Reseña: Ojos de lagarto, de Bernardo Fernández, BEF

En el subsuelo de Mexicali, ciudad fronteriza entre Méjico y los Estados Unidos, un laberinto de túneles cobija a un gran número de inmigrantes chinos sometidos a la voluntad del anciano Pi Ying, traficante de alcohol y opio. La existencia de esa suerte de ciudad paralela es desconocida por la inmensa mayoría de los habitantes no orientales del lugar, pero nadie podría imaginar que cobija en uno de sus rincones más recónditos un secreto increíble: una criatura de leyenda, tal vez la última de su especie.

Un veterinario que, auxiliado por su hija, se abre camino por el país estafando a los incautos con la venta de un elixir milagroso; un cazador de animales exóticos decidido a encontrar a una bestia cuya captura le convertirá en millonario; un insignificante obrero alemán reconvertido en espía al servicio del káiser Guillermo II… Todos ellos coincidirán en Mexicali, y todos verán como sus vidas cambian de un modo u otro por culpa del animal custodiado por Pi Ying.

Uno de los aspectos más gratificantes de dedicarse a reseñar libros es que, de vez en cuando, puedes encontrarte ante una pequeña joya inesperada, ante una historia extraordinaria que te atrapa desde la primera a la última página. Ojos de lagarto es, con diferencia, una de las obras más fascinantes que he tenido la suerte de leer en los últimos tiempos.

Dividida en dos partes, en la primera de ellas Bernardo Fernández da forma a un complejo mosaico por el cual se pasean paleontólogos, empresarios circenses y traficantes de animales, entre otros personajes más o menos secundarios, bestias prehistóricas incluidas. A continuación, la segunda parte de la novela presenta una historia homogénea centrada en lo que sucede en Mexicali. En ambas, los cambios de punto de vista y de voz narrativa son constantes, pero en ningún momento hacen de la lectura algo confuso. En todo caso, lo que puede llegar a complicar ligeramente dicha lectura es el apartado lingüístico, ya que Fernández es mejicano y, por lo tanto, algunos de los términos y expresiones que utiliza probablemente resultarán curiosos desde el punto de vista de un lector español (además, hay un buen número de frases en inglés sin traducir en la novela, aunque no resulta difícil traducirlas).

Ojos de lagarto es una novela que combina personajes reales (detallados en el índice onomástico incluido al final de la misma) con otros fruto de la imaginación del autor, además de introducir criaturas míticas como el Mokèlé-mbèmbé o la peculiar “mascota” de Pi Ying. Un libro excelente que nos ofrece una maravillosa historia con sabor añejo, la cual a buen seguro entusiasmará a todo aquel que se aventure entre sus páginas.

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