Reseña: Los reyes de lo cool, de Don Winslow

Don Winslow está de moda. En su haber títulos como El poder del perro, El invierno de Frankie Machine, Salvajes, Satori, El club del amanecer o Muerte y vida de Bobby Z. Puuff… magníficas novelas repletas de acción trepidante, drogas, sexo, y encañonamientos inesperados.

Don Winslow se ha hecho un hueco entre los escritores de novela negra más interesantes del momento, por no decir que, a nivel general, es el más conocido. Ahora, con la idea de «ayudar» a esas mentes descarriladas que aún no han sufrido Salvajes en su propia piel, nos anima con Los reyes de lo cool, una indispensable precuela en la que conocemos aún más a Ben y Chon, y un poco de Ophelia (sí, la que se enrolla con ambos) y como empiezan a gestar el negocio de cultivo de marihuana que tanto dolor de cabeza les traerán.

Situémonos en 2005, en el sur de California, donde Chon es un tipo poco recomendable, militar, en especial: un marine que en cualquier momento puede ser enviado a Irak. Por el contrario, Ben es un pacifista al que sólo le importa el medio ambiente. Chon y Ben son amigos pero no comparten opiniones. Sin embargo, con las semillas que Chon trae de Afganistán y la sabiduría de Ben en las diferentes artes de la biología, les da por montar un negocio de cultivo de marihuana y como no, lo están petando. “La viuda blanca” está dando qué hablar, sí. Una variedad del cannabis deliciosa y cargada de THC que obviamente, por lo buenísima que está, va a empezar a dar problemas. Paralelamente, Winslow nos va transportando a finales de los años sesenta en la Baja California para contarnos como eran esas generaciones anteriores a Ben y Chon, y así conocemos un lugar muy vintage y hippie en el que las drogas estaban llegando a los liberales jóvenes. El tráfico de drogas empezaba a ser un negocio muy fructífero para hacer dinero fácil y nadie, nadie, podía pararlo.

La novela me ha atrapado. Sorprende el poco tiempo que me ha costado degustarla. Tenía muchas ganas de leerla porque el film de Salvajes ya está aquí y me gusta la idea de ir al cine y saber el máximo de cada personaje, saber decir porqué sucede esto, porqué lo otro; o en este caso, porqué actúan como actúan, o incluso porqué la cagan… Saber el máximo. Una cosa que muchos llaman frikismo. Puede ser, pero me encanta. Y con Los reyes de lo cool conoces mucho más a Ben y Chon. Una novela que sirve también para situarte en todo lo que fueron los comienzos del mundo en los que la palabra droga, “colocarse”, o incluso “cool”, empezaban a estar de moda.

Empezaban a molar.

Lo dicho: es una trama que se devora rápido y que me gusta. Gusta por su sencillez, por su lectura rápida, porque está escrita con esa intención. Acción más que argumento. Escenas fílmicas por doquier. Sí, amigos, Los reyes de lo cool… ¡Mola!

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