Reseña: Vikingo. El hombre del rey, de Tim Severin

Al final de Vikingo. Hermano de sangre, Thorgils Leifsson había llegado tras numerosas peripecias a Constantinopla, donde entró al servicio del emperador como miembro de su guardia personal. Y es allí donde arranca la tercera parte de sus memorias, que se inician con la muerte del basileus Romano III, gobernante de Bizancio. Una muerte que dará inicio a una serie de intrigas políticas en las cuales el ya maduro viajero se verá envuelto en contra de su voluntad.

Mientras las diversas conspiraciones se desarrollan, Thorgils contactará con Harald Sigursson, pretendiente al trono de Noruega que ha viajado a Constantinopla con sus hombres para conseguir riquezas que le permitan hacer realidad sus ambiciones. Y es que, más allá de querer ser rey de los noruegos, Harald aspira a convertirse en soberano de las naciones del norte de Europa, Inglaterra incluida, emulando a Canuto el Grande. Así, nuestro protagonista jurará lealtad a Sigursson y realizará diversas labores de espionaje en su beneficio, para lo cual viajará en varias ocasiones recabando informes sobre posibles aliados y enemigos del líder noruego. Será en uno de esos viajes cuando, a una edad en la que en aquella época sería prácticamente un anciano, contraerá matrimonio y, por un tiempo, disfrutará de una tranquila vida familiar. Aunque dicha tranquilidad no durará eternamente…

Con Vikingo. El hombre del rey, concluye la excelente trilogía a lo largo de la cual Tim Severin nos ha narrado la azarosa e interesante vida de un fiel adorador de Odin que ha ido viendo cómo, volumen tras volumen, el mundo cambiaba a su alrededor y las antiguas costumbres de su pueblo se veían amenazas por la imparable expansión del culto al Cristo Blanco. En esta última novela, Thorgils verá en Harald Sigursson la última esperanza para que las tradiciones nórdicas renazcan y recuperen el esplendor de antaño. Por eso, a pesar de encontrar en el noruego más defectos que virtudes, le ofrecerá su sincera e inquebrantable lealtad, aunque ello suponga enfrentarse a tremendos peligros en la última etapa de su vida.

El autor británico vuelve a sumergirnos en una época lejana y fascinante, presentando hechos históricos y describiendo con notable habilidad los modos y costumbres vigentes hace casi un milenio. Testigo de excepción de acontecimientos de importancia capital, Thorgils nos aporta su visión personal de una Europa convulsa, mientras su eterno vagabundear le lleva a conocer a personajes de la talla del duque Guillermo de Normandía (que acabaría siendo el primer rey normando de Inglaterra), o a Mac Bethad mac Findlaech, rey de los escoceses en cuya historia cierto conocido dramaturgo inglés se basó para escribir una de sus tragedias más populares.

Al igual que las anteriores entregas de la serie, Vikingo. El hombre del rey es una novela cautivadora que recomiendo sin reservas a los aficionados a la ficción histórica, si bien satisfará particularmente a los que disfruten leyendo sobre los pueblos del norte de nuestro continente. Una lectura, en definitiva, altamente satisfactoria y que, a falta de nuevas continuaciones, sin duda hará que el lector busque otras obras de Tim Severin (como las aventuras de Hector Lynch, de las cuales La Factoría de Ideas ya ha publicado hasta la fecha Corsario y Bucanero).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *