Reseña: Antología Z, Volumen 3, de VVAA

Una vez más, Dolmen Editorial nos ofrece un nuevo volumen de su ya clásica Antología Z. Nos encontramos ante una recopilación de diecisiete relatos, seleccionados por Juan de Dios Garduño y Álvaro Fuentes entre los más de 300 recibidos en esta ocasión. Como en toda antología que se precie, estamos ante obras de calidad variable pero siempre apreciable, que se mueven entre el terror puro y duro y lo cómico, siempre con los muertos vivientes como denominador común.

Tras el excelente prólogo firmado por David Mateo, en Antología Z, Volumen 3, aguardan al lector:

La gabardina, de Jorge García Fernández. El horror de ser un zombi con breves momentos de lucidez.

Almas en crudo, de Javier Fernández Bilbao. Una historia sobre como nuestro destino, lejos de ser algo fijo, puede cambiar de forma imprevista en cualquier momento.

Entonces, de Juan José Castillo. Un afroamericano, un ejecutivo de Nueva York y un sacerdote comparten viaje en una balsa en medio del mar tras el advenimiento de los zombis.

Eres leyenda, Visentín, de Juanfran Jiménez. Lo que ocurre cuando un experto cazador de zombis made in Spain acude a un programa al estilo “El diario de…”.

La sordidez es la mejor compañía, de Roberto J. Rodríguez. El reencuentro, más allá de la muerte, de dos viejos amigos.

Manual de urbanidad para zombis, de Rafael Tiburcio García. Una serie de útiles consejos para facilitar la convivencia en un mundo dominado por los muertos vivientes.

Marie y el cuervo, de Gissel Escudero. Un zombi desata el horror entre los esclavos de un médico sureño.

El que avisa no es traidor, de Rodríguez Vázquez. Un abogado jubilado y un quiosquero de pueblo intercambian puyas en la sección de cartas al director de un periódico, en relación con la supuesta (o no) invasión zombi sufrida en dicho pueblo.

Sherlock Holmes y los zombis, de José Vicente Ortuño. Una plaga zombi asola Londres, y tanto Holmes como su fiel Watson deberán enfrentarse a ella.

En silencio, de Antonio J. Cebrián. El uso de una droga ilegal da una apariencia de vida a los muertos.

Regresado, de Jorge García Azaña. Una joven viuda celebra la muerte de su esposo… quizá demasiado pronto.

La mandanga, de Santiago Sánchez Pérez. Un par de yonquis buscan droga para un último chute en un mundo infestado de zombis.

Hopeless, de Gerard P. Cortés. Una pequeña ciudad, en unos Estados Unidos que han retrocedido a los valores del Far West, se enfrenta al asedio por parte de incontables muertos vivientes.

No me acostumbro, de Juanjo Pulido. Un zombi encuentra difícil asimilar su nueva situación.

Mala suerte, de José Martín Ramiro. La historia de Lucas, el zombie con peor suerte de la historia.

Sujeto cero, de Roberto Jiménez Muncharaz. Un experimento sobre clonación humana acaba de la peor manera imaginable.

Soy el superviviente definitivo, de Ángel Villán. Max Power se ha preparado a conciencia para una posible plaga zombi. Pero las cosas pueden torcerse… de muchas maneras distintas.

Con una calidad media bastante superior a la apreciable en, por ejemplo, algunas antologías norteamericanas que he tenido la oportunidad de leer, esta tercera Antología Z ofrece sobrados alicientes para cualquier aficionado al género. Y, en breve, podremos disfrutar de una Antología Z, Volumen 4: Zombimaquia que, espero, nos deparará un nuevo puñado de excelentes historias.

Y que dure.

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