Reseña: Un gusano en la fruta, de Rabaté

un gusano en la frutaNo hay que ser muy listo para saber que a la hora de tener un poquito de ansia de leer Nouvelle BD, hay que recurrir a Norma Editorial. Una de las principales editoriales emisora de estas grandes obras del pais vecino en nuestro país. Un lugar nuevo para muchos (yo me encontraría entre ellos), un nuevo mundo al que escapar cuando el pijameo u otro tipo de cómics fantásticos colapsan tu entorno y deseas salir pero siempre-siempre sin abandonar la lectura, ese gran poder que algunos jamás podemos obviar.

Y me encuentro en este tema, una serie de títulos dotados de “realidad” en el que dejarse llevar y percibir que existen grandes guiones fuera explosiones, tíos voladores y disparos a punta pala. Como me decía el otro día un colega, historias que se sienten, se saborean, incluso se pueden leer; tramas que te introducen de lleno en la intriga y son capaces de hacer que mires al vecino con cierta malicia. Historias como Un gusano en la fruta, de Rabaté.

Pascal Rabaté es uno de las máximos estandartes actuales de la denominada “Bande Dessinée”, o como la llama todo el mundo, la Nouvelle BD. Y dirá el no-puesto: «A ver, esto qué es, que lo he oído varias veces ya». Pues una expresión mitificada en el reino francés y su entorno, la cuna del potente cómic europeo. Una forma de expresión artística, a menudo referida en nuestro querido noveno arte como Novela Gráfica (esta denominación que tantos dolores de cabeza da), y a la que el gran Eisner se refiriera en su día como un gusano en la fruta01“la principal aplicación del medio de arte secuencial…, pero en papel”.

En definitiva, el mejor cómic en su máxima expresión.

Pascal Rabaté es un guionista de cómics y director francés, nacido en 1961 en Tours. Después de estudiar Bellas Artes en Angers, en los gloriosos 80s, publicó su primera obra en 1989. Guionista y dibujante que ofrece en sus obras un muy variado universo por lo que me han contado. Su adaptación al cómic de la novela Ibicus de Tosltoi, le hizo despegar de forma trepidante.

Leer Un gusano en la fruta ha sido otra de esas sensaciones buenísimas al leer cómic europeo. Historias a las que muchos nos acercamos en su día algo reticentes por culpa del archipotente y súper capitalista y comercial cómic americano. ¿Qué ocurre? Pues que vienen las sorpresas, y te dices: «El tiempo es corto y los cómics son muchos. ¿En qué estoy un gusano en la fruta02perdiendo el tiempo?». Pues como os decía antes, te dejas llevar por un guion brillantemente elaborado que en no muchas páginas te hace disfrutar de una historia que permanece en tu mente bastante tiempo. El truco no lo sé, pero bien pudiera ser la enorme edulcoración de imágenes, las cuales están por encima de todo.

Te hacen sentir que “estás allí”. Pueden gustarte después más o menos pero tienen ese don, por que sin duda, esto es lo que busca un autor para con su obra. El recuerdo. Más que ser reconocido.

No lo decía yo, lo decía mi amigo, pero ahora lo corroboro yo. Se siente. Es por lo que Un gusano en la fruta se hace súper recomendable. Goza de ese poder. Nos sitúa en Restigné, una un gusano en la fruta05pequeña población francesa en septiembre de 1962. Uno de esos lugares bellos y verdes de vastos acres cuyos habitantes dependen de los viñedos de señores (casi terratenientes) que dan trabajo y pan a sus paisanos. Un decorado que aún hoy en día puedes seguir encontrando allí…

Y aquí.

Lo mismo que la disputa entre los dos mayores productores de vino del lugar. Un antiguo conflicto cuyo rescoldo no se consigue apagar nunca y que después de una de las escaramuzas termina en tragedia. La muerte está a la vuelta de la esquina cuando el rencor es grande. Un ambiente de tensión constante no sólo entre familias, también entre trabajadores de ambas casas, pues se están jugando el pan de sus hijos. Bien, pues a dicho entorno es destinado el padre Ferra, un joven sacerdote recién salido de la Diócesis, que viene a gobernar la parroquia de uno de los términos. Un joven idealista, insensato y lleno de vida y sencillez, que encuentra un nido de víboras, donde las confesiones y los sucesos que investiga un inspector de policía que llega con él en el mismo tren, le ponen al día de… Sí, de la maldad del ser humano.

Un gusano en la fruta es una obra que rebosa humor y género negro. Tiene suspense y una pequeñita y un gusano en la fruta03agobiante tensión, pues te llevas toda la obra diciéndote/sabiendo que de un momento a otro ocurrirá algo gordo. Hasta que ocurre.

Norma Editorial puede sacar pecho. Esta obra de Rabaté es uno de mis primeros pinitos lectores con la Nouvelle BD francesa, una agradable lectura que rememoro cada poco con amigos y familia. El sello Nómadas (para mí nuevo, pero no lo es, ni mucho menos), se ha convertido desde ya, en un pozo de petróleo de grandes títulos e intrigas que casan y bailan perfectamente al son de la magnífica banda sonora del film Amelie. Esa es la experiencia, el entorno, la sensación, ese poso deja Un gusano en la fruta.

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