, y un día, hablando con Reina Duarte, la editora de Edebé, surgió la idea y ella me apoyó a muerte. Tardamos un par de años en dar forma a la serie, pero funciona tan excelente que en menos de tres años han salido 8 títulos, y los lectores me siguen pidiendo más…

Y ahora aparecen Las historias de terror del  Libro rojo de David

Sí, esta obra es, supuestamente, un libro que David, uno de los cuatro protagonistas de Los Sin Miedo, encuentra una noche en el desván de casa de su abuelo; empieza a leer esas historias y luego habla de ellas a sus amigos en los momentos más inoportunos. Los lectores querían saber más de ese libro, así que lo escribí. He de decir, sin embargo, que así como Los Sin Miedo es una serie para lectores de 10 a 14 años, estas historias de terror son para jóvenes y adultos, ya que son muy inquietantes, y al estar situadas en la vida cotidiana, se siente el miedo más próximo. No son historias que te den un susto grande, pero sí te dejan un escalofrío en el cuerpo y el alma que no se te pasa tan fácilmente. Y muchas veces, te preguntas: ¿podrá ocurrir?… De hecho, hay un cuento, “Envejecimiento”, que sucedió, y me sucedió a mí cuando era periodista, tal cual lo relato.

Además, es un libro con unas ilustraciones preciosas realizadas por Medusa Dollmaker. ¿Cómo ha sido trabajar con ella?

En este libro el diseño es muy importante, como se puede ver, ya que tiene aire de libro antiguo y misterioso. Los editores se han lucido de verdad. Y también quería unas ilustraciones tipo gótico, y pensé en Medusa (ahora con Internet es fácil informarte de todo) para ello. La elección fue todo un acierto, no sólo por el resultado de las imágenes, sino porque nos hemos llevado genial, y ha sido una colaboración muy activa y minuciosa. Yo creo que repetiremos, y si el libro tiene éxito, haremos otro en esa misma línea.

¿Hay alguna ilustración que sea tu preferida? ¿Por qué?

Me gustan todas, pero si hay que elegir, me quedo con Garras (de la que vamos a lanzar un marcapáginas), Tatuaje, La fotografía, La casa de la abuela y El órgano, aunque esta imagen ha quedado demasiado oscura en el libro. Intentaremos aclararla en la segunda edición, que va a ser pronto.

En cuanto a los relatos del libro, la verdad es que son muy curiosos y divertidos, pero también terroríficos. ¿Dirías que siguen la estela de los míticos Goosebumps o de La biblioteca de Medianoche pero desde un autor hispano?

Sólo conozco un par de títulos de La biblioteca de Medianoche, donde se suelen incluir tres cuentos por volumen. En algo se pueden parecer, pero yo creo que mis historias son más creíbles, inquietantes, intensas y concentradas. Y menos americanas. A los relatos de la Biblioteca les sobran bastantes líneas y hasta páginas. Mis lecturas de terror, y mis influencias, están en la línea de Edgar Allan Poe, M. R. James y Arthur Machen.

Da alguna pistilla sobre el tipo de relatos que vamos a encontrar en este libro a tus seguidores…

Creo que ya se intuye por mis influencias, pero, si lo comparamos con el cine, diré que mis historias no van en la línea de la noche los zombis o la matanza de Texas, sino, más bien, en la línea de películas como La semilla del diablo o Mientras duermes. Por ejemplo, en mis historias hay unas amigas que, para celebrar su mayoría de edad, van a hacerse un tatuaje; una niño se queda solo en casa de su abuela; una joven tiene una gata que mira a sus amigas de una forma rara; unos jóvenes encuentran en la calle un MP3, pero al escucharlo… También hay alguna historia menos “cotidiana”, como un pueblo donde nadie puede quedarse por la noche, un estuche hecho con la madera del árbol del ahorcado, un cementerio…

¿Y estás trabajando en algún otro proyecto?

Siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Esta primavera sacaré en Edebé, tres antologías de poesía para los tres ciclos de Primaria, también ilustradas por Ágatha Ruiz de la Prada, quien me ha encargado escribir un libro sobre sus carteles. Y bueno, dentro de poco me meteré con  el 9 y 10 de Los Sin Miedo, el uno sucederá en la Barcelona de Gaudí y el otro en el Kyoto de los mil templos

Para finalizar, José María, ¿podrías dar algún consejillo a aquellos jóvenes entusiastas que quieren introducirse en el mundillo literario?

Es complicado en tan poco espacio. He de comentar que hay unos cuantos lectores que están escribiendo libros de aventuras al estilo de Los Sin Miedo. Eso me llena de orgullo. Para ellos y para todo el mundo quiero recordar que nadie nace siendo un genio, y hay que ir experimentando, equivocándose y aprendiendo. El trabajo y la fe en uno mismo son esenciales para llegar a algún lugar. Además de esto, si se tiene un poco de suerte, antes o después se alcanzan nuestros sueños.

Ahora vamos con una magnífica ilustradora como es Medusa the Dollmaker. Antes de nada, Medusa, ¿puedes hablarnos un poco sobre ti? ¿A qué te dedicas además de ilustrar: aficiones, gustos literarios, etc?

Por supuesto y ¡encantada!

Soy una ilustradora, diseñadora gráfica y escultora fallera de Valencia (España), mercenaria Wacom a tiempo completo. Entre mis aficiones se encuentran la música, el arte y leer compulsivamente. En literatura me gustan las historias de terror, la novela de base histórica, los cuentos y leyendas, la poesía, el misterio y la ciencia ficción.

¿Cómo surgió tu pasión por la ilustración?

Viene de siempre, como una pulsión vital más. Y cuando alcanzas una madurez laboral decides convertir pasión en trabajo, invertir todo ese esfuerzo en productividad.

¿Con quién has trabajado?

He trabajado en diseño de moda, escultura y bocetado de fallas (el icono festivo por excelencia en mi ciudad), imagen corporativa, portadista de libros y grupos musicales y para editoriales como Planeta DeAgostini, Norma, Edebé…

Además, también has realizado recientemente ilustraciones para el autor José María plaza y su libro Las historias de terror del Libro rojo de David. ¿Cómo ha sido trabajar a su lado?

Ha sido intenso y enriquecedor. Ambos hemos compartido puntos de vista, nos hemos adaptado bien al otro. Con Jose María he aprendido mucho, y ambos nos hemos rendido a un proyecto mágico.

¿Ha habido algún relato que se haya convertido en tu favorito? ¿Por qué?

El encuentro por su remanente de leyenda clásica me robó el corazón, Garras y La gata mantienen esa angustia ideal de lo animal, lo impredecible. Son todos fantásticos.

A la hora de elaborar una ilustración partiendo de un relato, ¿cómo se desarrolla el trabajo?

Preva lectura del relato, consulto la idea que tiene el autor para este efecto y la movemos a partir de unos bocetos hasta encontrar el que se aproxima más a la imaginación del escritor y a la esencia del relato. Se proponen los cambios convenientes, ya que no es fácil llegar a coincidir desde un principio y se pasa a tinta la idea final. Una vez entintado y escaneado, el dibujo pasa a ordenador para tratar el color digitalmente y añadir detalles que ofrezcan la atmósfera deseada.

¿Cómo definirías tu arte?

No sabría definirlo, pero creo que enérgico sería apropiado.

¿Y actualmente estás enfrascada en algún proyecto?

Actualmente estoy trabajando en mi próximo libro de ilustraciones “Miracle”, que saldrá en 2012 de la mano de Norma Editorial.

Muchas gracias, José María y Medusa, esperamos que continuéis trabajando tanto como hasta ahora y brindándonos vuestro arte.

Gracias y ¡Saludos!

Entrevista realizada por Elena Montagud

Entrevista a Darío Vilas

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a Darío Vilas, administrador del portal H-Horror, autor de la antología Piezas desequilibradas, coordinador de la nueva colección Pulp Ficción de 23 escalones y mucho más. Ahora, su novela Instinto de superviviente verá la luz en la editorial Dolmen. Charlemos con él para saber su teoría literaria y qué opina sobre la temática zombi en la literatura…

Darío, como en los principios de todas mis entrevistas, háblanos un poco sobre ti. Cuéntanos cuáles son tus aficiones, a qué te dedicas cuando no escribes…

Cuando no escribo paso la mayor parte del tiempo con mi mujer y mi hijo. Con mi hijo incluso mientras escribo, porque le encanta interrumpirme (y a mí que lo haga, no puedo negarlo). Me gusta el cine, leer, la música… Aficiones comunes, vaya. Pero sobre todo pasar tiempo con mi familia.

¿Naciste con un libro bajo el brazo en lugar de con un pan?

Yo creo que ni lo uno, ni lo otro. Vamos, que no aporté de inicio nada más que desvelos y deposiciones, como cualquier bebé.

¿Qué pensaba la gente de tu alrededor cuando tú leías? ¿Siempre te has sentido apoyado?

No tengo ni idea de lo que pensaban, supongo que depende de cada persona en cuestión que me viera leyendo. Apoyado sí, siempre. Quizás en algunas épocas puntuales de mi vida a mis padres les hubiera gustado que saliera más, en lugar de quedarme en casa leyendo, pero se solucionó por sí mismo y luego tuvieron el problema contrario. Lo habitual en la adolescencia. Pero para ellos era una afición sana que nunca coartaron.

¿Recuerdas cuál fue tu primera palabra? Con forma literaria, claro está…

Recuerdo el inicio de un cuento: “Un día soñé…”

¿Escribiste alguna novela de juventud, de estas que después te avergüenzas al releerlas?

No. Escribí muchas cosas que podrían resultarle vergonzosas a mi yo actual, sobre todo poemas, pero no una novela.

Si fuese el fin del mundo y te dijesen que solo unos pocos podrán salvarse, y entre ellos tú, pero con la condición de escribir una continuación de Crepúsculo… ¿Qué harías? ¿Crees que habría alguien que preferiría morir antes que dedicarse a escribir algo así?

Joder, la escribiría. Quién sabe, a lo mejor hasta se me ocurre algo de lo que me sienta orgulloso y me acaba gustando. Si alguien prefiere morir antes que escribir una continuación de Crepúsculo es que no valora nada su vida.

Me gustaría hablar ahora sobre el fandom, pues últimamente se comentan muchas cosas sobre este tema. ¿Tú te consideras dentro de ese mundillo? ¿Crees que al escribir sobre zombis y ser publicado en  una editorial como Dolmen te has “vendido”? Ya sabes, por todo lo que comentan sobre la moda de los zombis…

Es una etiqueta como cualquier otra, y nos encantan las etiquetas. Pero no entiendo demasiado bien el concepto de fandom, no sé lo que es exactamente, ni qué implica pertenecer a él. Claro que conozco la definición, uso google tan bien como cualquier otro, e incluso puede que en algún momento haya pasado a formar parte, porque está claro que si no lo puedo distinguir tampoco soy consciente de si estoy dentro. Pero es que hace un año ni lo había oído mencionar, porque no frecuentaba foros ni visitaba habitualmente páginas o blogs especializados, solamente aquellos que actualizan noticias a diario sobre los temas que me interesan. Y a esto vamos, que me interesan muchísimos temas además del terror. He leído tanto a Bukowski, Miller o Sábato, como a Poe, Maupaussant o Richard Matheson; he visto más películas de Julio Medem, Lynch o Haneke, que de Carpenter, Argento o Tobe Hooper. También me gustan, pero no son mis favoritos. Que no soy un entendido, vaya.

¿Se me puede considerar fandomita? Pues supongo que sí, por lo que escribo y por administrar una página especializada en el género,  pero tengo clara una cosa: yo escribo para que me lea el mayor número de personas posible, y actualmente estoy escribiendo terror, pero las personas que van a las librerías a comprar no tienen, en su mayoría, ni idea de lo que es el fandom. Ni les importa.

Tampoco tengo nada en contra, no me malinterpretes. Me parece maravilloso que un grupo indefinido de personas, con inquietudes y gustos en común, intercambien opiniones y se recomienden obras. Pero no me siento identificado con  ningún grupo concreto.

Sobre lo de venderse, creo que eso es absurdo. Uno vende sus posesiones, su cuerpo o su alma al Diablo. Escribir es un oficio, al fin y al cabo, y si los zombis no me inspirasen nada no escribiría un libro de esta temática. Es una suerte cuando la moda coincide con tus gustos, ojalá me pasara más a menudo.

¿Qué es lo que te apasiona a ti del zombi? ¿Ves acaso el terror de la otredad en ellos? Porque yo sí…

Se me ocurrió una historia (de hecho, tres) y los zombis eran una excusa perfecta para contarla. Quizás habría funcionado también con vampiros, pero son seres mucho más profundos, un personaje más que tendría que desarrollar, así que me venía muy bien lo de utilizar criaturas despojadas de voluntad.

¿El terror de la otredad? Sí, claro, eso es evidente, pero tiene muchas más lecturas e implicaciones a las que se puede sacar partido, como demostraron Brussolo, en Mi vida entre los muertos, o Ajvide Lindqvist, en Descansa en paz.

En esta entrevista no quiero hablar de tus otros triunfos, porque ya sabemos todos que son muchos y muy merecidos. Quiero hablar sobre la novela que sale este mes: Instinto de superviviente. ¿En esta novela vamos a seguir leyendo al Darío de Imperfecta Simetría y de Piezas desequilibradas o ha cambiado tu estilo narrativo y tu forma de contar historias?

Ha cambiado mi forma de narrar, por necesidad y aprendizaje, pero soy la misma persona, así que creo que sí, que los lectores que conozcan mi trayectoria sabrán encontrarán lugares comunes.

Se está hablando mucho últimamente de que los escritores debemos cuidar nuestro trabajo (como en cualquier otro oficio), ofrecer a los lectores obras depuradas, utilizando una amplia gama de recursos narrativos, en lugar de limitarnos a contar historias como lo haríamos en el bar, cuando compartimos las anécdotas del día a día. Puede sonar algo tremendista, pero es cierto, y estoy de acuerdo en que hay que dar alternativas a esta literatura de bazar que impera.

Con respecto a Instinto de superviviente, habrá quien opine que es una novela sencilla, con prosa eficaz y sin florituras. No le faltará razón, pero esto no significa que no esté muy trabajada a nivel narrativo y con una trama elaborada.

Para mi primera novela me puse un traje que no estaba hecho a mi medida, obligándome a hacerle arreglos constantemente para que me sentara bien. Escribo casi siempre en primera persona, con un tono muy introspectivo (no hay más que echar un vistazo a los libros que mencionas). La trama de Instinto me exigía hacerlo en tercera si no quería poner las cartas boca arriba desde el capítulo uno. Esto para mí ya supone un esfuerzo. También he tenido que contener los pasajes más introspectivos, dividirlos y ofrecérselos al lector repartidos a lo largo de todo el libro, para agilizar el desarrollo. Es ahí donde doy un poco de rienda suelta a cierto lirismo (concebido a mi modo, como siempre).

También está el tema de la acción, que no es un terreno en el que me prodigara anteriormente, y me apetecía mucho. Como me resultó divertido, esto no fue un gran esfuerzo.

Así pues, considero que, como decía antes, la prosa de mi novela está muy trabajada, aunque no haya tirado de recursos estilísticos más complejos como puedan ser la prosa poética,  metáforas elaboradas o quiasmo. Antes de meterme en camisas de once varas tengo que aprender a dominar a la perfección los recursos que presupongo como inherentes a mi estilo natural, que todavía no he llegado a eso, y después seguir aprendiendo y experimentando. Resulta muy ridículo cuando te encuentras en un libro con que el autor se ha lanzado a utilizar técnicas que no domina, y teniendo en cuenta que ahora estoy moviéndome en el terror, esto es si cabe más delicado. El terror está separado de la comedia absurda por una línea muy fina, que traspasamos constantemente. Mi primer reto era evitar eso.

¿Con qué momento, frase, personaje y escenario te quedas de tu novela?

Para no desvelar nada crucial, me quedo con el momento en que Marga, la madre de Damián, está en su apartamento observando una maleta vacía que debe llenar con “lo imprescindible”.

Como lectora cero de tu novela, voy a decir aquí —a riesgo de quedar como una pelotillera consumada—que Instinto de superviviente no es una novela de zombis más (sí, ya, como siempre se dice…). Tampoco es una típica novela de zombis en la que se puede ver al ser humano en todo su esplendor. Y si digo esto es porque los seres humanos que recorren esta novela ya tenían ese lado oscuro antes de que ocurriese el holocausto zombi… ¿Crees en la teoría freudiana de que todos tenemos un yo oscuro, ese subconsciente, que acaba saliendo?

Creo en ello como verdad absoluta. En momentos concretos de nuestra vida ese yo oscuro termina aflorando, es casi una necesidad vital, ese instante en el cual el “yo” decide no seguir conteniendo al “ello”, y el “superyó” tampoco puede reprimirse. Y puede que sea nuestra única salvación. No solo a efectos de supervivencia, sino como medida del cerebro para evitar perder la cordura de manera definitiva. Y llegado ese caso, solo podemos cruzar los dedos para que nuestra parte oscura no nos condene para siempre. Todo depende de la intensidad, porque podemos albergar toda una escala de grises o el negro más absoluto, y tampoco lo sabremos hasta el preciso instante en que se deje ver.

En tu novela vamos a ver personajes de todo tipo (no quiero mencionarlos aquí para no spoilear). ¿Cómo han ido surgiendo? ¿En qué pensabas mientras creabas a esos personajes? Porque todos tienen sus cosas, incluso el pequeño Damián, a pesar de parecer un alma inocente y cándida…

Bueno, es que los personajes de esta novela no han ido surgiendo sobre la marcha, estaban definidos de antemano. Solamente hay uno que apareció por sorpresa y se quedó por méritos propios.

Cuando creo a los personajes pienso en sus motivaciones y lo que van a aportar a la trama, nunca meto a ninguno como simple relleno. Todos tienen una función, y aunque el lector no llegue a percibirlo por completo, yo siempre tengo claro quiénes son.

Las personas tenemos nuestras cosas, mis personajes no iban a ser menos, sean niños o adultos.

¿Vamos a encontrar algún pequeñuelo cabroncete en las otras partes? (Ya sabes que me encantan)

Vamos a encontrar niños con un peso específico en la trama de las tres novelas que componen este juego de vasos comunicantes imperfecto que estoy creando. Más o menos cabroncetes, como los adultos.

Sí, han leído bien: en las otras partes. Porque Instinto de superviviente es la primera de las tres novelas que tienes en mente. Me consta que la segunda ya está en marcha… ¿Tienes claro cuándo estará acabada, o vas a ir escribiéndola tal y como salga?

Exacto, lo has explicado bien, la primera de tres novelas que tengo en mente, y que giran en torno a un mismo suceso, pero que son independientes y muy diferentes. Esto es bueno aclararlo, para que luego nadie se espere una trilogía o saga al uso, con una continuidad en los hechos.

Ni idea de cuándo estará acabada, eso me resulta muy difícil de aventurar, sobre todo porque aún no está publicada la primera. Te puedo decir que la segunda será una novela muy distinta de Instinto, sin un solo personaje en común, y con un tono y estilo que tienen poco que ver. También será necesariamente más larga. Solo puedo decir que estoy trabajando en ella, y que estoy disfrutando como nunca de cada parte del proceso de creación.

No doy fechas, pero soy de los que opinan que una novela de un mismo autor por año es más que suficiente.

Volvamos a Instinto de superviviente y al tema de los zombis. ¿Crees que los tuyos son como todos? Encontraremos sorpresillas entre sus páginas, ¿no es cierto?

Bueno, las criaturas tal y como se muestran en esta novela son herederas del zombi romeriano, aunque con algunas variantes. También hay una sorpresa, y espero que guste, pero no son los zombis en sí, que responden a un arquetipo bastante clásico. No pienso soltar prenda, solo puedo adelantar que hay un guiño en la cubierta del libro.

¿Qué harías tú si tuvieses que sobrevivir en un holocausto zombi? ¿Cuál sería tu lado oscuro?

No creo que tuviera tiempo para que aflorase mi lado oscuro, porque estoy en tan baja forma que me dejaría devorar solo para no tener que pasar por la angustia de escapar, luchar u ocultarme. Si no voy a poder con ellos, me uno.

¿Crees que aquellos políticamente correctos se te van a echar encima por ciertas insinuaciones (y no tan insinuaciones) que leeremos en un momento dado en tu novela?

No, no creo que mi punto de crítica sea tan descarnado como para eso. O sí, nunca se sabe. Depende de las manos por las que pase el libro y lo que quieran interpretar.

¿Piensas que en la literatura vale todo? Es decir, ¿que debemos mostrar el mundo tal y como es, con sus claros y con sus oscuros?

Creo firmemente en que el escritor (o el creador en general) debe trabajar en completa libertad, sin ataduras morales. Personalmente, más que mostrar el mundo tal y como es, suelo escribir como terapia para intentar comprenderlo. Aunque no lo consigo.

Y he aquí una pregunta que sé que es difícil de contestar: ¿escribes solo por placer, o también por reconocimiento, dinero…?

Si escribiera solo por placer guardaría mis textos en el disco duro o en el cajón de mi escritorio. Creo que eso responde a tu pregunta.

¿Crees que mereces más reconocimiento del que tienes ahora? ¿Piensas que con Instinto de superviviente tal vez lo consigas?

No, no creo que merezca ni más, ni menos. Soy demasiado nuevo en esto como para haberme fijado objetivos en términos de reconocimiento. Y tampoco creo que Instinto sea una novela que me vaya a aportar prestigio. Ni lo pretendo.

Si viniesen a hacerte una fotografía para una revista literaria muy importante, ¿cómo saldrías en la foto?

Pondría un falso fondo de salón con chimenea (vivo en un piso), me vestiría con una bata elegante, de esas con escudo, cogería una enorme copa de brandy y me sentaría en un sillón señorial con un perro enorme a los pies.

Ahora me gustaría que dedicaras unas palabras a aquellos que piensan que escribir sobre zombis es lo peor que un buen escritor puede hacer.

¿De vedad hay quien piensa eso? Pues vaya, yo creo que un buen autor debe tener la capacidad de escribir sobre cualquier tema. Que le apetezca o no, es otra cuestión.

Nunca escuché, o leí, que escribir sobre zombis sea lo peor que un escritor puede hacer, pero sí que estoy más o menos al tanto de las críticas que está recibiendo la temática, y no lo comprendo. El boom de los vampiros renace cada cierto tiempo, bien sea a rebufo de Anne Rice en los 90’s, por ejemplo, o ahora con el fenómeno Crepúsculo, dando lugar a sucedáneos y copias terribles. En comparación, a la moda del vampiro se adhirieron muchas más editoriales (prácticamente todas las especializadas en el género de terror), publicando novelas y sagas enteras que no hay por dónde cogerlas, pero no se critica tan duramente.

 Lo único que se me ocurre es que en el fenómeno zombi ha entrado un elemento nuevo, que es el autor nacional, al que se le ha dado la alternativa (algo por lo que llevábamos suspirando desde siempre, por cierto). Es el síndrome de “Bienvenido Mr. Marshall”: os recibimos, extranjeros con alegría. Pero como lo intente el autor español, vamos a sacarle la piel a tiras. Creía que eso ya estaba superado, pero veo que no.

En cuanto a ti, de nuevo, ¿tienes algún otro proyecto aparte de esta trilogía?

Sí, tengo varios. Ahora mismo estoy embarcado en dos antologías distintas, coordino la colección Pulp Ficción para la editorial 23 Escalones y tengo en mente una novela de corte romántico, aunque oscurilla, claro. Que la escriba o no, ya es otro cantar.

En fin, Darío, deseamos que tu novela goce del éxito que se merece, al igual que su continuación. Y sobre todo, continúa escribiendo sobre lo que te gusta: ya sean zombis, gente loca o vampiros que brillan al sol.

Muchas gracias. Yo espero que los lectores pasen un buen rato leyéndome, porque desde luego disfruto mucho escribiendo. Un placer charlar contigo de nuevo.

Entrevista a J.J. Castillo

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a J.J. Castillo, cuyo nombre representaría buena parte del Terror español, ya sea por sus artículos, como por sus relatos. Y ahora saldrá al mercado Cuando Susanah llora, en la línea Z de la editorial Dolmen. Intentemos conocerle un poco más.

J.J., antes de nada, ¿podrías hablarnos un poco sobre ti? ¿Cuáles son tus aficiones? ¿A qué te dedicas?

Antes que nada, tengo que decir que me resulta difícil contar a qué me dedico realmente. Las palabras se evaden de mi boca y apenas tengo voz… Cuando alguien quiere saber de mí… Te diría… Aaagghh… iiiuhhh… (Tos) ¿Ves? ¿Ves?

¿Cuándo comenzaste a escribir y por qué? ¿Sentiste atracción por la literatura desde bien pequeño?

Comencé a escribir en primaria. Tuve un profesor que leyó la primera historia que recuerdo haber escrito (un par de detectives en un museo, intentando descubrir el porqué una momia siempre mataba a los conserjes que se contrataban), pero sobre todo, mi profesor reparó en cómo detalladamente había encuadernado el relato con grapas y hojas recortadas de un cuaderno. Don Julián, empezó a insistir en que no lo dejara y escribiera mucho. De hecho, me hizo ponerle titulo a la “obra” en la pizarra y tuve que narrar el cuento a toda la clase. Y sin chuleta. Curiosa técnica.

¿Cuáles son tus autores de referencia?

Muchos. M.R. James, Guy de Maupassant, Richard Matheson, Stephen King, Dean Koontz, Brian Keene, Ana María Matute, George R.R. Martin, TED Klein… Muchos. Y yo al fondo intentando extraer lo mejor de ellos.

Eres miembro de Nocte (la asociación española de escritores de terror). Has participado en diversos certámenes y has conseguido premios. Eres autor de artículos. La gran mayoría sobre terror. ¿Qué es para ti el terror?

El Terror (y escríbelo por favor, en mayúsculas, como hago yo) es la primera sensación que se apoderó del ser humano…, bien dicho, Lovecraft. Aunque para mí es mucho más. Para mí es una debilidad que provoca que, en situaciones límite, abramos inconscientemente la puerta a los monstruos.  

¿Dónde podemos encontrarlo?

Donde menos te lo esperas. Mira detrás de ti, Elena, por favor….

¿Cómo ves el panorama literario español? Y en concreto, ¿cómo lo ves en el género de terror?

Actualmente, genial. Ha ido renqueando con el paso de los años, pero se está gestando un boom que nadie espera. La mecha está encendida.

¿Qué es lo que te atrae a ti para escribir sobre ello?

Es algo que nace en mí a cada momento. Las historias me llegan a veces como insufladas; cuando conozco a alguien, cuando escucho una historia en la radio, cuando me cruzo con una señora enlutada… Tengo que contar “lo que sé” sobre ellos.

Novelas de terror de diferentes épocas que todo lector y escritor debería haber leído una vez en su vida.

Seré moderno, cualquiera de Stephen King de su época ocheantera. Y por supuesto, las que hayáis oído hablar bien de cada autor. Suelen ser una o dos como mucho. Excepto en el caso del maestro de Maine, claro.

Hablemos ahora de tu novela, publicada en Dolmen. Cuando Susanah llora pasará a formar parte de la línea Z de Dolmen. ¿Realmente son los zombis el peor enemigo del hombre?

En las historias que me gustan, sí.

El título está basado en una canción… ¿Por qué lo elegiste? ¿Qué paralelismos hay entre la canción y tu novela?

Mientras la escribía, mientras pensaba en la historia, el single de Espen Lind saltaba una y otra vez en el reproductor de música de mi ordenador. Susanah, con una “n”, la mía, ya había nacido en lo que estaba escribiendo  y sólo cuando reparé en la letra de la canción, supe el título de la historia. ¿Casualidad? No lo creo…

Susanah tiene un gran protagonismo en la historia. Su llanto alerta de la llegada de muertos vivientes… ¿Es una de las claves de la trama?

Bueno, en esta historia no hay claves. Te puedo decir que sí que es cierto que todo lo que acontece gira alrededor de la pequeña. Pero también hay muchos otros que se empeñan en vivir. 

¿Qué otros personajes podemos encontrar en la novela?

Me gusta estar rodeado de cantidad de personajes. Me siento más arropado para luchar contra los que se levantan. No tengo dedos para contarlos en esta ocasión, lo siento. (Risas)

¿Cómo fue el proceso de selección de materiales, de búsqueda, etc?

La historia fue surgiendo poco a poco. Fue escrita a modo de Entradas para un blog de Internet. Pero por causas de trabajo tuve que aparcar el proyecto pese a que tenía cientos de visitas. Retomé la novela ante la insistencia de uno de mis mejores amigos. Y por supuesto, de la aparición de cierta niña en mis sueños… (Jajaja)  

Al acabarla, ¿cómo te sentiste?

Mal. Tenía que irme a trabajar.

¿Podrías describir Cuando Susanah llora en tres palabras?

No, o hubiera escrito un microrrelato (Risas)

¿Qué te atrae a ti de la figura del zombi?

El no saber por qué se levantan.

¿Crees que ya se ha escrito todo sobre zombis como muchos aseguran?

Casi todo. Es verdad que hay cantidad de argumentos y que se han explotado hasta la saciedad los más básicos. Pero aún queda el tema más original de todos, el cual me reservo, si no te importa…

¿A qué crees que es debido que en España haya este boom de literatura zombi? ¿Piensas que será una moda pasajera?

Pienso que siempre ha gustado, sobre todo, el género de Terror. Hay cantidad de seguidores, aunque aún sigue siendo un poco tabú decirlo abiertamente. O como en casos que he contemplado por mí mismo: a la gente le da reparo decir que lee libros. Uuuff…

En cuanto a ti, de nuevo, ¿estás actualmente metido en algún otro proyecto? ¿Volverás a escribir sobre zombis o tocarás otros temas?

Ya he empezado mi próxima novela. No va de zombis. Aunque creo que el argumento es más que atractivo. Más adelante, cuento cositas. ¿Y de zombis? Habrá más, por supuesto. Más adelante.

Para finalizar J.J., ¿podrías dar algún consejo a quien quiera meterse en este mundillo?

Lee mucho y escribe mucho. A una media del 30% y 50%, añadiría yo. También deja un poco de tu tiempo libre para otras cosas como el amor, dormir y ver cine. Ah, y busca un trabajo que te deje tiempo para todo esto. Serás feliz, si lo consigues.

Gracias J.J., por tu tiempo. Suerte con tu novela y continúa escribiendo como hasta ahora (o mejor).

Besotes a todos.

Entrevista a Alberto Marini

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el grandísimo placer de entrevistar a Alberto Marini, guionista de la película Romasanta dirigida por Paco plaza, productor de Rec y Rec 2. También es el guionista de Mientras duermes, que llegará a la gran pantalla el 14 de octubre. Además, Marini publicará la novela homónima el 15 de septiembre.

Hola, Alberto, ¿puedes hablarnos sobre ti antes de nada? Cuáles son tus aficiones, a qué dedicas el tiempo libre…

En mi tiempo extra laboral me muevo más que nada entre muñecas, princesas, parques infantiles y cumpleaños de menores de cinco años: es lo que conlleva tener dos niñas. Si después hablamos de “mi” tiempo libre, ese espacio muy limitado cada vez más en vía de extinción, pues no soy muy original: me gusta ver películas, hacer algo de deporte, seguir el futbol. No leo tanto como debería  y me gustaría, pero se debe a que por trabajo me paso muchas horas al día leyendo guiones… y acabo derrotado.

Las dos aficiones son viajar, en este caso siempre con mi mujer, para descubrir sitios donde no hemos estado nunca y cuánto más lejos, mejor; y la Juve. Muy a mi pesar, soy un hincha de lo más básicos que haya. Tengo dos niñas, pero si hubieran sido niños (y siempre tras haber ganado la negociación con mi mujer), se habrían llamado Alex y Pavel.

Primero dediquemos unas cuantas preguntas a tu faceta como guionista. ¿Cuáles son tus referentes en cine?

Ahora y cada vez más los guiones en los que me involucro son obras por  encargo, por lo que es mejor dejar de lado mis referentes personales y buscar los referentes que mejor le vienen al proyecto en concreto. En base a género, target, presupuesto de producción, visión del director y del productor, los referentes cambian.

En cuanto a Mientras Duermes fue una excepción porque lo escribí en “spec”, sin ningún encargo, a mi cuenta y riesgo para después moverlo con libertad. Aquí los referentes se acercan mucho a mis gustos personales, a los thriller oscuros y al cine noir: “Le jour se leve”, “La Mano Que Mece la Cuna”, “Retratos de un asesino”, “Man-hunter”, pero también filmes más abiertos, como “El escritor” de Polansky o “Millennium”.

A la hora de escribir un guión, ¿cómo es el proceso? ¿Qué es lo que te resulta más difícil?

La cosa importante es ser consciente de que el guión, en sí, es un simple instrumento. No tiene dignidad de “obra”, como una novela o, en cierto modo, una pieza teatral. El guión es un medio para que la gente que viene después, en el proceso de producción, pueda confeccionar una película. Por lo tanto la cosa más importante y más difícil, al menos para mí, es llegar a entender bien las intenciones del director, o la voluntad del productor, para poderlas traducir en descripción de acción y diálogos.  No tiene sentido ir en contra del director, a pesar de que estés convencido de que lo que tú piensas es mejor. En este sentido, es más fácil escribir por encargo, porque cuando lo haces en “spec” tienes que imaginar cuál será la visión de los profesionales que llevarán el guión a la pantalla.

La otra dificultad, más objetiva, es la limitación que tiene la escritura en cuanto a tiempos y espacio. Todo lo que se escribe tendrá que ser después trasladado a imágenes en movimiento, en bloques de secuencia, y no solo eso, sino con los medios reales con los que contará la producción. Tener ciertas ideas de números (costes de producción), creo que ayuda.

¿Cómo es trabajar con Paco plaza y Jaume Balagueró?

Acabé trabajando con los dos a través de Filmax, cuando estaba en el departamento de desarrollo. Con Jaume, ya había visto “Los Sin Nombre” y me hacía mucha ilusión porder trabajar con ese director. Paco, por el contrario, estaba con su opera prima, “Second Name”, y, a priori, era una caja de sorpresas. No me llevé ningún chasco, sino todo lo contrario.

Con los dos he acabado siendo amigo. Hay mucha confianza, para lo bueno y para lo malo. Cuando lo pienso, creo que soy muy afortunado por poder tener esta relación con los dos, para poderme empapar, en barra libre, de su experiencia, consejos, visión.

Los dos son personas muy fáciles. No digo que no nos hayamos enfrentado nunca, pero siempre ocurre porque, cada uno a su manera, vela por sus películas de manera casi maniacal. Viven por las películas que hacen.

¿Hay alguna anécdota para contarnos del rodaje de Mientras duermes?

Fue un rodaje bastante tranquilo, no llegaron tornados a destrozar los sets ni actores histéricos que arremetieron contra el director o el director de fotografía.

Para buscar una anécdota, tal vez podemos regresar al momento en qué Jaume me dijo que le haría ilusión dirigir el film. Estuvimos hablando de su visión de la historia, de las cosas que cambiarían y de las que se quedarían. Fue todo muy bien, pero le dije que había un tema indiscutible e innegociable. En REC tuve que tragarme un homenaje al Barca (equipo de Jaume), en REC 2 al Valencia (equipo de Paco), hasta en “28 Semanas Después”, como espectador, vi el homenaje al Real Madrid (imagino que el equipo de Fresnadillo). Pues en Mientras Duermes habría sí o si un homenaje a la Juve. Sin posibilidad de discusión alguna. Sé que Jaume ha cumplido… a ver si lo detectais en la película.

¿Qué diferencias hay entre el guión de la película y la novela?

La primera diferencia es muy vistosa. La novela transcurre en Nueva York (así como el guión original), la película en Barcelona. Tanto Jaume, por temas personales, y la productora, Filmax, optaron por una película en castellano, rodada en España. Este cambio de localización ha afectado a muchos matices de la historia. Digamos que Cillian y César son potencialmente la misma persona, pero cambia su forma de hablar e interactuar con los demás,  por el entorno social en el que viven. Con los vecinos tenemos más diferencias. Algunos son comunes a la novela y a la película, pero la mayoría diría que son distintos. En la novela salen personajes, también muy importantes, como Alessandro por ejemplo, que no tienen lugar en la película.

En el  cambio desde  las  limitaciones de un  guión a la libertad absoluta de la novela, he podido no solo ampliar las aventuras del portero, sino hurgar mucho más en su psique, profundizar y explorar más los matices de su personalidad.

Y después los finales, no tienen mucho en común… mejor, dicho, nada en común, por lo que ocurre ni por la sensación que, creo, se llevarán el lector y/o el espectador.

En resumen, la novela y la película son dos obras paralelas, que existen para convivir y completarse reciprocamente, siendo a la vez independientes.

Hablemos ahora de ella… primero, nos gustaría saber cómo surgió la idea de convertir el guión en novela.

En realidad, en 2007, empecé a escribir la historia como novela. Pero me detuve bastante pronto y opté, por un tema práctico, por el guión: por un lado, me di cuenta – contrariamente a lo que pensaba- que la historia podía ser adaptada a una película, y, por otro, pensé que tenía conocimientos de producción cinematográfica y de productoras de cine, pero no tenía ni idea del mundo literario. Prefería escribir algo para el mundo que conocía y donde me podría mover con más seguridad.

Además, una vez acabado el guión, empecé a moverlo con la idea de dirigirlo yo. Hasta tuve reuniones con algunos agentes en EEUU… pero después llegó la oferta, muy tentadora, de Jaume y de Filmax, y, otra vez, las cosas cambiaron.

Durante la fase de re-escritura del guión, con Jaume, me di cuenta, nos dimos cuenta, que Cillian (o César, en la película) era un personaje que existía por sí mismo. Podíamos pensar una situación cualquiera, y nuestro portero sabía siempre desenvolverse en ella. Hasta cuando Jaume y yo trabajabamos por separado, no era raro después, que al confrontar el material que había elaborado cada uno, Cillian/César hablara o actuara practicamente de la misma manera.

Con la re-escrirtura del guión se cayeron distintas secuencias por temas de producción, secuencias que nos gustaban mucho. Y las nuevas que se creaban, resultaban  funcionar  también muy bien. Fue aquí, entonces, cuando tomé la decisión de retomar la novela. De ofrecer al Cillian más vida y espacio. Una vida que no cabía ni de lejos en una sola película  (ni posiblemente en una trilogía)

Así que mientras Jaume preparaba la película, basada en la versión 10 u 11 del guión, yo empecé a escribir la novela, basada en la versión 1.

Esta es tu primera novela que será publicada, pero, ¿tienes alguna otra escrita?

No, tengo un par de guiones que escribí en “spec”, y otros tantos por encargo de algunas productoras. Pero ninguna novela.

¿Cuáles son tus escritores de cabecera?

Como te comenté, no leo lo mucho que debería leer. Soy muy fan de José Carlos Somoza (“Clara y la Penumbra”, en particular) y de Fernando Marías. Recientemente una novela que me ha gustado muchísimo  es ·”El Verano de los Juguetes Rotos” de Tony Hill.

¿Qué diferencias existen entre un guión de película y una novela? ¿Te parece alguno más difícil?

En el guión la escritura es mas cohibida, como comenté, pero a la vez más fácil e inmediata. La descripción de la acción es desnuda, práctica. Las emociones tienen que surgir de las imágenes, no de la lectura en sí. Un guión bien escrito es un guión que permite al director ver el potencial de la película, al director de producción su coste, al posible comprador (TV, distribuidor, sales agent, etc) el valor del posible film, a los actores las posibilidades del papel que irán a intepretar, al ayudante de dirección las semanas necesaria para rodarlo, al figurinista, al director de vestuario, al director de fotografía, etc, la información que necesitan. En fin, el guión es siempre y solo un instrumento.

En una novela, por el contrario, sin bien gozas de más libertad, todo, absolutamente todo nace y muere con ella. Es la escritura misma que provoca y evoca las emociones. Todo empieza y acaba con la escritura.

Digamos que es tal vez un poco más dificil aprender las reglas de escritura del guión, pero, una vez aprendidas, afrontar un guión es ciertamente más fácil que meterse con una novela.

¿Qué es lo que más te gusta de la escritura?

Me gusta contar historias. Disfruto mientras lo hago, como estoy disfrutando haciendo esta entrevista,

¿Eres un lector voraz?

De guiones, por necesidad laboral. De novelas, no tanto como me gustaría.

¿Cómo surgió la idea de esa novela? El personaje es un tanto perverso…

En 2007 leí un artículo sobre gente en EEUU que se dedica a vivir en casas ajenas, con los proprietarios y sin que ellos se den cuenta. Fue un artículo que me sorprendió, porque la situación rozaba lo inverosímil. Pero hay decenas de casos, cada año.

Por otro lado soy de Turín, y en mi ciudad precisamente vivió Nietzche. Hay una frase que siempre me ha fascinado de él: “Si no fuera por el consuelo que me ofrece el suicidio, no podría superar muchas noches de verano”.

Me parecía interesante trabajar a un personaje cuyo único consuelo en la vida fuera la posibilidad de acabar consigo mismo. Una persona dispuesta a cortar por lo sano, si la vida le hubiera sido insostenible. No sé en qué momento asocié esta filosofía de vida, con el artículo que había leído. Pero ocurrió. Y así tenemos “Mientras Duermes”…

¿Crees que alguna de las dos (la novela o la película) triunfará?

De la película no tengo dudas. Balagueró, Tosar, Etura. Hay un cartel estupendo. Y mucha gente que la está esperando gracias a los trabajos previos del director y de los actores.

En cuanto a la novela, más allá de mis amigos y familia, no creo que haya mucha expectación. La gente de Random House ha hecho y está haciendo un trabajo fenomenal para promocionar la novela… pero siempre están promocionando a un autor primerizo. Creo, confío que será determinante el boca-oreja. Eso sí, las primeras reacciones de los lectores y críticos animan mucho, muchísimo.

¿Tienes pensado continuar escribiendo, crear alguna otra novela?

Si, claro. Ha sido una experiencia muy buena, porque he disfrutado mucho mientras escribía. Muchísimo. Y quiero repetir.

Y aparte de Mientras duermes, ¿estás enfrascado en algún otro proyecto?

Ahora mismo, estoy trabajando (bueno, el guión está practicamente cerrado) en la siguiente película de Miguel Angel Vivas. Se trata de una producción de Vaca Films y de Ombra (la productora de Jaume Collet-Serra). Es una película que se rodará en inglés, con cast americano. Es una adaptación de una novela, y creo que conocéis bastante  bien al autor. La novela se titula “Y Pese a Todo…” y la película se llamará “Welcome to Harmony”.  No creo que haga falta decir más, porque imagino que todos conocéis la novela, y lo impresionante que es el potencial de esta historia de infectados en la nieve.

Otro guión, en una fase de desarrollo, es el primer largometraje de David Victoria, producido por Oberon.  Se trata de un thriller con referentes tipo “Memento”, “Jarhaed”. Estamos en proceso de escritura del guión.

De un tercer guión no puedo hablar, porque Filmax aún no lo ha anunciado. Pero bueno, también está ese proyecto.

¿Podrías dar algún consejo a todos aquellos que siguen Crónicas Literarias y desean dedicarse a la escritura?

No soy quién para dar consejos porque acabo de llegar. Si algo puedo aportar, es de mi experincia en el cine. Y, pues… escribas lo que escribas, piensa en quién será tu lector, porque al fin y al cabo estás escribiendo para él o ella. No eres un prostituto/a, pero tampoco un autarquico. Escribe lo que sientes, para los demás. Tenlo muy claro en la cabeza, y medita en cómo ese futuro y desconocido lector se puede interesar en tu historia, porqué cada vez más, llegar al público es lo más complicado.

Muchas gracias por la entrevista, Alberto. Esperamos que Mientras duermes tenga un gran éxito y que continúes ofreciéndonos maravillas.

Entrevista a Pilar Pedraza

Esta semana, en Crónicas Literarias, tenemos el gran placer de entrevistar a Pilar Pedraza: investigadora, profesora en la Universidad de Valencia y escritora. Sus novelas Las joyas de la serpiente, La fase del rubí, La pequeña pasión y La perra de Alejandría (entre muchas otras) son un referente en nuestra literatura fantástica y de terror. Sin más dilación, vamos a conocerla un poco más.

Pilar, acostumbro a comenzar las entrevistas con una pregunta algo personal. ¿Podría hablarnos sobre usted? ¿Cuáles son sus pasatiempos?

Mi pasatiempo número uno es ver cine. Soy una espectadora muy curtida y adicta. Me temo que también salgo de casa si hay teatro a la vista, y que leo mucho en la cama. Charlar con mi marido y jugar con mi gato son también famosos pasatiempos que cultivo asiduamente.

¿En qué momento decidió que quería escribir?

Siempre he querido escribir, que quizá no es lo mismo que querer publicar. Escribía novelas históricas del tipo de “Marco el romano” cuando tenía trece o catorce años.  Cuando terminé “Las joyas de la serpiente” me entraron las ganas de que aquello lo leyera más gente, y lo pasaran tan bien leyéndolo como yo escribiendo semejantes barbaridades. Por entonces tenía veintitantos, y no me he detenido a tomar aliento, aunque soy muy lenta.

Usted también se dedica a la investigación y es profesora. ¿Ha sido difícil compaginar las tres cosas?

Ha sido maravilloso. No sé yo de dónde hubiera sacado temas, historias y fuerzas de no ser por la investigación y por la necesidad de estudiar continuamente para mantener la calidad en la docencia.  Soy de quienes creen que la imaginación se nutre de realidades y viceversa.

En cuanto a sus escritores y libros de cabecera, ¿cuáles diría que han sido?

Dostoyevsky, Flaubert, Zola, Colette, Meyrink, Ovidio, Mary Shelley, Poe, Perucho,  Kafka, Coleridge, y muchos más.

Como escritora de novelas y relatos es el terror y la fantasía lo que dominan. ¿Qué es lo que le llama la atención de estos géneros?

 Me gustan estos géneros porque permiten al autor situarse entre la vida y la muerte, la locura y la normalidad, la realidad y lo imaginario, y también porque su personaje principal es el monstruo es decir, yo misma.

¿Considera que de unos años a esta parte  ha salido a la luz un mayor número de escritores españoles de terror y fantasía?

No me lo planteo. Hay algunos que me gustan mucho, como Luis Norberto Romero, pero que no sé si son de terror, y otros a los que seguro que no conozco y por tanto sería necio por mi parte opinar al respecto.

Lo siniestro abunda en su literatura. Al igual que humanos que retornan a la vida. También la  locura. Pero lo que más me llama la atención es que la Muerte rechace a alguno de sus personajes (como Bartolomé Perazas). ¿Cómo surgen estas ideas?

Yo creo que, efectivamente, surgen. No pueden fabricarse. Y también están los datos de la realidad. Yo he conocido unos cuantos –no muchos, no vayamos a exagerar- muertos vivientes o “chachos” y no he dudado ni un momento en convertirlos en personajes. Se puede hacer. No se dan ni cuenta.

Dicen que ha sido (y es) la nueva maestra en la literatura gótica. ¿Considera que lo que escribe es gótico?

No me lo planteo.  En literatura no reconozco maestros, ni siquiera a mí misma. Escribo lo que se me ocurre, lo que me gusta, lo que he visto recientemente. Si todo eso tiene cierta coherencia, que tal vez sí la tiene, se cuaja en un pudding negro que los medios de comunicación o los editores pueden llamar “gótico” para orientar al consumidor. Pero eso es algo que a mí no me quita el sueño.

La mujer es un pilar fundamental en su obra. Como futura filóloga (y también como lectora, claro) me ha llamado la atención Venus barbuda y el eslabón perdido, un ensayo en el que usted deja ver las normas morales y los cánones estéticos que la mujer ha de seguir a lo largo de la historia. Me ha hecho reflexionar también sobre la androginia. ¿Cree usted que los límites o fronteras que ha creado la sociedad entre hombre y mujer en nuestra cultura son totalmente válidos?

 Cualquier límite o frontera humana se puede deshacer democráticamente o por evolución, salvo el castigo eterno por el cual las mujeres deben parir a los hombres, y los hombres, al parecer, maltratar a las mujeres (aunque gracias a mucho trabajo político y mediático van comprendiendo que eso está muy mal). Una servidora es feminista socialista, que tal vez no quiere decir nada, pero es una posición radical e irrenunciable.

Los monstruos en su obra se pasean libremente. Pero, ¿cree usted que en realidad lo son? ¿Dónde se hallan de verdad los monstruos?

El monstruo es siempre el que tenemos enfrente; y para él, nosotros. Lo que no soy yo es monstruoso. El monstruo es el otro. A veces el monstruo es un espejo del lector o una máscara del autor. Podemos adornarlo o cubrirlo de apariencias abyectas, lo que depende de nuestra habilidad literaria.

Me gustaría también hablar sobre La perra de Alejandría. Estoy segura de que se ha tenido que documentar mucho para dotarla de verosimilitud, pero a su vez, lo que más me llamó la atención fue su faceta fantástica…

En efecto, me documento mucho, pero también vivo de las rentas de una infancia y adolescencia de niña con biblioteca (la de mi abuelo). Fantasear sobre los dioses griegos, por otra parte, es una de las cosas más placenteras que he hecho en mi vida. Además tuve a mi cargo en la Facultad de Historia de Valencia un curso de cultura griega y romana durante casi quince años, y que he tenido la suerte de recorrer la antigua Hélade de cabo a rabo. Todo eso está en la base de la novela, pero lo importante es lo imaginario. Se sabe muy poco sobre Hypatia, a quien yo llamo Melanta (la Oscura), pero se puede inventar mucho sobre ella y su mundo.

Se nota que le gusta crear personajes convulsos y perversos. Pero a mi parecer, la protagonista de esta novela —aunque no sea un personaje de “carne y hueso” en sí, es Alejandría. Una Alejandría llena de desdicha y miseria…

Desdicha, miseria y esplendor, no lo olvidemos. Fueron  el cristianismo y el islam los que el que sumieron a Alejandría en la ruina y el olvido. Con toda seguridad Alejandría es la protagonista de la novela (la perra, la cínica), y también podemos decir que Melanta y Alejandría son como el alma y el cuerpo. De todos modos, ambas son ficciones. Alejandría es hoy algo distinto de cómo fue y de cómo la imaginé yo, decadente y atacada por la peste y por los zombies, alejandrinos difuntos que ya no caben en el Hades y quieren volver a su ciudad.

Tras la lectura de Las novias inmóviles llegué a la conclusión de que la sexualidad  y la sensualidad son puntos importantes también en su literatura. Pero en La pequeña pasión, este erotismo es un tanto… ¿necrófilo?

El erotismo me interesa como la muerte, la enfermedad, la alegría delirante, todo lo que atañe al cuerpo. La pequeña pasión es el más negro de mis librejos y hay en el mucha bilis juvenil, muchas depresión, mucho anti-amor, mucha pérdida y mucha pena. No es recomendable para jóvenes con mal de amores. Son temas que, sin pensar en abandonarlos, cada vez me interesan menos. Ahora me gusta más el de los dioses y sus pasiones que el de los humanos enamorados, y más la risa que el llanto.

En La fase del rubí, una de sus novelas más aclamadas, llegué a ver el tema del doble u opuesto (y me recordó a la escritora latinoamericana Silvina Ocampo): Jeckyl y Hide, una especie de cainismo… Me refiero, por supuesto, a los dos puntos de vista de la novela: el de Torcuato y el de su hermanastra Imperatrice. ¿Qué es lo que le atrae de este tema?

El primer lugar, creo que me interesa un tema universal: el incesto adélfico. Torcuato e Imperatrice, son creo yo unos hermanos muy juguetones. Y también los dos sexos del hermafrodita platónico. Pero el tema de la novela es ella y su melancolía, y también ella y su oceánica libertad de conciencia, que le permite hacer cosas que mi conciencia no me permite hacer a mí, ni a usted la suya. Por eso entra en el reino del espíritu en cuerpo y alma, como la Assunta de los católicos.

También en esta novela encontramos una de sus —si se me permite llamarlo así— pasiones: la sangre. Pero también la piel, otra de las protagonistas de su obra. ¿A qué se debe?

La sangre nos gusta a todos los  fantásticos, forma parte de nuestra cultura y de la historia de nuestros héroes y Ersbeth Bathory. En el cine el tema de Drácula y la sangre se puso de moda cuando la productora Hammer pudo rodar en color. La piel la entiendo como más mía. El desollamiento me fascina, desde el mito de Apolo y Marsyas (La perra de Alejandría). A través de los siglos se ha ido formando una intensa y exquisita cultura de la piel humana, ese saco que contiene las entrañas y las separa del mundo. Dentro de mis fetiches sexuales sin duda alguna se encuentra la piel, la del cuerpo y la del animal que cubre  el cuerpo de “La Venus de las pieles”, y también la del tambor confeccionado con la piel de Jan Zizka von Trocnow el Hussita resonando en las callejas de Praga.

Nos agradaría saber si actualmente se halla inmersa en algún proyecto.

Sí. Estoy dando los últimos toques a una novela antes de poder decirle: Levántate y anda. Se va a llamar seguramente “Lucifer Circus” y da miedo, o yo lo pretendo.  He tenido que estudiar mucho para sacar adelante el mundo en el que se desenvuelve, que es el de las sectas satánicas de finales del siglo XIX.

Para finalizar, Pilar, nos gustaría que dedicase algunas palabras a aquellos que intentan navegar en el mar de la escritura.

Que lo dejen. Yo ya no estoy a tiempo: el monstruo me tiene bien agarrada, pero sufro mucho y quisiera ser veterinaria de un zoológico o algo así de útil. Pero si se empeñan, que piensen en los textos que están creando y no en los premios, editoriales y amiguetes.  Eso embota la imaginación.

Y a ustedes muchas gracias por la amable  entrevista y por saber lo que me preguntaban y hacerlo con conocimiento de causa.

Muchas gracias a usted, Pilar. Esperamos que le vaya todo bien y que siga con sus proyectos. Ha sido un placer charlar con usted en esta entrevista tan interesante.