Kris Longknife es una joven alférez de la Marina recién salida de la academia, que no sólo tiene que demostrar su valía como oficial sino que se enfrenta a la tremenda presión que supone pertenecer a su familia. Y es que su padre es el primer ministro del planeta Bastión, su hermano mayor también es un político de éxito, y sus dos bisabuelos (que gozan de una salud excelente) son héroes de guerra que rozan el estatus de leyendas.
Tras una exitosa misión de rescate, Kris será destinada a un planeta devastado por la erupción de un volcán en el que una lluvia incesante amenaza con anegarlo todo, y en el cual la joven oficial tendrá que enfrentarse a violentos saqueadores y a unos mandos sumidos en la más absoluta apatía. La joven marine pronto descubrirá que, además de tener que lidiar con los peligros inherentes a su condición de militar, parece claro que alguien se ha propuesto eliminarla con algún oscuro objetivo.
Con la ayuda de su compañero alférez y buen amigo Tommy, y el constante apoyo de su ordenador personal Nelly, Kris encarará con coraje y determinación cuantos desafíos se crucen en su camino. Pero el mayor de todos la pillará desprevenida, obligándole a tomar una decisión que quizá acabe con su carrera… o incluso con su propia vida.
Dentro del ámbito de la Ciencia-Ficción, uno de los subgéneros que cuenta con un número mayor de seguidores es el que cabría calificar como “militarista”. Series como La flota perdida de Jack Campbell o la de Honor Harrington de David Weber, por ejemplo, gozan de una gran popularidad, y ambas podemos disfrutarlas en castellano gracias a La Factoría de ideas, editorial que se apunta un nuevo tanto al ofrecernos con Rebelde la primera entrega de la saga protagonizada por Kris Longknife.
Kris es un personaje cuyos motivos para unirse a la Marina tal vez no sean los más adecuados, pero que demuestra a lo largo de la novela estar dotada de recursos suficientes para afrontar cualquier situación problemática, además de contar con una habilidad innata para conseguir inspirar lealtad en sus hombres. No obstante, no tardará en comprobar que tener tropas a su cargo supone tener que enfrentarse a la mortalidad de sus subordinados, y que cumplir con su deber puede tener consecuencias que no podrá olvidar con facilidad.
Mike Shepherd ha creado un personaje fascinante, rodeado de un buen número de aliados y enemigos (y familiares, aunque a estos resulte a veces difícil incluirlos en una de las dos categorías) interesantes y que prometen dar mucho juego en futuras entregas de la serie. Una serie de la que, por cierto, aparece una nueva novela cada año, y que ya ha alcanzado los diez volúmenes publicados allende los mares.
Como suele ser habitual, confío en que este entretenido libro coseche un merecido éxito en nuestro país, para así poder disfrutar con sus numerosas continuaciones. Tengo mucha curiosidad por saber qué le depara el futuro a Kris Longknife.