Quién no ha tenido alguna vez una prenda de ropa que no haya sido especial en su vida. Esas que tiras cuando ya es imposible que puedas ponértelas o que guardas en el fondo del armario. Yo he recordado unos vaqueros que me encantaban. Cuando estaban muy viejos, los corté y los hice cortos. Recuerdo que los pinté con rotulador de dibujos y frases que eran importantes para mí en aquella época. Hablo de los ochenta. ¡Qué recuerdos! Pues esta historia me ha traído ese recuerdo a mi memoria. Aunque en este caso, la ropa protagonista sea la vintage. Conocía el término, pero no pensé que fuera tan maravillosa y, cuando pueda, creo que compraré algo de este estilo pues, ¿puede un trozo de tela transmitir lo que una persona ha vivido? Bueno y porqué no. En esta historia creo que podría de decirse que sí. Cambiar de forma total a la persona que se prueba esa prenda. En el argumento aparecen varios de estos casos, por cierto, que algunas son historias preciosas, y entre todas ellas, la historia de Thérèse, conmovedora y humana. Sí, lo confieso, ha caído alguna que otra lagrimilla.
En Una pasión vintage, Phoebe, apasionada de este tipo de ropa, decide abrir su propia tienda. Es un gran reto y riesgo para ella, pero está decidida. Aunque no sabe que esto cambiará su vida para siempre. Conoce a gente que formarán parte de esa nueva experiencia como Dan, un excéntrico y vital joven, Annie, aspirante a actriz y que ayuda a Phoebe en su tienda, Miles, un atractivo, maduro, y viudo que tiene una hija adolescente irritante, y Thérèse, una anciana francesa que decide vender su colección de ropa y que, con una terrible historia de su pasado, cambia la visión de las cosas de Phoebe. Un relato que nos llevará a un cruel pasado y en el que un abrigo de niña, será la clave para resolver quizás un misterio que tortura a la pobre mujer.
Entre esos terribles recuerdos, bonitas amistades y maravillosos vestidos que han portado experiencias únicas, la vida de los protagonistas irá cambiando, unos sin darse cuenta, pero otros siendo muy conscientes de ello.
Muchas veces, la culpa que arrastramos no nos deja liberarnos para poder seguir nuestro camino. La vida nos da oportunidades, en ocasiones muy extravagantes, para poder librarnos de ella y sentirnos por fin aliviados. Sin saberlo, muchas veces, las personas nos encontramos a otros que pueden cambiar nuestra vida para siempre. Estamos ante una sencilla historia que guarda mucho en su interior y que nos hará reflexionar sobre lo que realmente importa, o no. Y sobre todo que penséis, que aunque a veces lo daos todo por perdido, nunca debemos perder la esperanza.
Por muy débil que parezca. Nunca.