Resulta inevitable que los haya. A fin de cuentas, estamos hablando del tercer volumen de una trilogía (maravillosa, todo hay que decirlo), por lo que resulta muy complicado, aunque lo voy a intentar, no decir alguna cosa que vuele sobre la trama de los dos anteriores volúmenes.
Resulta gracioso pensar en cómo llegué hasta esta trilogía. Lo cierto es que yo andaba buscando un libro de Abercrombie. Varias personas me habían comentado que tenía que adentrarme en sus historias, aseguraban que me iban a gustar; todo eran buenas palabras para Abecrombie. Y ahí me tienes, buscando un libro suyo cuando se me olvida el nombre del autor y sólo era capaz de recordar que estaba buscando una trilogía muy famosa. Vi entonces Nacidos de la Bruma y dije aquí esta. De acuerdo, fue un error, y por supuesto sigo sin haber leído nada de Abercrombie. Huelga decir que le tengo pendiente y con muchas ganas pero haber descubierto Nacidos de la Bruma ha sido para mí un viaje de esos que nunca olvidaré.
El héroe de las eras es la tercera novela de la trilogía, la que le da cierre, y como es evidente el camino iba a ser sencillo ni va a permitir que todos lleguen al final con vida. De aquel primer grupo que abría la trama del primer volumen, la famosa banda de Kelsier, apenas quedan ya la mitad de sus integrantes. Y aquí, con Ruina libre y amenazando con poner fin al mundo, todo adquiere un aire de catástrofe inminente, de que las cosas se van a terminar, de que no van a acabar bien, de que alguien, por mucho que nos duela, se va a quedar por el camino.
Y la amenaza de Ruina no es en balde; la ceniza no deja de caer, las plantas cada vez lo tienen más difícil para sobrevivir, y por tanto los pocos humanos que quedan con vida están luchando al límite por su supervivencia. Y la guerra es una amenaza constante, el imperio final se está desmoronando y la muerte es el pan de cada día.
Durante los dos primeros libros hemos visto a Vin crecer, pasar de ser un ladronzuela de poca monta a convertirse en una noble con todas las de la ley, de ser una integrante más de la banda, la protegida de Kelsier, a ser el eslabón más importante del grupo. La hemos visto enfrentarse al mismísimo Dios legislador, enfrentarse a ejércitos, convertirse en una nacida de la bruma y hacer que lo imposible parecía fácil.
Y también la vimos ser engañada. Por su culpa Ruina está libre. Por su culpa el fin del mundo parece inminente. Sobre ella pesa la profecía del héroe de las eras. En teoría será ella quien salve al mundo, pero lo cierto es que no tienen idea de cómo va hacerlo. Y sus amigos tampoco. Bastante tienen con defender Luthadel, con intentar luchar contra la hambruna, con dirigir un ejército hacia batallas que parecen imposibles de base.
La acción es fundamental en este libro, evidentemente. Sanderson maneja el ritmo con maestría, cosa que ya demostró en los dos libros anteriores. La narración para él es algo natural, algo que le sale sin esforzarse siquiera, o al menos esa es la impresión que da. Pero donde Sanderson se alza como un maestro es en los diálogos. La forma en que hablan los personajes está claramente definida, y la mayoría de sus diálogos están hechos de manera que sean ellos los que hagan avanzar la trama ya sea porque hablan de lo que está sucediendo o va a suceder, o porque a través de los diálogos nos entrega información que va a ser necesaria. Porque esa es otra, esta novela, y me atrevería a decir que toda la saga, está fabricada con la precisión de un buen mecanismo de relojería; aquí cada tipo de información es importante, cada cosa que se diga, cada cosa que se lea, cada cosa que se grabe (sobre todo en acero) es un detalle que luego tendrá su explicación.
Y esa es una de las cosas que más me han gustado de Nacidos de la Bruma, el cómo detalles en apariencia nimios se vuelven fundamentales, cosas que te dijo durante el primer libro, o durante el segundo, o durante este mismo sin que te hayas dado cuenta de su verdadera importancia, resultan trascendentes en su recta final, y de hecho ocurren con lógica, tanta que hace que te preguntes cómo es posible que no te hayas dado cuenta antes. Porque cuando te planta las soluciones en la cara tu primer pensamiento para ser ¡claro, si me lo lleva diciendo desde el principio, es obvio!
Aventuras, acción, una trama perfectamente hilada y bienvenida en cuanto a su ritmo, personajes maravillosos a los que has visto crecer y que son ya parte de tu familia, un mundo maravilloso y seductor del que en todo momento te gustaría conocer más, un imaginario propio increíble y, por supuesto, como no podía ser de otra forma dado que esto es un libro de Nacidos de la Bruma, temas secundarios esbozados a modo de investigación, conversación o pensamiento de algún personaje, se convierten en hilos de trama tan importantes, casi, como la historia de Vin y la profecía del héroe de las eras.
En este caso los temas que Sanderson escoge, y sobre ellos aprovecha para dar prácticamente clases maestras, una especie de ensayo, son la religión y la estrategia de mando a la hora de dirigir un gobierno y preparar una guerra. Las disquisiciones sobre estos temas resultan absorbentes por la manera en la que resultan ser importantes para los personajes y al mismo tiempo contener una segunda lectura para el lector, la de poder extrapolar esa información a los ámbitos de nuestra vida.
Y es sobre todo la religión la que resulta más relevante. No hay que olvidar que estamos hablando de un libro en el que existe una profecía, una que habla de un héroe que nos salvará a todos del fin del mundo. Un libro en el que un hombre, hace mucho tiempo, se hizo con el poder de un Dios y decidió utilizarlo, en teoría, para sus propios fines egoístas. Aplastando por el camino cualquier vestigio de otras religiones que pudiera existir en el mundo. ¿Alguna de ellas puede ser real? ¿Existe de verdad alguna religión que esconda entre sus enseñanzas los secretos de lo que hay más allá? ¿Será Sazed fácil de encontrar las respuestas a sus propios dilemas personales y al mismo tiempo descubrir los secretos que se esconden detrás de la profecía y de esa manera ayudar a Vin a vencer a Ruina?
Una lectura apasionante. De esas que se te quedan en la mente después de haber cerrado el libro. Y sí, como dije al principio, me quedan muchas ganas de leer a Abercrombie, que temo que tendrá que esperar. He conocido a Sanderson y ahora quiero empaparme de toda su obra. Empezaré con Aleación de Ley, por supuesto. Está ambientada en el mismo universo que Nacidos de la Bruma, y como habéis podido deducir leyendo esta reseña, estoy bastante entusiasmado con todo lo que tenga que ver con este universo. La noticia de que Sanderson publicará una nueva trilogía ambientada en él ha sido motivo de inmensa alegría para mí.
Repito por si quedan dudas: una lectura apasionante. Nacidos de la Bruma es una maravilla, una que tenéis que leer si o si. Y si no la habéis hecho todavía, estáis tardando.
