Creepy será por siempre, las historias de Terror a las que todo aficionado al mejor género del mundo debe recurrir si quiere alucinar de lo lindo. Porque en esta revista innovadora de su época entraron los mejores dibujantes, guionistas y amantes del género. Todos hicieron su aporte, todos disfrutaron leyéndolos cuando eran pequeños, todos tienen buenas palabras hacia una serie de historias que por el contrario, se basaban en hacérselo pasar mal al lector. Era esa lectura mórbida que atrae, porque el Mal atrae, seamos sinceros, lo llevamos dentro y queremos saber más… y más, cuando alguien cuenta una buena historia de Terror.
Planeta De Agostini Cómics sigue adelante con esta recopilación de los mejores cómics de Creepy y la que fue su prima hermana Eerie. Para el que no lo haya entendido, no son historias al azar, así metidas como quién rellena una caja de papas. No. Cada tomo comprende una época. Los autores que llevaron la famosa revista en ese momento y las historias que más llegaron e hicieron relamerse a sus lectores.
Por eso (y sólo por eso) estamos hablando de “una caja” de narraciones vibrantes, sí, una caja, pero de caviar en bruto. En él encontraremos tétricos y escabrosos relatos salidos de las plumas más audaces y atrevidas del cómic americano, ornamentados por las psicóticas mentes pertenecientes a dibujantes de todo el planeta. Vampiros sedientos de sangre, hombres lobo llenos de ingenio e incluso sacerdotes de falsas apariencias (algo muy en boga en nuestros días), se darán cita en este imprescindible volumen. Autores de la talla de Dough Moench, Sanjulián, José Mª Béa y Richard Corben son una muestra de ello. Historias tan hilarantes como La campana de Kuang Sai que produce pesadillas al tío más duro. Historias tan paranoides como la búsqueda de pareja para un monstruo. O chuladas futuristas como Incidente del Más Allá donde un grupo de astronautas llegan a una parte del Universo donde este parece tener final… ¿qué hay más allá?
Lo que encuentran sí que es el verdadero Más Allá. Inimaginable como El Festival de Innsmouth, una buena historia homenaje a Lovecraft. Terror en estado puro como Una pesadilla tangible donde Sam agarra una guadaña y trocea a su mujer. ¿Por qué? Tendréis que leerlo/vivirlo. Y ya no podréis parar: veréis sangre cayendo del cielo, una sirvienta aprendiendo a ser bruja para emitir una venganza eterna, lo que esconde el Museo Bloodclock, una historia sobre los dos vampiros más famosos de Sudamérica… 32 historias que os lo harán pasar en grande.
El tomo, otro joyita para las mejores estanterías terroríficas de las que algunos disponéis, estoy seguro; además, aporta todo el material anexo que traían las revistas de la época. El correo de los lectores (hasta esto es fantástico de leer), las portadas de los mejores números, juegos Creepy como la Oca o entrevistas a los autores. Nada despreciable.
Sí friends, yo no sé quién de vosotros duda en no hacerse con ellos en cuanto estos tomos ven la luz. Mantienen una periocidad ideal para el tema económico. Sois unos acérrimos de los finales imprevistos, lo sé, del terror de castillos y cementerios, de la maldad en sí misma leídas en historias ajenas, de las mejores ilustraciones que marcaron los gloriosos 80s. Muchos, seguís siendo sobrinos del Tío Creepy, es inevitable, nuestro tito se lo pasa bien viendo nuestros ojos aterrados. Es curioso, algunos de ustedes ni siquiera saben que Tío Creepy es familia suya, y cuando le descubran…, cuando reciban ese tirón en el cachete, recurrirán nuevamente a él para que le cuente otra historia.
Y otra.
Porque el Mal atrae.
Y no podemos evitarlo.
Que se lo digan a aquellos padres que intentaban por todos los medios que no leyeramos a Tío Creepy.
