Cowboys & Aliens es un cómic para disfrutarlo junto a un montón de golosinas. O cómo mínimo palomitas. Tiene una diferencia importante con la recién estrenada película. El cómic si recoge el ambiente del verdadero western. Aunque haya escenas con ovnis o seres monstruosos como fondo, no dejan de estar maravillosamente integrados en las viñetas.
Los personajes son verdaderos vaqueros, los paisajes desérticos te llenan de polvo cuando los caballos corren o los indios se acercan. Todo es coherente pero, por supuesto, real.
La novela gráfica brilla como el sol de agosto.
Como nos podemos imaginar con sólo leer el título, el argumento cuenta una invasión alienígena durante los tiempos del salvaje oeste, lo cual sumerge de lleno a distintos bandos como vaqueros, indios, alienígenas y algún personaje extra. La idea es divertida porque cada uno tiene un modo de interpretar los hechos y eso llena el potencial de un argumento.
El guionista Fred Van Lente apela a una semejanza con la conquista de las américas, cuando se esclavizaba a los pueblos débiles y se exterminaba a la mayoría de los nativos. También aporta una serie de batallas llenas de acción, enfrentamientos y duelos al más puro western. Y aparecen tramas románticas entre las distintas culturas protagonistas. Los personajes están llenos de vida y las ilustraciones de Andrew Foley están envueltas de una naturalidad que asusta.
Volviendo al tema de la película, la historia de la novela gráfica no funciona bien para una historia en la pantalla grande, por lo que han hecho bien en separar semejantes argumentos. Siempre, siempre, hay que escuchar las dos partes.
Éste es un buen ejemplo.