Cada día, por los rincones de este nuestro mundo, surgen historias que asombran al más pintado. Muchas de ellas parecen inventadas y muchos no la creen. “Nah, eso se lo ha inventado alguien que se aburre”. Hay gente como yo que tiene teorías sobre estas leyendas del boca a boca. Y digo teoría, no hipótesis: porque es algo que no puedo probar. Cuando oigo historias inverosímiles, si verdaderamente son ciertas, o tienen un porcentaje alto de verdad en su contenido… Impactan. Sí, tienen algo que te ponen el vello de punta, si son de terror, o encienden tu atención de una forma extraña que piensas: Tengo que saber más de ella.
El cielo es real, impacta.
Colton tenía cuatro años cuando fue operado de urgencias de apendicitis. Poco después comentó con sus más allegados qué vivió en aquellas breves horas en las que se encontró entre la vida y la muerte. Fue en 2003, durante un viaje familiar, cuando el pequeño de los Burpo contó que una personas que transmitían una enorme tranquilidad lo habían visitado en el quirófano. El padre no podía creer las palabras que de la boca de hijo salían, pero lo dejó continuar. Colton narró la operación al completo, como transcurría, qué problemas hubo y afirmó haber visto a sus padres llorando esperando en el exterior. Pero esto sólo fue el principio. Años más tarde fue recordando más cosas y fue dando detalles de su breve estancia en un lugar mágico al que se refería como el cielo, donde al parecer tuvo una breve relación con su bisabuelo Pop, muerto treinta años antes, o un ente pequeñito que se identificaba como la hermana que su madre había perdido en el segundo mes de embarazo. Ahora Colton tiene once años y todavía recuerda aquellos hechos que han marcado un antes y un después en su vida y en la de sus más allegados. Reconoce una y mil veces haber visitado un sitio al que nadie teme ir y en el que nos encontraremos algún día, dice.
El cielo es real es una historia que pondrá en duda muchas creencias. ¿Cómo un niño tan pequeño puede inventarse una historia así? Leer historias de este tipo, saber de ellas de algún modo, no inclina para nada tus preferencias, ni tus opiniones sobre la vida. En mi opinión, hay que saber de todo y sin ser maestro, al menos, tener una mínima opinión cuando surjan acontecimientos de este tipo. Si no, las preguntas os atormentaran y quedarás en medio de la nada sin saber qué decir, o como algunos aseguran: “En el Limbo”.
Sí, siempre es lo mismo. Sólo depende de quién lo nombre. Entonces, ¿se trata de un hecho real o esta familia intenta sacar algún tipo de beneficio con esta historia? La polémica está servida. Creyente o no creyente. Pero amigos, hoy en día, la polémica siempre, siempre, está servida. Véanlo como quieran. Recuerden: hay que saber, para opinar. Pero al menos, nada, ni nadie, podrá quitarle a esta novela la etiqueta de «Esperanzadora».