Más que detractores de Stephen King, pienso que la mayoría lo crítica porque se sienten recelosos o lastimeros de haberse acostumbrado a lo bueno durante tantos años y ahora ver con tristeza como con el tiempo sus escritos bajan de calidad (calidad terrorífica, no de estilo, por supuesto); ahora no pueden soportarlo.
Las Cuatro Después de Medianoche pertenece a su gran época.
Aquella en la que el autor no paraba de escribir ni siquiera para comer y su cerebro rebosaba tremebundas ideas y proyectos obcecados en como asustar/sorprender al lector.
Lector constante, como suele llamarnos.
El libro que tenemos delante es de aquella tan prolífica época en que sus novelas rebosaban por la casa del maestro del Terror. Uno de sus editores le aconsejó no saturar al gran público. Su éxito era incontable. Varias de sus novelas contaban en la lista de mejores libros del New York Times… Pero el seguía escribiendo y escribiendo y todo era publicable. Todos estaban encantados.
Las Dos y Las Cuatro Después de Medianoche parece ser en principio una recopilación de cuentos, pero en realidad son cuatro novelas disfrazadas en dos libros (en la edición española, claro): Los Lagolieros, Ventana Secreta, Secreto Jardín, El Policía de la Biblioteca y la reseña en la que nos centramos hoy, El Perro de la Polaroid.
Kevin Delevan recibe para su cumpleaños 15 la cámara polaroid que tanto deseaba. Sin embargo, ésta es diferente. Algo extraño le sucede. ¿Es por que se ha caído? Las fotos que toma van atrayendo al mundo real a una bestia que amenaza, o eso parece, con matar a todo aquel que posea la cámara. Desarrollada en su gran época, el argumento es casi indiscutible que suceda en su famosa Castle Rock.
Kevin decide acudir en busca de consejo. Papi Merril es el hombre adecuado. Un viejo que tiene una tienda llamada Emporium Gallerium, el cual según los del pueblo, sabe de cosas extrañas. Pero en realidad nada es lo que es. Papi engaña al chico para quedarse con la cámara y a partir de ahí todo se torna en desgracia.
Idea novedosa. Homenaje a las historias Creepy. Argumento en principio banal pero que atrae con cada retazo, con cada conocimiento de los personajes. Maravillosos libros que engatusan al lector de una forma alarmante. Por lo cercano. Por lo real. Por lo extraño en lo normal.
Un magnífico poder le fue otorgado a este hombre.

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