El cerro de los cráneos, de Desiderio Vaquerizo

La editorial Almuzara acaba de publicar la novela El cerro de los cráneos, de Desiderio Vaquerizo, en la que el autor traza una historia sin artificios, de paisaje y trasfondo real, dominada por el suspense y las leyendas. Un ovillo narrativo en el que confluyen todo tipo de personajes, pasados y presentes y un universo de fuentes documentales y literarias que van más allá de los códigos y las iconografías religiosas e históricas al uso.

La obra comienza cuando Eduardo Mendieta, antropólogo americano de origen cordobés, vuelve a su tierra después de cuarenta años, buscando sanar las heridas provocadas por un reciente drama personal. Apenas instalado, viaja a Hornachuelos, un pueblo de la provincia de Córdoba localizado en plena Sierra Morena. Allí se ubicaba La Misericordia, una finca donde pasó con su familia sus vacaciones de niño, muy cerca del  viejo convento de Los Ángeles, fundado en 1489 por fray Juan de la Puebla y cabeza durante cuatro siglos de la provincia franciscana del mismo nombre.

Como si nunca se hubiera marchado, el protagonista de la novela retomará su fascinación por aquel cenobio, situado en medio de un paisaje sobrecogedor, cuajado de misterio y espiritualidad, en el que habitaron anacoretas, ermitaños y penitentes durante siglos y que sirvió de marco al Duque de Rivas para escribir su obra Don Álvaro y la fuerza del sino. Al derrumbarse accidentalmente un muro del convento, aparecen entre sus escombros una veintena de cráneos dispuestos en forma de cruz que le pondrán sobre la pista de una oscura trama de intriga religiosa, ritos naturalistas y asesinatos en serie ocurridos a finales del siglo XVII, en una España dominada por la muerte y la represión religiosa.

Desiderio Vaquerizo Gil (Herrera del Duque, Badajoz; 1959) publica su primera novela, El árbol del pan, a finales de 2004, con la editorial cordobesa Plurabelle. Las dos siguientes, Callejón del lobo (2007) y Chocolate con veneno (2009), con las que desarrolla una ambiciosa trilogía sobre la mujer en el medio rural durante la segunda mitad del siglo XX todavía por cerrar, verían la luz con Berenice. El cerro de los cráneos es su primera novela con Almuzara.

4 Responses to El cerro de los cráneos, de Desiderio Vaquerizo

  1. Francisco says:

    Una gran novela que emociona desde el principio. No conocía a Desiderio, pero desde hoy está entre mis autores favoritos. Ecrita con agilidad, manteniendo el interés en todo momento.
    Felicito a Almuzara por su publicaación.

  2. francisco lópez says:

    Soy natural y vecino de hornachuelos he tenido el placer de leer el libro y conociendo bastante bien el entorno donde se desarrolla esta novela tengo que felicitar a su autor por lo bien que describe lo lugares tan pintorescos como son el entorno del seminario de los angeles y como se dijo en la presentación del mismo el que lo lea tendra curiosidad de conocer estos maravillosos parajes que contamos en el termino de hornachuelos

  3. Sonia says:

    He leído el libro de el cerro de los cráneos, y me a gustado mucho, aunque no estoy de acuerdo con el final de seminario de los ángeles, ya que un familiar estuvo hasta que cerraron el seminario de los ángeles y siempre me a contado otras cosas, el obispado tuve mucho que ve con que eso dejara de existir, y ademas como empezó a desaparecer todas las cosas lo que si tengo la mayor seguridad que ella lucho hasta el final para que eso no quedara abandonado, pero como siempre la inglesia pudo mas que un pobre guarda.De todas formas a estado bien como historia ficcion.

  4. luis says:

    Me ha parecido bastante pesada. La histria base no es mala. Original para el que no es de Córdoba y muy descriptiva en cuanto a paisajismo y sabor local , pero el autor está a años luz de hacer un texto ameno y agil. Lento, prolijo, a veces como una conferencia de auka en kugar de una obra de entretenimiento. Los personejes irreales. Tanti demasiado marisabidilla , le sobra un humor un tanto impertinente que solo ella comprende. El profesor vive ese marevilloso sueño que todo cincuentón tiene con una joven treinta años menor,- que risa- y apunta maneras de pedante. Doña Práxedes parece un remedo pedagogo del doctor y considera albañil a un responsable de la reconstrucción de un palacio. Los hechos que apuntan una suposición se dan como ciertos sin más , Las paredes de abren y aparecen cuerpos como en las novelas de Navarro. No es una buena obra. Larga y pesada. Lástima de no llevar a buen término una buena idea inicial.

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