Reseña: La Rebelión de Penélope, de Dolores García Díaz

la-rebelión-de-penélopeHace menos de un mes que esta novela, La rebelión de Penélope, se llevó el premio Letras del Mediterráneo, que además de galardón y renombre, va dotado con 10.000 Euros, con lo que no es moco de pavo. Al entregar el premio, el presidente de la diputación de Castellón destacó sus grandes atributos literarios, su estilo narrativo sugerente, por ser una obra capaz de llegar tanto al gran público como al de la novela de género y por su contribución en dar a conocer la provincia de Castellón desde la literatura.

No puedo más que estar de acuerdo con él. Evidentemente en la parte de Castellón es sencillo, pues es donde está ubicada la historia, pero también en el resto. La narración de Dolores García Díaz es brillante, cargada de técnica cuando debe tenerla y de ritmo cuando es necesario.

¿De qué va la historia?

Para empezar, tenemos a Penélope, que es descubierta inconsciente junto al cadáver de su mejor amiga. Para continuar, tenemos al inspector Santiago Ramírez, que intentará por todos los medios desenmascarar al asesino y tendrá que reconstruir la vida de la víctima a través de sus conocidos.

Ahora bien, un pequeño apunte. Aquel que espere una novela negra, que le guste introducirse en historias donde lo principal es el misterio a seguir, es posible que aquí se queden un poco decepcionados. Es cierto que tiene misterio, que hay una investigación policial y que la autora juega muy bien sus cartas para que tengas que especular sobre la identidad del asesino, y que contiene un par de giros interesantes en este sentido.

Sin embargo, lo principal en La rebelión de Penélope tiene que ver más con el instinto de superación y con la historia de amor que encontramos entre sus páginas.

Leyendo La rebelión de Penélope al principio cuesta hilar las tramas. Parece que van cada una por un lado y que no tienen demasiado sentido juntas. Dolores García Díaz juega a mover las fichas de ajedrez por el tablero y para cuando el libro llega a su ecuador la trama se asienta, tú como lector dice “ah, claro” y de ahí hasta el final el viaje se vuelve más adictivo.

Hay también aquí un buen trabajo con los personajes, bastante notable en la manera en que piensan al principio y van cambiando a medida que avanza la historia. Y en los diálogos, pues la manera de hablar de unos y otros tiene ligeros matices que resultan correctos y, sobre todo, reales.

En esencia, una buena historia, pausada pero intensa.

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