El huerto del espantapájaros comienza como un cuento infantil, la típica historia que uno le leería a sus hijos antes de dormir. Jorge Arjona le insufla a la historia, desde bien pronto, el aire de una leyenda. A medida que uno avanza en la historia, saltando de personaje en personaje gracias a la mano del marinero Mills, Embla se convierte en el escenario de una historia que se presenta como épica. Y también bastante ligera. Sigue teniendo ese toque que la hace parecer un cuento… hasta que deja de serlo.
Jorge Arjona tenía muy claro lo que quería contar desde el principio, y en el momento en que se quita la máscara, transforma todo ese paisaje que nos ha pintado hasta entonces, en una pesadilla atroz.
¿De qué va El huerto del espantapájaros? Es la historia de lo que ocurre en Embla, un pueblecito en apariencia pacífico sobre el que pesan, tal vez, demasiadas desapariciones de niños como para pensar que se trata de algo normal. Es la historia de Alicia y Juto, dos niños que se despiertan en mitad de la noche para descubrir que todos los que consideraban vecinos y amigos se dirigen a su casa portando antorchas. Y que van a por ellos. Y que sus padres forman parte de lo que quiera que sea eso. A partir de ahí, Alicia y Juto tendrán que huir al bosque, perseguidos en todo momento por la turba que quiere atraparles. Inconscientes de que, en realidad, esa turba es el menor de sus problemas. Hay algo más persiguiéndoles, algo terrible, algo tan antiguo como mismo mundo y tan maligno como solo puede serlo el infierno.
No es de recibo hablar más sobre la trama, es mejor que lo descubráis vosotros mismos. Pero sí puedo deciros que el estilo de Jorge Arjona es de los que calan. Aparentemente, en principio, suena demasiado ligero como para estar delante de una novela de terror. Es sencillo, es directo, se la juega con las descripciones justas y no utiliza un lenguaje denso en ningún momento, y esa ligereza que mencionaba es parte del juego. Debes sentir Embla como un pueblecito de cuento infantil, el autor quiere que lo sientas así. Cuando despierte el terror, desearás que aparezca un príncipe salvador, un mago todopoderoso o cualquier otro deus ex machina factoría Disney. Tus esperanzas serán en vano, amigo.
Decía que su estilo es de los que calan. Bien, si algo llama la atención en la forma en que está narrada esta novela es en la voz (o las voces) elegidas para hacerlo. En principio, tenemos a un narrador omnisciente y que fue testigo de parte de los hechos, el marinero Mills es con quien comienza la historia pero no es el único personaje del libro y ni siquiera estuvo presente en toda la historia. Por tanto, el libro saltará de personaje en personaje, siempre en primera persona, según lo que Mills cree que vivieron y sintieron dichos personajes, y consiguiendo con ello Arjona que la historia encuentre un equilibrio de lo más interesante. A mi gusto, todo un acierto el elegir esa forma de contar la historia.
Cuenta con una trama sólida, una recreación y una ambientación que se sostienen firmes, y unos personajes claros y sin fisuras. Algunos, en mi opinión, demasiado escasos de fondo pero todos ellos comprensibles y distinguibles unos de otros. Tal vez, darles más chicha a esos personajes que se quedan cortos habría significado atiborrar de datos partes de la historia que tampoco los necesitan. Porque también hay que decir una cosa: El huerto del espantapájaros es una historia corta, pero creo que tiene la duración justa, y eso siempre es un acierto.
Adentraos sin miedo en Embla. Cuando estéis aquí, y no tengáis escapatoria, el miedo os atrapará.
A mi me ha resultado el estilo pobre, un poco descuidado a veces, y falto de personalidad. Las voces, las diferentes voces suenan a una sola, no me parece una novela de diez, pero tampoco está demasiado mal. Supongo que el autor a medida que depure un poco su estilo irá mejorando….