La obra de Edgard Gorey (Ogdred Weary), el autor de la famosa recopilación de trabajos Amphigorey es un genial autor que se recordará con los años. En la estética de sus obras de corte mudo se puede ver arte. Arte de un futuro inmediato que muy pocos han sabido ver. Es de los autores que por su originalidad parecen salidos de otra época, de antaño, o como yo me atrevo a atestiguar, de un futuro inmediato.
En la editorial Libros del Zorro Rojo también hay un ojo visionario que parece darse cuenta de ello, y gracias a él, podemos ver en nuestras librerías cada poco, como se van editando especiales joyitas literarias como La bicicleta epipléjica, El huésped dudoso, El zoo absoluto, o ésta
maravilla que traemos hoy.
El curioso sofá es ya considerada un clásico. Escrita en 1961 por Edward Gorey pero firmada con el seudónimo de Ogdred Weary, estamos ante una evocadora parodia de la literatura pornográfica. Con ilustraciones e insinuantes situaciones entre hombres-mujeres, mujeres-mujeres, hombres-hombres, ya se empezaba a gestar lo mucho que vendría después en libros, revistas, obras pictóricas y (donde yo creo que más influyó) el cine. En El curioso sofá hay caballeros portentosos, doncellas accesibles, juegos excitantes y fiestas libertinas. Observándolos, un inquietante sofá, que es el pespunte de la obra y que derrocha imaginación erótica por doquier.
Es curioso como los personajes de Gorey van siempre de aquí para allá, de forma azarosa se relacionan, cobran vida e interactúan pese a no haber diálogo entre ellos. Te encuentras de pronto con chicas de mirada lasciva y jóvenes de cuerpos cimbreantes que derrochan pulcritud. Una obra
completa pero sobre todo, sugerente.
El erotismo inunda la obra de pe a pa y aunque en el título se la denomina como una obra pornográfica, el autor se está refiriendo a todo lo que nuestro cerebro irá imaginando mientras nos deleitamos con ella, pues no encontraréis aquí imágenes obscenas, ni posturas sexuales. No. Pero sí miradas atrayentes y roces insinuantes. Lujuria imaginada. Todo dependerá de vuestra imaginación. Ahí está el poder. Eso es lo que Gorey siempre intentaba mostrar con sus lápices. El truco está dentro de ti. La fuerza la pone tú. Edgard Gorey te da la mano. En ti está coger el brazo…