Stake Land es una película dirigida por Jim Mickle.
Tras haber debutado hace 4 años con las fantástica Mulberry Street, el director vuelve a ofrecernos otra película superior y brillantísima de género postapocalíptico y vampírico. Desarrollada en forma de road movie muy similar a otras recientes como La carretera o Zombieland.
El film huye los tópicos y muestra una visión muy oscura, triste, cruel y desolada de esta América postapocalíptica, y que consigue en gran medida con la manera de rodar la película, esos colores, esos escenarios, etc…, que le dan esa apariencia de verosimilitud. La tragedia de un país arruinado económica y políticamente se agrava con una epidemia vampírica que desata el apocalipsis y vacía pueblos y ciudades.
El principal personaje es un chaval llamado Martin que tras perder a toda su familia en la granja que tenía, tras un ataque de vampiros, es salvado por Mister, un cazador de vampiros experimentado que convierte al chico en su aprendiz en su camino hacia Canadá, donde se supone que no hay plaga. En el camino se cruzarán con vampiros, humanos peores que los vampiros, con víctimas, con supervivientes…
Cine independiente de primera, muy superior a la mayoría de las caras superproducciones.
