Mucha gente me había hablado maravillas de Brandon Sanderson, así que supongo que era cuestión de tiempo que pillara uno de sus libros y probara. Siendo sinceros, cogí El imperio final (el primer volumen de una trilogía conocida como Nacidos de la bruma) sin demasiadas expectativas y pensando que no me iba a convencer. Ahora mismo, que acabo de cerrar el libro hace cinco minutos, no soy capaz de describiros lo equivocado que estaba.
Lo cierto es que El imperio final me atrapó desde las primeras páginas. Sanderson demuestra una capacidad asombrosa para enganchar al lector, con un estilo claro y sencillo que oculta las complicaciones de la trama y de lo presente entre líneas que resultan fáciles de leer, directas, sin enredos innecesarios ni descripciones superficiales. Y desde ese mismo momento, en el que conocemos a Kelsier, es fácil aventurar que estás a punto de encontrarte con un libro muy especial.
Y así es. Describir la trama resulta complicado, sin embargo. El imperio final es un libro de fantasía, gobernado por un hombre-dios conocido como el Lord Legislador que mantiene el mundo a raya desde hace siglos, con mano de hierro, esclavizando a la población y permitiendo únicamente que la nobleza (descendientes de aquellos hombres que le ayudaron en su Ascensión) disfruten de una vida más acomodada. Kelsier, acompañado de una banda de peculiares ladrones, está dispuesto a luchar contra siglos de esclavitud para derrocar al imperio…
Resumiendo, esa es la trama aunque advierto que mi resumen no le hace justicia a la grandiosidad de todo lo que se cuenta en el libro. Una historia asequible para todo tipo de lectores, con una capacidad asombrosa para fascinar al lector, con multitud de vertientes, de pequeñas ramificaciones que tienen un gran peso en la historia. El plan para derribar el gobierno no es la única trama del libro, aunque puede que sea su leit motiv. En realidad el motor de la historia es Vin, una muchacha acostumbrada a moverse entre las sombras, ladrona de poca monta, que descubre que es también una nacida de la bruma… y a la que Kelsier acogerá bajo su ala para enseñarle a usar sus poderes al tiempo que pasa a formar parte de la trama.
He aquí la que resulta la aportación más interesante que Brandon Sanderson hace al género de la Fantasía, así como el detalle que hace único al libro: su magia. El poder del que hacen gala los Nacidos de la bruma (Kelsier, Vin…) nace de los metales que han de tragar previamente. Cada metal tiene un poder diferente. Puedes quemar acero para empujar cualquier cosa que sea metálica lejos de tu cuerpo, o para lanzarte a volar por encima de alguna pieza metálica, o puedes quemar bronce para influir en las emociones de los demás. Y así hasta con diez metales (y la sombra de la leyenda de un undécimo metal). Explicado así queda raro pero os aseguro que es maravilloso. Y es mejor dejarlo así, sin entrar demasiado en explicaciones, para que lo descubráis por vosotros mismos. Vale la pena.
En definitiva, lo que hace Sanderson con El imperio final es tomar a un personaje con imagen de héroe como es Kelsier, y convertirle en maestro para una recién llegada, Vin. A través de sus enseñanzas el autor nos va explicando los pormenores del mundo en el que viven, el funcionamiento de la magia, las peculiaridades políticas (os dije que el libro escondía muchas más ramificaciones con peso en la historia de lo que parece cuando uno lee su sinopsis) y en esencia cualquier recoveco fundamental para que avances entendiendo cada paso de la trama. El uso de los diálogos se hace imprescindible y Sanderson demuestra de una manera exquisita que sabe cómo manejar el interés del lector. Introduce los elementos necesarios en el momento justo, para que todo lo que debe contar no resulte abrumador. A medida que van pasando las páginas, el lector siente que conoce ese mundo a la perfección. Cuando tenemos los pormenores de la magia pasamos a la política, y así, paso a paso, sin que en ningún momento el plan deje de avanzar y siga desenvolviéndose despacio.
No sé si he conseguido despertar vuestro interés. He intentado hacerlo sin desvelar demasiado porque creo que lo que guarda El imperio final es asombroso y es mejor descubrirlo uno mismo. Hacedme caso en esto: dejaos llevar hasta este libro. Abrid y empezad a leer. Cuando llevéis unas cuántas páginas descubriréis que ya no podéis soltarlo.
Es una de esas lecturas que no hay que dejar escapar.


