Las dos grandes guerras que asolaron al mundo en el siglo XX han sido objetos de cantidad de historias, acontecimientos llenos de inspiración para autores de todos los géneros y de todos los tiempos. ¿Mi favorito? El género de Terror. Lo tenían fácil, ¿no? Terror había por todos lados. Y no penséis que era ese tipo de Terror del que goza la tragedia del ser humano, si no, el sobrenatural; a ese me refiero. Sobre todo había historias sobrenaturales, las historias (inventadas o no) estaban a la orden del día. La mente humana tiende a elucubrar lo peor cuando a su alrededor todo se torna en desgracia. En mi opinión, somos seres pesimistas por naturaleza, es por ello que somos capaces de empatizar con argumentos en los que un asesino quita la vida a diestro y siniestro…
Somos de lo peorcito que hay en este mundo, casualidad de casualidades entre las estrellas. Ahí tienen dos enormes pruebas: La Gran Guerra o Primera Guerra Mundial y la Segunda. Aunque se recuerde mucho más La Segunda Guerra Mundial, La Primera fue mucho más devastadora en cuanto se refiere a vidas humanas. Fue un momento crucial para la Humanidad. Fue la denominada guerra de trincheras, de desgaste, y donde tuvieron mucho protagonismo las tan en boca de todos hoy en día, armas químicas. Es decir, Terror por los cuatro costados. Por ello, las historias basadas en esta primera catástrofe me alucinan.
En El aliento del Wendigo, franceses y alemanes se masacran en una trinchera apartada de todo lo demás. Una carnicería sin fin se produce allí. No hay respiro. Para colmo, hay constantes desapariciones en ambos bandos y el ánimo de los centinelas decae por momentos. Corre el rumor entre todos de un ente extraño que los visita por las noches. El ritmo de la guerra, lento, lleno de horror allá por donde se mire, y los hechos inexplicables que rondan por doquier, hacen que una extraña alianza surja. Ambos bandos deciden unir sus fuerzas contra esa amenaza desconocida. Tres soldados de cada ejército son elegidos para salir a lo desconocido. Aquí entra en acción Wohati, un indio americano alistado en las tropas estadounidenses que curiosamente ya tenía esa misión recomendada: buscar a la criatura llamada Wendigo que asoló a su pueblo y que ahora parece recorrer los caminos de sangre que inundan Europa.
Un cómic transformado en álbum ilustrado. La edición que Norma Editorial ha editado de este cómic francés es genial. Además el precio es muy asequible y por muy poco gozas de una historia de Terror digna de mención.
Charlie Adlard, el famoso dibujante de The Walking Dead (Los Muertos Vivientes) continua haciendo sus pinitos fuera de tan famosa serie. Sin apartarse de la temática de terror, sigue mostrando espléndidos resultados y nos ambienta la
historia en tonos tristes, marrones y oscuros, sepias por que no, en los que los recuerdos navegan con viento libre.
El guión viene de Mathieu Missoffe, un francés que aporta una buena y aterradora historia ambientada en el frente de los Flandes franceses, y digna de grandes momentos que recuerdan a buenos films de Terror como Deathwatch.
Resulta muy esclarecedor en El aliento del Wendigo el aroma a venganza. Se aprovecha el rencor de un personaje dolido en lo más profundo de su ser, alrededor del cual ronda el hedor a enfrentamiento final; barro y sangre borboteando. Las garras del infierno arañando la Tierra.
Resulta cuanto menos curiosa la cantidad de metáforas que presenta esta obra.