Se veía venir que Alan Moore: Storyteller, el nuevo volumen publicado por Planeta DeAgostini Cómics, una biografía del mítico guionista de cómics, iba a ser un boom en la red. Pero sobre todo en librerías, donde me consta que friki que lo ve, friki que lo compra. Aunque también otros no tan frikis han sabido hacerse con este genial volumen donde se cuenta la genialidad de uno los últimos buenos maestros que ha dado el noveno arte. Una biografía contada por Gary Spencer pero también por Moore, pues dentro (entre tantas magníficas ilustraciones, algunas inencontrables) hay cantidad de citas o referencias a los temas que se van tratando en el recorrido de su vida…
Leer este libro es leer, y meditar. Pensar sobre porqué un grande llega a ser un GRANDE. Alan Moore: Storyteller es un estudio profundo de una labor inconmensurable que comienza desde la nada, porque nada había en el joven
Alan al principio. Según lees, ves que fue un hombre que se hizo a sí mismo porque nadie creyó nunca en él. Casi crucificado por vender drogas en el instituto, todo en su futuro parecía perdido hasta que poco a poco fue haciendo lo que más le gustaba. Empezó a enviar artículos, dibujos e incluso algunos guiones a algunos fanzines de viñetas y así fue conociendo gente, así fue llegando (pero lentamente) las grandes oportunidades a su vida.
Su labor de guionista se fue gestando poco a poco en un mundillo editorial que empezaba a bullir con fuerza en el reino inglés. Inspirado por los grandes dibujantes del momento, Jack Kirby o Will Eisner, fue sacando adelante sus obritas, pero nunca sin dejar de lado sus constantes lecturas en novelas de ciencia ficción, su otro amor, y mucho menos su dignidad.
Se puede decir que su carrera artística comenzó a finales de los 70 donde su primer personaje de interés fue la tira cómica de Maxwell The magic cat. Luego, vino lo mejor y fue un no parar. A comienzos de los 80 comenzó a colaborar con Marvel como guionista para Capitán Britania, una obra que ya contaba con el genial dibujo de Alan Davis. O sea, ya empezaba a codearse con los grandes. Mientras tanto, hubo más. Colaboró en la genial publicación de IPC Magazines, la revista “2000 AD,” publicación súper seguida en Europa donde creó La balada de Halo Jones, dibujada por Ian Gibson. Casi a la vez, escribía para la revista “Warrior”, La saga de los Nojeffries, el superhéroe Miracleman (Marvelman, al que tuvieron que cambiarle pel nombre por parecerse al Capitán Marvel), Warpsmith o la serializada en un principio y recopilada mucho más tarde, V de Vendetta. Como su nombre ya empezaba a ser muy conocido en la industria y Marvel no era para Moore muy de fiar por sus extraños gestos económicos, Alan inició una colaboración con DC Cómics, donde le otorgaron intentar revolucionar una serie desmitigada por
el paso del tiempo, una serie llamada La cosa del pantano.
No solo la revolucionó, sino que fue un superventas. Y llegó más: historias alternativas para Batman y Superman. Creó Hellblazer y tocó el cielo con Watchmen. Y es considerado hasta hoy en día como el creador de la famosa novela gráfica. From Hell, basado en la figura de Jack El Destripador, fue también un exitazo ochentero y un poco más tarde La liga de los hombres extraordinaros lo petó.
¿Qué es lo que no consiguió hacer este hombre en la industria del cómic? No se me ocurre nada.
Aparte de todo esto, hay más. Se cuenta mucho más en Alan Moore:
Storyteller. Un tomo de los que sin duda paso a la categoría The Indispensables (leído Indispenseibol) porque ya sabéis: en nuestra biblioteca ha de estar lo mejor, del mejor y a ser posible, lo mejor contado.
Alan Moore: Storyteller cuenta la historia de un motor creativo humano. Un maestro que sigue sin salir de su Northampton natal, que sigue con su pelo largo y barbas a lo Lennon, que pasea por las calles de una ciudad donde no le atosigan… Y que admirable es, que por delante de todo siempre ha llevado su honradez y ha impuesto su criterio frente a la comercialidad de las grandes empresas. No lo olviden, ante todo, Alan Moore: Storyteller, es la biografía de un gran hombre.