Reseña: Paletos Cabrones. Aquí yace un hombre, de Jason Aaron y Jason Latour

Paletos-CabronesEntre las series que muchos deseábamos ver publicada aquí, y que quizás de no estar viviendo una nueva época dorada dentro del mundo del cómic no veríamos en el idioma de Cervantes en muchos tiempo; se encuentra Paletos Cabrones (Southern Bastards) de Jason Aaron y Jason Latour.

Un cómic que desprende pura narrativa yankee. Paleta, cabrona y violencia a raudales de la que puedes o podrías encontrar si pasas por un pueblecito aislado de la América profunda si no eres bienvenido. Un lugar donde el fútbol americano está muy presente. Donde el sentimentalismo patriótico casi se reduce a ese deporte, o comer carne en el asador, beber cerveza en el bar o tener dos huevos para ir con el ejército de tu país donde te quiera mandar. Una historia del Sur, un refrito de thriller y esa venganza tarantinesca tan presente en todas las tramas que vienen de la tierra de las barras rojas y blancas y las estrellitas sobre fondo azul.

Euless Boss es un entrenador de fútbol de la escuela secundaria que carece de espacio en su oficina entre tanto trofeo…, y al que no le queda más espacio bajo las gradas para enterrar cuerpos. Y sí, los que conozcan la obra dirán: ¿por qué este tío empieza hablando del puto villano de la obra si el protagonista es…? Bueno, vale, ahora nos vemos en la calle tú y yo…

Paletos-Cabrones01Earl Tubb es ese viejo de pecho-lata aún, vigoroso y con unas manos llenas de dedos porrudos que pueden estrangular a un oso casi sin hacer mucho esfuerzo. Desde primera hora lo encontramos lleno de odio, de rencor, cagándose en todo lo que se menea y acompañado de un palo muy grande junto a… Sí, cagándose en todo frente a la tumba de su padre.

Estos do tipos los encuentras en el condado de Craw, Alabama, hogar rodeado de bosque espeso de ramas secas y marisma muerta. El hogar que el viejo Earl abandonó hace tiempo. Ese mismo sitio en el que, aún por encima del novato sheriff, el dicho Entrenador parece manejar el cotarro a su antojo junto a los niñatos del equipo de rugby. Los típicos hijos de mala madre, en los cuales la cabronía no tiene parangón, se hace grande y matan con total libertad y despecho si las cosas no son como ellos quieren.

Bienvenidos a la burrada. A los actos de los descerebrados. Gente que no tiene dos dedos de frente y sólo por esa inexistente educación, son capaces de lo peor. Pero el viejo Tubb también nació allí. Es hijo del antiguo sheriff y para huevos… Él.

Del aclamado equipo formado por el siempre recomendable guionista Jason Aaron y su tocayo Jason Latour, llega esta obraza en TPB publicada por Planeta Cómic. Los mismos que ya tocaran el reino de Paletos-Cabrones02las súper recomendables con su obra Scalped, e incluso cuando metieron mano en cierta faceta de Wolverine; ahora nos traen una serie de la que sólo vais a oír dos palabras sinceras y dichas en plata: «Píllala ya».

Una obra que sin duda recuerda a esa faceta cinematográfica de los Hermanos Coen cuando abordan un guion con tanto tonto de pueblo. Neandertales que se remiten a solucionar los problemas menos urgentes a base de palos y los más demandados con escopetas de caza. De hecho, no me extrañaría (o más bien es deseo ansioso mío) que los creadores de la genial Fargo pusieran su ojito en esta serie para llevarla a la pantalla. Merece eso y más. Buscad más opiniones por ahí y lo veréis. Las notas o veredictos sobre Paletos Cabrones no bajan del sobresaliente. Y lleva poco en cartel, como aquel que dice.

Aaron, y el dibujo lineal de trazo fino de Latour, crean una historia que probablemente haría que William Faulkner se escondiese en su armario, agarrara su medallita y lamentara la gentileza de la gente del Sur que creó en su obra. La obra de Aaron es más sincera que aquella literatura sureña tan sentimental de los viejos Southern Bastardsdías. Guiones como Paletos Cabrones “llegan” porque estás viendo viñeta tras viñeta la condición humana más básica. Y asientes mientras lees y te dices: «Todos llevamos arraigada esa violencia aunque muchos luchemos por civilizarla».

Una vida con problemas, gente que estuvo y ya no está a nuestro lado, otros que pretenden jodernos más lo que nos depara el destino. La ley del talión…

Deseando ya la continuación. Paletos Cabrones mola.  Aquí todos somos Earl Tubb.

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