Tag Archive for Alamut Bibliópilis

Reseña: Invasión. Los ladrones de cuerpos, de Jack Finney

invasion_losladronesdecuerposEl 13 de agosto de 1953, al norte de California, en un pequeño pueblo llamado Santa Mira, una mujer llamada Becky acude a la consulta del doctor Miles Bennell afirmando que su prima Wilma dice que su tío Ira no es quien debería ser. Afirma que el aspecto es el mismo, pero su comportamiento es totalmente diferente, como si algo o alguien viviera en el interior de su cuerpo, como si una extraña fuerza lo estuviese manipulando y fuera el dueño de su extraña conducta. Este es el primer caso que llega a oídos del doctor Bennell, pero no el único, a medida que van transcurriendo los días, más personas conciertan una cita en su consulta, todas con el mensaje de que uno o varios de sus seres queridos no son los mismos a los que conocían hasta apenas unos pocos días antes. Extrañado por los sucesos que están teniendo lugar, decide ponerse en contacto con Mannie Kaufman, un psiquiatra al que solicita ayuda en estos particulares casos.

Conforme van pasando los días, el doctor Bennell, acompañado de Becky Driscoll, un viejo amor de juventud, y de Jack y Teodora Belicec, un matrimonio con quien Miles guarda especial amistad desde hace varios años, encuentran el enigma: unas vainas parecen ser las culpables de los extraños fenómenos que están teniendo lugar en los sótanos y armarios de todos los hogares de Santa Mira. Ahora, los cuatro amigos no tienen ninguna duda: han sido invadidos por unos seres que escapan a su comprensión y no a un misterioso brote de histeria colectiva como en un principio pensaban.

Las vainas son como una especie de semillas que invadieron la Tierra desde el espacio, después de recorrer grandes distancias durante miles de años. Llegaron al planeta por azar, al igual que a otros puntos del universo, pero su finalidad era la de conquistar la zona donde habían sido depositadas.

Invasión. Los ladrones de cuerpos, publicada por la editorial Bibliópolis, fue considerada como un símbolo del comunismo y del maccartismo, que creó una enorme controversia en los Estados Unidos en 1955, el año de su publicación. Jack Finney, el autor de este clásico del género fantástico, afirmó que era una simple historia, que no había que darle tantas vueltas al asunto ni a los rumores que suscitaban.

En el presente, esta novela tiene cuatro adaptaciones a la gran pantalla. Don Siegel hizo una excelente película en blanco y negro un año después de la publicación de la obra llamada La invasión de los ladrones de cuerpos. En 1978, Philip Kaufman volvería a hacer una adaptación cinematográfica de la misma. Las dos versiones tuvieron un enorme éxito de crítica y público. La adaptación que menos repercusión causó fue la que adaptó Abel Ferrar en 1994. Por último, en el 2007, Oliver Hirschbiegel la volvió a llevar al cine con el simple título de Invasión, estuvo interpretada por Daniel Craig, Nicole Kidman y Jackson Bond, este último estuvo nominado al mejor artista joven.

Para finalizar con esta novela de culto, Stephen King dijo que “una sola novela le bastó a Finney para sentar las bases de lo que llamamos la moderna novela de terror”. Y concluyó alabando la novela con “la paranoia alcanza su grado máximo”.

Tengo que admitir que empecé la novela con cierto miedo, pues no sabía si me iba a encontrar con una prosa demasiado obsoleta, pero me equivoqué. Es una obra como la copa de un pino y, aunque ya había visto tres adaptaciones, la he disfrutado igualmente. Y algo sé seguro tras concluir la lectura: A partir de ahora no volveré a dudar de los clásicos.

Reseña: Zendegi, de Greg Egan

El Irán de 2012 es una nación controlada por un Consejo de Guardianes radicales islamistas que convierten unas elecciones supuestamente democráticas en una pantomima, al vetar la participación de una buena parte de los candidatos que se les oponen. En un ambiente cada vez más tenso, el periodista Martin Seymour llega al país para ser testigo de una serie de acontecimientos que darán un vuelco a la situación política y social de los iraníes, al tiempo que conocerá a alguien que cambiará su vida para siempre.

Mientras tanto, en los Estados Unidos, Nasim Golestani, una joven informática iraní exiliada en su niñez junto a su madre, trabaja en un proyecto cuyo objetivo es la creación de un mapa neuronal del cerebro humano. Cuando ambas mujeres tengan noticia de los cambios producidos en su nación de origen, ambas decidirán retornar para ayudar a dar forma a un futuro democrático y libre, al fin, del férreo control de los ayatolás.

Quince años después, Nasim es la principal programadora de Zendegi, un complejo sistema de realidad virtual múltiple que permite a sus usuarios sumergirse en historias de lo más variado. Sin embargo, el destino hace que su camino se cruce con el de Martin, afincado en Irán desde que llegase para cubrir la revolución democrática, y el periodista le hará una proposición que hará que deba replantearse todos sus logros para tratar de conseguir algo en apariencia imposible.

Conviven en Zendegi (palabra que, por cierto, significa “vida” en persa) tres hilos argumentales bien diferenciados al principio, pero que acaban solapándose conforme avanzamos en la lectura. Tenemos en primer lugar a un Seymour que se ve inmerso en una vorágine de cambios inesperados de los que acaba siendo testigo privilegiado. Luego está la investigación de Golestani, quizá no demasiado alejada de lo que puede estar ocurriendo en varias instalaciones a lo largo del planeta. Y, por último, está Zendegi, la nota maravillosamente discordante.

Y es que buena parte de la novela se desarrolla en un mundo virtual de ensueño, extraído del Shahnameh (un largo poema épico sobre la historia de Irán, aderezado con numerosos elementos fantásticos, escrito hace algo más de mil años por el poeta persa Ferdousí), por el cual se pasean los avatares de Seymour y su hijo Javeed. De este modo, la más moderna tecnología se convierte en una herramienta que permite a ambos viajar a un pasado idealizado, en parte mitológico, en el cual vivirán numerosas aventuras al tiempo que se forja entre ellos un vínculo muy especial.

 Zendegi es la primera novela de Greg Egan que llega a mis manos. Conociendo la fama del autor como cultivador de la vertiente más “hard” de la ciencia-ficción, temía que el libro resultase demasiado complejo para mis castigadas neuronas. No obstante, reconozco que me he llevado una muy grata sorpresa y que la historia, a pesar de contar con elementos no exentos de cierta dificultad, dedica mucho más tiempo del que esperaba a desarrollar personajes y a narrar con habilidad las complejidades vitales de Martin, Nasim y sus amigos, familiares y compañeros.

En resumidas cuentas, nos encontramos ante un libro excelente, editado con esmero (como es habitual en Bibliópolis) y que cuenta con una traducción magnífica. Hacía mucho tiempo que no acababa un libro sin haber detectado errores o incoherencias, mal endémico de demasiados traductores en nuestro país. Por eso quisiera destacar la labor de Carlos Pavón como un aliciente más, sumamente importante, de una obra que estoy convencido merece ser leída por un público mucho más amplio que el compuesto únicamente por los aficionados a la ciencia-ficción.