Siendo como nos la proponen, y fuera de Batman, siempre me pregunté por qué en Gotham apenas se desarrollan historias de Terror. Dejando a un lado el crimen, la corrupción y las tramas de género negro, siempre me pareció el lugar ideal para desarrollar ese ramal del árbol de los guiones llamado Miedo Sobrenatural. Claro está que al oír Gotham lo primero que se te viene a la cabeza es Batman. Pero, ¿y si haces que aparezca sólo un momento y luego desarrollas otros personajes en ese escenario lleno de sombras y cuentas un buen relato de Terror?
Exactamente esto que digo es lo que han hecho Ray Fawkes y Ben Templesmith en Gotham a Medianoche. Al más puro estilo Expediente X o Fringe, es decir, un grupo, una serie de personajes algunos con dones otros no, una fuerza compacta para investigar los hechos sobrenaturales que se puedan dar en la Ciudad del Pecado.
El segundo de abordo de Gordom, el conocido por muchos Jim Corrigan, hace de conductor para que este grupo se estabilice. Tras de él, un equipo de especialistas paranormales hacia los bajos fondos de Gotham pues cosas extrañas parecen estar en marcha. No obstante, dado lo siempre dudoso de esta sección para la gente de a pie, a Corrigan deciden que le supervise el agente interno Rooks y por ello
realizara el turno de noche junto a él para contemplar lo que hace con la pasta destinada a ello. Y…, quizás sea lo peor que Rooks pueda haber hecho en su vida.
Sus pantalones no huelen bien después de la primera noche, cuando asisten a una vieja casa donde un matrimonio yace tremendamente asustado por sus dos hijas. Las cuales se comportan de forma extraña desde que días atrás fueran secuestradas y desde entonces se comportan de forma inusual hablando un idioma extraño…
Mas, ahí no acaba el tema, pues después de “la experiencia” de esa noche comprueban que más niños han desaparecido de Gotham, y aún no se sabe nada de ellos. Y si a eso se suma la extraña visión de una monja aterradora por el bosque, un oscuro secreto en el Hospital General de Gotham, un aterrador monstruo insecto o un ente que se alimenta de los muchos pecados de la ciudad y un bizarro monstruo llamado El Espectro al que Jim Corrigan lleva buscando demasiado tiempo… Ya me dirán si El Mal no está servido.
Ray Fawkes estalló en DC Comics en 2013 con dos pequeños guiones para Batgirl. Debido a su cierta inclinación hacia el género de Terror, fue contratado de golpe y se le dio vía libre para hacerse con La Liga de la Justicia Oscura a partir del #17. Donde se hizo muy buen amigo de Jeff Lemire, de cuyo tandem salió la idea de llevar Constantine de Los Nuevos 52.
Pero fue en octubre de 2014, cuando junto a Templesmith puso en marcha Gotham a Medianoche. Si me lo permiten el que brilla aquí es Templesmith. Como siempre. También deciros que soy un enamorado de su arte desde que leyera por primera vez la saga de 30 Días de Noche, junto a otro grande del cómic de Terror como
es Steve Niles.
Son sus dibujos y no otros los que me gustaría que alguna vez pudieran ilustrar una de las historias que escribo de vez en cuando. Esa originalidad, esa disposición de un trazo fino mezclado con un diseño de personajes que da la sensación de haber sido dibujado por un niño poseído…, me encanta. Es el verdadero ejemplo de: si un dibujante es bueno, muy mala tiene ser para que no se haga llevadera la trama. En este caso Fawkes lo hace bien. Es interesante todo lo que cuenta y cómo lo cuenta. Pero Templesmith hace que el guion brille en la oscuridad. ¿Y eso es posible, my friends? Sí, inquietante lo es. Ben Templesmith le mete a cada viñeta esa luz central al entorno que da la sensación de estar siendo enfocada continuamente una habitación oscura, con tan solo una linterna. Unos azules, unos trazos macabros, unos dibujos tan-tan originales…
Buah, pero qué bueno es.