A veces solo hay que ser un poco paciente. Aunque el ansia nos pueda y solicitemos grandes joyas a cascoporro como si no hubiera un mañana, esperar muchas veces se convierte en una virtud. Un deseo que se cumple y más en el momento actual comiquero que volvemos a vivir para los que amamos esto.
Sólo era cuestión de tiempo que ECC Ediciones nos trajera los Absolutes de la gran joya que es Promethea de los maestros Alan Moore y J.H. Williams III. Lo cierto es que aún hoy en día no me asustaría encontrar gente que no conozca este titulazo del guionista inglés. Una obra fascinante que se recoge por primera vez en formato tochal, y que ofrece el arte absoluto del siempre espectacular de J. H. Williams III.
Un primer tomo que os hará babear. De esas buenas obras de Moore que a las pocas páginas, tienes la sensación de estar leyendo lo mejor en mucho tiempo. Un primer volumen en cartoné (la serie completa se recoge en tres, y el segundo ya está anunciado para agosto); un inicio de tochal que recoge los primeros doce números de la colección.
Promethea descubre las historias que introdujeron a Sophie Bangs, una estudiante universitaria, en un mundo extraño y futurista, una diferente Nueva York, un lugar donde su vida cambiará de la noche a
la mañana cuando comienza a investigar quién era esa mujer mítica llamada Promethea.
Así, con un inicio espectacular, conocemos a Sophie, durante la investigación sobre esa mujer guerrera que le ha sido asignada. Sophie recibe una advertencia críptica de una señora la cual le dice que tiene que olvidar ese caso. Y por supuesto, de todo lo que llevó a su marido a perder la vida por tanta indagación. Pero haciendo caso omiso de la anotación preventiva, la universitaria continúa sus estudios y está a punto de morir cuando una noche le ataca una sombra, una criatura sombría que se ha enterado de que Sophie está persiguiendo el secreto de Promethea. ¡Un Smee! Un ser oscuro obsceno y blasfemo que le ataca y de no ser por la enorme aparición estelar de la actual Promethea (sí, he dicho actual); casi la destroza viva.
¿Y por qué dije “actual”? Pronto Sophie se transformará en Promethea, la encarnación viviente de la Imaginación, el Sueño Onírico de Muchos, Mujer Guerrera que destrozó el Mal en la Tierra cuando todo estaba perdido. Una heroína clásica cuyo espíritu posee el cuerpo de las personas que se interesan en dominar sus secretos. Un personaje que tienes que estar seguro de poder llevar adelante, pues sus predecesores, todos antes que ella, murieron a manos de seres aberrantes del mundo antiguo del descubrimiento y la Immateria…
Una mezcla de inocencia y sorpresa con una joven universitaria a la que se le coge cariño en breve. La cual mola cantidad cuando se convierte en leyenda y divinidad. Una aventura trascendental que lleva a la protagonista a los Reinos de la Magia. Una maravilla que muy pocos han experimentado antes. Una aventura trascendental.
Sophie se embarca en estos primeros números en la búsqueda de la identidad del avatar que acaba representando casi sin querer. Apoyada por las anteriores encarnaciones de Promethea, va a ingresar en el Reino de la Imaginación Pura… (Ya imaginaréis algunos en qué poca “alucinógena” de Moore fueron escritos estos guiones). Aquí Moore todavía era implacable con sus historias. Sacaba trucos de mago tántrico, construía relatos dignos de la mejor Ciencia Ficción y Fantasía. Te dejaba con la boca abierta con tanta genialidad. Miraba de soslayo el mundo súper heroico sin centrarse demasiado en él. Ese era su fuerte.
Promethea fue publicada por primera vez por America´s Best Comics. Una serie donde también han participado autores de la talla de Charles Vess o nuestro artista patrio José Villarrubia, encargado de las partes infográficas del cómic. Originalmente la colección se publicó en USA en treinta y dos números en formato grapa entre 1999 y 2005.
Más tarde se reeditó en cinco volúmenes (tanto en rústica como cartoné) y ahora llega el mejor formato de todos. El Absolute. Tres volúmenes que hay que tener sí o sí. Os lo aviso. Por que es caña de la buena. Moore haciendo lo que mejor sabe hacer. Magia, mitología, espiritualidad y seres sobrenaturales. Todos ingredientes de un mismo guiso cocido a ralentí, bien mezclado, para crear una obra que he disfrutado como un cosaco, como un poseso, pues eso… Promethea destaca por su amplia experimentación visual y artística. Tecnología, el modelo de ciudad, los excéntricos habitantes que conforman la sociedad de esta reinvención de mi amada Nueva York, sorprenden.
Créanme, sorprender en el mundo del cómic, es harto difícil.
Deja un comentario