Cuando te enfrentas a una obra de John Byrne sabes que rara vez te va a decepcionar. A un hombre que ha hecho casi todo en la industria del cómic no le podía faltar una obra apocalíptica en su haber. Como gran creador de personajes, Byrne demuestra en Doomsday que muchos otros le copian, o sacan lo mejor de él. Por que Doomsday es sobre todo eso: un ejemplo a seguir de cómo crear un buen elenco de personajes, razas, religión y nacionalidad y de cómo unir esos caracteres y asemejarlos lo más posible a la realidad.
En Doomsday, tanto en dibujo como en guión, Byrne crea momentos estelares en pocas páginas. No es una cosa fácil de hacer. De hecho, si ustedes me dicen que este cómic salió en los años 90, me lo hubiera creído. Puede ser que por entonces hubiera tenido un debut más exitoso que en 2013. Por aquello de la enorme variedad de títulos que salen hoy en día; aun así, Doomsday me ha llenado como cómic apocalíptico (sin zombies) que es.
Doomsday #1 nos narra la historia de siete astronautas que se encuentran en órbita mientras la Tierra sucumbe ante el peor desastre natural de toda su historia. Una de esas ráfagas solares que suelta el Astro Rey de vez en cuando, ésta vez, si llegará a la Tierra con toda su fuerza. Prácticamente todo queda calcinado hasta tal punto que incluso los océanos se evaporan en su práctica totalidad (si bien luego se vuelven a llenar por obra y gracias a la lluvia). De manera que hay un nuevo orden mundial en el que los escasos supervivientes deberán hacer de todo para seguir con vida. Y entre esos supervivientes están los privilegiados astronautas, que descienden al planeta cuando éste ya ha pasado lo peor.
Es una miniserie a lo Byrne, como yo digo. Dividida en cuatro historias cortas casi independientes las unas de las otras, nos muestran momentos bien diferentes de la vida de estos hombres del espacio ahora residentes en una tierra baldía de desolación.
Quizás puedan decir que Byrne aquí recurre a tópicos, y de esos que él domina tan bien, pero reconozco que con el maestro, obvio todo esto porque siempre disfruto de lo que hace, y de cómo lo hace. Los relatos de Doomsday son duros y en ocasiones impresionantes si te pones en la piel de los protagonistas.
Lo que sí esplende es que esto es un trabajo más serio que otras de sus obras. Como dijo en una ocasión el Sr. Byrne: “He estado pensando durante algún tiempo que me gustaría volver a una especie de post-apocalipsis del escenario, tal como se vio en mi primer trabajo en cómics, pero esta vez sin los elementos de la fantasía tan recurridos como sirenas, robots alienígenas, mamuts congelados…”.
Como es de esperar la calidad gráfica en Doomsday es impresionante. Abruma ver la capacidad de este hombre para crear profundidad y amplitud de emociones en los rostros de sus personajes. Además, las gamas de colores elegidos por el colorista Leonard O’Grady mejoran considerablemente la atmósfera a medida que pasamos del frío del espacio a las imágenes de un mundo calcinado.
Mi veredicto es fácil: interesante, muy interesante, la última aportación de John Byrne a la Ciencia Ficción ilustrada.



