Planeta DeAgostini Cómics vuelve a la carga una vez más, y es de agradecer, con el siguiente tomo de Los Muertos Vivientes (The Walking Dead), la genial saga y épica serie de zombies que lleva ya tiempo asolando el planeta; pero cuya trama y arcos argumentales no decaen. Mérito tras mérito, Robert Kirkman y la serie que le hizo famoso, siguen adelante aunque teniendo en cuenta una cosa; por un lado va la serie de TV y por otra los cómics. Aunque tienen muchas cosas en común y ambas historias salen del mimo autor, sus argumentos parecen estar cada vez más separados. No obstante, el nivel de calidad en ambas es altísimo. Sí friends, mérito tras mérito, en dos historias a la vez, es algo extrañísimo que ocurra. La cuestión, lo que importa, es que el seguidor del tema zombie sigue de enhorabuena porque todavía tenemos donde elegir o simplemente llevar adelante las dos cosas y disfrutar de ambas que es lo que yo hago. ¡Y que nunca acabe! Si no, ¿por qué se distingue sobre todo una historia de zombie si no es por sus constantes finales abiertos?
Este volumen congrega los respectivos números americanos del #103 al #108, ambos inclusive. La Cima ya no parece ser un lugar ideal para vivir. Se han cambiado las tornas. En Los Muertos Vivientes #18: Lo que viene después, el grupo se encuentra disgregado. La idea de Rick de someterse a Negan con tal de recibir su protección no ha gustado al grupo. Todos han tenido el placer de conocer a Negan. Saben lo que ha hecho con uno de sus amigos más queridos. Ellos mismos han sobrevivido tanto tiempo sin necesitar ayuda… ¿por qué ahora Rick se empeña en depender de alguien tan malvado? Rick está cansado, la presión le puede, tiene ganas de dejarlo todo, de no preocuparse por nada… Sin embargo, Rick lo cuenta: simula haberse sometido al poder de Negan. No lo hace. «Lo está simulando». Pagar el impuesto del 50% de las existencias sólo es un hecho momentáneo… Aunque Carl, su hijo, es un niño al que le gusta meterse en problemas, y se introduce en el camión de Negan con una ametralladora. Nadie le chulea, nadie vacila a su padre, nadie mata a un amigo y muchos menos nadie se ríe en sus morros de su desaparecida madre. Carl sabe lo que se hace, sabe dar caña. Es el hijo del líder y… ¡A la mierda todo!
Los Muertos Vivientes #18: Lo que viene después, parece ser un volumen de transición. Se ve claramente que ya se ha plantado la semilla para lo que será una gran guerra en la que los zombies tendrán poco que aportar. O quizás mucho. Depende de su función.
En este nuevo volumen sale un nuevo lugar. El Reino. Comandado por Ezequiel (un viejuno a lo Mad Max secundado por un tigre), El Reino da la sensación de ser el Cielo de ese Infierno en el que se ha convertido la vida en la Tierra. Jesús del grupo de La Cima y Ezekiel ya se conocen y a Rick en un principio eso no le gusta. Pero se cuenta de que es uno más en esa especie de club Bilderberg que sólo mira por el bien de los suyos. Es fácil, hay un nexo en común: todos odian a Negan. Habrá que tomar cartas en el asunto, ¿no?
Esta serie maneja los arcos argumentales y enlaza unos con otros de manera brillante. Creo que es lo que mejor aporta Robert Kirkman al mundo del cómic. El autor da para mucho. Actualmente lleva unas cuantas series adelante.
En Planeta DeAgostini Cómics saben de su potencial y ya han publicado obras suyas como Ladrón de Ladrones, El Asombroso Hombre Lobo, The Haunt o El Infinito.
Kirkman maneja demasiado bien los cliffhangers. El muy hijo de su madre hace que estés deseando la siguiente la lectura como si de un millón de dólares con tu nombre se tratara.

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