Ha llegado un momento en que seguir la serie de cómics de Robert Kirkman se ha convertido en algo complicado como poco. Lo digo porque la serie de televisión está ahí y es más que probable que todos los que leemos el cómic también vemos la serie y…
…, bueno, se han tomado caminos paralelos pero no idénticos, hay personajes que están vivos en un medio y muertos en el otro, situaciones que se parecen pero no son del todo iguales, sucesos que ocurren de formas similares pero se diferencian lo justo para no ser las mismas… y bueno, llega un momento en que ambas líneas narrativas se te juntan en la cabeza y tienes dudas sobre quién, qué y cómo.
Pero bueno, dejado eso de lado, he recuperado Los muertos vivientes, pues la tenía algo abandonada y planeo ponerme al día. Dicho eso: no soy amante de los spoilers pero es complicado, por no decir imposible, no soltar alguno cuando uno reseña un número 22 de una colección. No tanto porque vaya a destrozar algún suceso que ocurre en este número como porque al hablar de algún personaje eso ya significa que está vivo a estas alturas.
Eso, en una colección donde morir está a la orden del día y cada personaje es susceptible de caer en el camino… pues es bastante spoiler.
El número 22 de Los muertos vivientes trae como subtítulo Un nuevo comienzo. La trama de Negan ha concluido, esa guerra total y absoluta contra el más despiadado de los enemigos que se ha cruzado en el camino de nuestros supervivientes favoritos, y ha llegado el momento de dar un salto hacia delante y empezar de nuevo…
Con matices, claro. Porque la trama de Negan no es que haya terminado del todo. De hecho, son los momentos más emocionantes y oscuros de todo este número 22. Absolutamente brillante esa relación con Carl, que a veces recuerda a la del emperador y el joven Anakin Skywalker, esos comentarios mordaces para con Rick y esas súplicas para con… no, eso mejor ya lo leéis vosotros.
Un nuevo comienzo inicia varios meses después del final del número 21. Es el mayor salto temporal que hemos vivido hasta el momento y eso obliga a que Kirkman plantee cosas como lo haría si realmente fuera un nuevo comienzo, como si todo fuera nuevo, salvo que se puede permitir algunas licencias pues ya conocemos a los personajes. Pero hay que presentar la
situación, a algunos personajes nuevos (por cierto, muy interesantes) y algunos dilemas personales nuevos.
Todo esto provoca que la acción se ralentice un poco. Pero bueno, a estas alturas los lectores ya sabemos que Kirkman es dado a plantear las tramas a fuego lento, dejar que las cosas se desarrollen a la velocidad justa y después apretar el acelerador cuando menos te lo esperas. Es parte de lo bueno de Los muertos vivientes.
En general en este número 22 no hay acción, aunque sí se sientan bases para lo que está por venir, y desde luego, todo apunta a que el futuro les planea un nuevo quiebro en el camino a nuestros protagonistas. De
hecho, a mitad de número se da una información extraña, de parte de un personaje que parece haber perdido la cabeza, y que lo más probable es que tu cerebro pase de largo. Y sin embargo, cuando llegas a las últimas páginas todo cobra sentido, y esa revelación es espectacular, y abre un camino interesante y que deja con ganas de seguir avanzando, ver qué hay más allá…
Sobre todo, dos líneas de acción quedan colgadas. La primera, la que supone esa revelación. La segunda tiene que ver con los personajes nuevos. De ninguna de ellas voy a dar más pistas. Pero a mí me ha parecido un buen volumen.
