Hace casi un año que la familia Caleigh sufrió una horrible tragedia: el pequeño Cam, de tan sólo cinco años, desapareció misteriosamente mientras jugaba en un parque cuando su madre se quedó dormida unos minutos. Eve se culpa por la pérdida de su hijo, y sufre la agonía de la incertidumbre al ignorar qué pasó con el pequeño. Cuando se acerca la fecha del primer aniversario de la desaparición de Cam, Eve, su esposo Gabe y sus hijas Loren y Cally, se trasladan por motivos de trabajo de aquel a la pequeña población costera de Hollow Bay. Allí se alojarán en Crickley Hall, una vieja casona en la que pronto se hace evidente que ocurren cosas sumamente extrañas. Los ruidos inexplicables, las apariciones misteriosas y los hechos violentos se sucederán día tras día, y sólo cuando los Caleigh descubran los horrores que tuvieron lugar en su nuevo hogar más de sesenta años atrás, comenzarán a entender la naturaleza de las presencias que se ocultan entre los muros de la casa. Pero, para entonces, puede que sea ya demasiado tarde…
James Herbert es un autor británico con más de veinte novelas en su haber, muchas de las cuales cuentan con versión en castellano. No obstante, si bien su popularidad en su país natal es considerable, en España nunca ha sido un bestseller a la altura de un King o un Koontz. Como nunca he leído ninguna de sus otras obras, ignoro si sus estas hubieran merecido mejor suerte cuando se publicaron entre nosotros. Pero lo que sí tengo claro es que, si el resto de la producción literaria de Herbert está a la altura de Entre los muros de Crickley Hall, nos encontramos ante un escritor que no debería faltar en la biblioteca de cualquier aficionado a la buena narrativa de terror. Y es que esta última novela del autor Londinense (publicada en 2006), es un perfecto ejemplo de que se puede narrar una historia de casa encantada siendo fiel a la esencia del subgénero y, al mismo tiempo, enriqueciendo la trama de manera que pasar página tras página se convierte en una compulsión irrefrenable, hasta alcanzar el final con esa mezcla de satisfacción y tristeza que sólo consigue hacernos sentir un buen libro.
El modo en el que Herbert dosifica la información sobre lo que ocurrió en Crickley Hall durante la Segunda Guerra Mundial, su descripción pausada y pormenorizada del modo en que los hermanos Crippen trataron allí a los huérfanos a su cargo, hasta llegar a la fatídica noche en la que se desató un horror tal que marcaría para siempre a la casona… Todo ello está conseguido con la maestría que da el talento combinado con décadas de oficio.
Una historia misteriosa y fascinante que atrapa desde la primera página, personajes con los que no cuesta nada empatizar, ambientes lúgubres bañados por una sempiterna lluvia, y una sensación de creciente angustia: todo ello aguarda al lector en las páginas de Entre los muros de Crickley Hall, una novela excelente que contará en breve con su versión televisiva de la mano de la BBC, una prueba más de que nos encontramos ante una obra más que recomendable.
Este Sant Jordi me propuse leer una novela de un género poco habitual entre mis lecturas. Yo soy bastante miedosa y el terror (ni en libros ni en películas) no me gusta nada. ¡Pues una de terror! La verdad es que lo he pasado bastante mal (sobre todo porque yo leo de noche) pero reconozco que la novela me ha gustado más de lo que pensaba. No está, evidentemente, entre mis preferidas pero no está nada mal.
Si os gustan las historias de fantasmas que se quieren vengar de los vivos (no es “gore”, no preocupeis, es más bien de tensión y sustos continuados) deberíais leer esta. Yo continuaré con los muertos de la novela negra, que aparecen en las primeras páginas ¡y no se mueven de la escena del crimen ni hacen ruidos! Ji Ji Ji
Saludos
Saludos, Sandra. Me alegra que te gustara.