Grandísima sorpresa e importantísimo descubrimiento, amigos. Los zombies que se comieron el mundo es una pequeña obra de arte, viñeta tras viñeta. Humor negro (¡Me encanta!), acción, muertos vivientes y cantidad de situaciones… con las que lo pasarás bien y reirás como un esquizofrénico.
Pensad por un momento, en un mundo donde los zombis regresan, tanto que es tan habitual y normal como el nacimiento de un niño. Ahora imaginad que los que regresan lo hacen de forma pacífica, convertidos en meros servidores o súbditos de cualquier persona viva que desee jugar con ellos.
Es que no sé por donde empezar a explicaros, lo que me he reído con este tomo. Quizás habrá que hablar un poco de los personajes. Kart Neard y Freddy Merckx son cazadores de zombis en Los Angeles en el año 2064. Como he dicho, los muertos regresan de forma habitual cuando mueren y cada familiar es responsable de su pariente y debe hacerse cargo; teniendo totalmente prohibido deshacerse de él. No son zombis al uso, piensan (algunos más que otros), no comen cerebros, tienen representantes políticos, está prohibido cazarlos… Es entonces donde, en cada capítulo, empiezan a circular tramas de lo más descabelladas: sucesos religiosos muy esperados (como el regreso de Jesucristo), suegras que vuelven a la vida para seguir dando el coñazo a sus yernos, mafia y compra y venta de género (zombi), intrigas, racismo, apuestas prohibidas en boxeo zombi… Cada uno de los acontecimientos con Karl y Freddy como protagonistas. Violencia gratuita. Karl Neard es un friki fan de Star Trek, acomplejado, pervertido y con granos. Freddy Merckx es un enorme belga rompehuesos pero muy enamoradizo en el fondo.
El padre de semejante locura es Jerry Frissen, un guionista belga afincado en Los Ángeles. Su origen además, queda muy de manifiesto en el cómic con el personaje de Freddy y los comentarios hacia el pueblo belga.
Situaciones más que delirantes, dos personajes que nunca olvidaré. Escenas que recordaré cada vez que quiera reír. Un ejemplar más que recomendable para los que disfrutaron con películas como Zombies Party o gozaron del inusual sentido del humor de la descerebrada Braindead (Tú madre se ha comido a mi perro) de Peter Jackson.
En definitiva, otra joya de Norma Editorial.