Ahora habla todo el mundo de George R. R. Martin y sus dragones. Las series siguen haciendo estragos incluso entre los que nunca dedicaban un solo minuto a la fantasía heroica. Es curioso, en España en concreto, raro es el chavalote o la chavala que no entiende ya mucho de Juego de Tronos o, cambio de tercio, The Walking Dead. Pero empiezan a frikear más que nada por las series. Muy pocos, sólo las mentes más inquietas diría yo, venían de conocer las verdaderas fuentes. Gracias a Dios esto también se va remediando… Pero lo bueno es, que el que se aventura a leer los libros de Martin, terminad queriendo más. Y no hay nada tan revelador, tan ameno, tan poco complicado como las novelas del barbas, la verdad.
Sin embargo, hay toda una saga maravillosa para los que quieran intentar meterse en una trama más poderosa, inconmensurable y a la larga, maravillosa como la que más. Estoy hablando de las novelas de Steven Erikson y sus Gestas de Malaz. Una tremenda obra que cuenta con una estupenda acogida y se publicó en España por primera vez hace unos años por Timun Mas. Pero por entonces la cosa no llegó a buen puerto: feísimas portadas, rara traducción y extraña división de tomos… Sin embargo, en 2009 La Factoría de Ideas se hizo con los derechos de la obra después de ver la increíble demanda que había en los foros de Sedice (http://www.sedice.com/), la cantidad de gente que llevaba tiempo esperando su publicación en español.
Los Jardines de la Luna empieza con un prólogo en el que Steven Erikson explica la obra y un inicio difícil que va a ser un reto para el lector. Los Jardines de la Luna nos adentra en un mundo desconocido lleno de acción y sin dar explicaciones. No presenta a los personajes, ni los hechos. Para colmo, comienza con una escena que condiciona en gran medida el resto de la historia. El imperio de Malaz, regido con mano de hierro por la emperatriz Laseen, está en plena campaña. Las batallas se suceden una detrás de otra y sus ejércitos van conquistando y anexionándose territorios. La primera parte nos lleva a Genebackis, donde los Abrasapuentes, mítica unidad del ejército, van a conquistar una de las principales ciudades de este continente. Pero otras fuerzas les esperan en las sombras. En la campaña contra las Ciudades Libres de Genabackis encontraremos a personajes dispuestos a morir por la emperatriz. Pero pronto empiezan a aparecer otros personajes (muchos, muchos) que se van amontonando al tiempo que el número de tramas se multiplica y se cruzan por medio, dioses y seres sobrenaturales. La historia cuenta con soldados, nobles, guerreros, magos, espías, oficiales, ladrones, hechiceras, mendigos, asesinos, príncipes, niñas malcriadas y seres extraños… Todos tienen su importancia y relevancia, por eso en mi opinión es una trama complicada.
Tiene algo muy favor si consigues llevarlo bien desde el principio. Te vas a enganchar a esta historia como un poseso porque todos esos personajes son de alguna forma protagonistas y la aportación de cada uno hace que guste mucho al espabilado lector. Aparte de esto y de unas excesivas descripciones, el libro presenta unas señas de identidad que enmarcan la historia en caoba de la buena. La historia de Malaz pasa de ser de extraña, confusa, a interesante, buena y tremendamente buena. Pero permitidme un consejo: los que no hayáis conseguido estar al pie del cañón con Los Jardines de la Luna, no desestiméis seguir. Todos (y digo todos) los que han leído las siguientes novelas de la saga dicen que esta novela es la más floja de todas.
Y en mi caso, cuando he entrado en la trama, he flipado. Así que seguiré…