Maringouin es un apacible pueblo del estado de Luisiana. Si no fuera por la desaparición de un hombre llamado Harry hace apenas dos años, podría decirse que es el lugar perfecto para vivir, pues nunca ocurre nada digno de mención entre los habitantes de la localidad. Pero no nos confundamos, pues casi todos sus vecinos ocultan terribles secretos. Maltratadores, adulteras, una mujer con un turbio pasado nazi, una persona tachada como loca porque cree estar bajo el influjo de una conspiración perpetrada por extraterrestres y un hombre cuya orientación sexual no es la que opina su esposa, conviven en el supuesto tranquilo pueblo estadounidense. Cuando dos misteriosos hombres llegan a Maringouin, uno de ellos vestido de vaquero y con una cicatriz en su cara (Rick), el otro con cierta apariencia hippie (John), todas estas íntimas confidencias, hasta ahora guardadas con recelo, salen a la luz. Casi al compás de su llegada una chica llamada Sarah Thompson desaparece, esto hace que entre en escena el FBI, porque todo parece indicar que ha sido obra de un despiadado asesino en serie conocido como El Comercial, autor de varios crímenes en otros estados del país y a quien William Athman, un agente especial del FBI con mucho temperamento, lleva persiguiendo durante mucho tiempo.
Por otro lado, ya casi al oscurecer, un padre y su hijo están pescando en una barca en el pantano de Atchafalaya cuando descubren el cuerpo en avanzado estado de descomposición de una persona metida en un saco y arrojada al fondo de las aguas. ¿Se trata de la chica desaparecida recientemente o son los restos de otra persona? Y como si todo esto no fuera suficiente, para colmo de males un huracán de categoría 4, bautizado como Odette, está a punto de entrar en contacto en Maringouin. Debido a su magnitud los habitantes han decidido refugiarse en la iglesia de la localidad, considerada como el lugar más seguro. Los conflictos se suceden. Una ola de asesinatos está teniendo lugar. Nadie está a salvo. La inestabilidad se ha instalado en el pueblo y no tiene intención de marcharse.
El arte sombrío es una novela de terror publicada por la editorial Dolmen bajo el sello de Stoker en el pasado mes de junio, cuyo título es un claro guiño a la obra En mi oficio o en mi arte sombrío, de Dylan Thomas. La portada corre a cargo de Daniel Expósito y en la misma podemos leer una recomendación del director cántabro, Nacho Vigalondo que reza lo siguiente: “¡Dejad de buscar! Tenemos a nuestro Stephen King”. Si bien el llamado “maestro del terror” está un escalón por encima del resto de escritores, creo que Juan de Dios Garduño también tiene un estilo propio y sigue cosechando éxitos con cada nueva novela que publica. Y lo que más me llamó a la atención de El arte sombrío fue la creación de sus protagonistas, en mi opinión su mejor obra en cuanto a elaboración de personajes se refiere, al margen de que en sus páginas descubrirás una historia muy entretenida, pues el ritmo no decae en ningún momento y la narración está muy bien cuidada, incluso contiene algunos pasajes con cierto humor sarcástico que me resultaron llamativos, son sus personajes, (permítanme recalcarlo una vez más), lo que más captó mi atención. Y aquí es donde, bajo mi punto de vista, sí que puede ser comparado con King, pues todos tienen una personalidad claramente definida y lo más importante, todos juegan un papel importante en la obra.
Un último apunte antes de concluir esta nota, si os gusta el misterio al estilo de Twin Peaks, la mítica serie de los noventa, El arte sombrío os va a encantar. ¡Feliz lectura!
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