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Reseña: Stern. El Sepulturero, El Borracho y el Asesino, de Fréderic y Julien Maffre

sternEn el mundo del western, uno de los personajes que más ha molado siempre ha sido el sepulturero, el enterrador, me gusta más llamarlo así. Una profesión que ni siquiera se sabe hoy en día si es una profesión o no. Parece tabú: «Oiga mire, nunca he estado en paro, trabajo como sepulturero». Mmm, no sé, no sé, pero es que en el Viejo Oeste, mola mogollón esa ocupación. Así como mola que en español tengamos varias palabras para definirlo y apenas se use o cueste encontrar dicha categoría como contrato de trabajo… En fin, en el Viejo Oeste hasta los taberneros molan, como no lo van a hacer los empresarios de pompas fúnebres si tienen un futuro “brillante” por delante…

Y es el personaje principal usado, el centro de una historia escrita por Frédéric Maffre, una saga al parecer basada en el personaje de Stern; traído a la vida por su hermano, Julien. Un primer volumen que como stern01_02buen éxito de la BD nos trae Norma Editorial entre sus novedades. Un comienzo de serie con una historia que evoca al mejor Sergio Leone: El Sepulturero, El Borracho y el Asesino.

Bien situada la historia al final de la Guerra Civil, un asesinato en un pueblo aislado pone en tela de juicio a unos pasantes del sitio más transitado del lugar. ¿Cuál? Venga, lo sabéis… El burdel. Y entramos así en Kansas, 1880, Elijah Stern es el funerario local, lleva una existencia tranquila, beata, puritana casi mojigata; solitaria, hasta que le hacen un encargo algo curioso. Acaban de encontrar muerto en el burdel al señor Charles Bening junto a su favorita prostituta negra. Su stern01_00esposa e hija solicitan a Stern, que no solo le hagan la autopsia. Quieren que lo disequen. Un improvisado forense descubre que la muerte es natural y nada parece implicar otra cosa, pero Stern encuentra en la cara del fallecido una curiosa piedra incrustada. Ni se imagina todo lo que empezará a descubrir a partir de aquí.

Una investigación en la que se señala a las minorías raciales a las primeras de cambio, como solían hacer algunos incluso los sheriffs que no tenían dos dedos de frente. A los más débiles. Pero Stern demostrará (pasividad mediante) que el más incauto está perdido si de él depende la investigación.

stern01_03Pasando de las jerarquías y de las artesanías de los westerns tradicionales, este tándem familiar de hermanos galos se marcan una serie que promete bastante con un enterrador en el papel principal, incluso sin el sombrero y sin buitre flotando a su alrededor. Stern no es una excepción, lleva el traje negro sí y la circunstancia es evidente, con esa profesión tiene que ser un tío solitario, amargado, un raruno de la vida con el que apenas se puede tener una conversación. Sin embargo, es discreto, muy listo (como lector asiduo que es) y siempre dispuesto a ayudar. Y guarda un terrible secreto que sin duda, determinará el final de la trama.

stern01_04El Sepulturero, el Borracho y el Asesino a pesar de anunciarse como serie, cuenta con un  primer tomo que cierra como si de único guion se tratara. ¡La curiosidad es enemiga de la conciencia Stern! Frédéric y Julien Maffre recuperan la figura marginal y misteriosa del sepulturero, y ofrecen un wéstern clásico pero con personajes atípicos. En una entrevista le preguntaban a los autores si después de Jonas Crow y Elijah Stern, tenían intención de lanzar a través de los cómics un resurgimiento de las funerarias. Rieron. Parecían encantados con este tipo de personajes. Al igual que yo.

Stern: El Sepulturero, El Borracho y el Asesino mantiene los códigos de género, pero con el mérito y la inteligencia para mezclar una investigación detectivesca, todo bajo una forma lenta, sin apenas violencia, esa stern01_01tan odiada por la pasada guerra. En conjunto, una obra que está bastante bien, una decoración, un ambiente sencillo con paleta de colores claros que refuerzan la inmersión en el Viejo Oeste.

Ese que muchos soñamos visitar.

Reseña: Balas Perdidas, de Matz, Jef y Walter Hill

balasperdidasEs ese mundo de los sueños, de las musas, ese paraíso al que tanto guionista y escritor desean acceder; un lugar bendito. También malévolo, donde residen grandes tramas por escribir, algunas de las cuales nunca llegan a ver la luz. A todo guionista-escritor le ha pasado. Guiones-novelas que se intentan y nunca llegan a tener final o nunca llegan a publicarse porque parecen estar malditas. Una maldición pesa sobre esas tramas, nunca jamás llegarán a verlas-leerlas gente más allá del entorno cercano del guionista-escritor.

Balas Perdidas es una superviviente de este mundo del que os hablo. Pues también hay supervivientes. Historias que de buenas a primeras alguien las recuerda, el mismo director, escritor, guionista (ya de éxito) las recuerda y apuesta por ella. Ya es más fácil rescatarla. Y repito, Balas Perdidas es una de ellas.

Walter Hill (1942) es un director, guionista y productor de cine estadounidense, conocido especialmente por haber dirigido la película de culto The Warriors en 1979. Pero ahí no queda la cosa, ni mucho menos, su primer guion fue un western que nunca se llegó a adaptar a la balasperdidas01pantalla grande (¡¿Balas Perdidas?!). Luego escribió The Getaway y Hickey and Boggs; llevadas al cine en 1972. Como director comenzó en 1975 dirigiendo Hard Times, y poco después escribe The Warriors. Su pasión por el western que tanto dio que hablar a mediados de los 70s hace que le lleguen toda una serie de éxitos. Está considerado como uno los máximos estandartes de cineastas que modernizaron el cine estadounidense como Spielberg, Lucas, De Palma, Scorsese y Coppola, entre otros. Driver, La Presa, Forajidos de Leyenda, El Fugitivo, Limite: 48 Horas, Calles de Fuego, Danko: Calor Rojo o El Último Hombre balasperdidas02con un gran Bruce Willis, son para mí sus mayores éxitos. Bien, pues Balas Perdidas es un guion de Hill que nunca llegó a filmarse. Rescatado para ser convertido en cómic por Matz y Jef. Ahí es nada. Lo curioso es que siendo Walter Hill un norteamericano de pro, tan nuestros como somos, un título tan suyo, con todas sus características, ve la luz como cómic europeo.

Balas Perdidas cuenta la historia de Roy Nash, cuando de buenas a primeras se ve agraciado por poder salir de prisión en plena Ley Seca debido al pago de la fianza por un famoso capo de la mafia de Chicago. ¿Qué pide? Por qué estos “señores de la guerra” siempre requieren algo de uno, ¿no? Sí, exacto. A cambio, deberá “hacer un encargo”: acabar con tres tipejos que se quedaron con un botín y asesinaron a uno de sus hombres. ¿Y por qué sabe que aceptará? Siempre van sobre seguro sí, lo primero que buscan es “asegurarse” los balasperdidas00tratos. Sabe que aceptará por que Lena, una exnovia de Roy estará de por medio, la usan de cebo, no han sido nada escrupulosos en los detalles de meterla en el ajo… Además saben que Nash es un bala perdida, no un casquillo no un vaina, un disparo entre las cejas cuando se lo propone. Tiene reputación de hacer un buen trabajo cuando quiere… Pero quizás el mafioso no sepa que es capaz de ocultar sus verdaderos sentimientos hasta el último momento. No le gusta que le utilicen.

A partir de un guion escrito por el propio Walter Hill, Matz elabora una impactante historia a grandes rasgos. Con todos los ingredientes del género, una verdadera película de suspense en papel. Al comienzo, todo lento, luego tiros, muertes, balas balasperdidas04por doquier al final. Con todos los requisitos de lo que se ha dado en llamar «hardboiled», es más, diría que Hill (pese a trabajar en cine) fue uno de los creadores de este subgénero de ficción policíaca y criminal que deparó en la tan de moda novela negra. Aunque el hardboiled se distingue de esta en que presenta una gran cantidad de escenarios en los que intervienen componentes como la extrema violencia, asesinatos y distintos contextos eróticos que incluso derivan en sexo explícito. Es decir, Balas Perdidas.

Me ha encantado pues rápidamente entras en el papel de Nash. Haces como lector, un retrato de lo que harías tú en su situación y no andas muy desencaminado de lo que Nash desata. Se enfrenta contra sus balasperdidas03acciones y actitudes, en realidad, y en este aspecto, la historia es un éxito. El dibujo puede llegar a confundir en ciertos momentos, ciertos rostros muy semejantes. Aunque lo principal es el movimiento, la escena que arrastra a todos incluido al lector, y provoca que llegues a un final muy típico del mejor Walter Hill.

El tomo incluye como colofón una entrevista muy curiosa a este enorme guionista y gran director del cine de acción setentero. Para mí era indispensable tenerlo en mi cómicteca, vaya. Un cóctel explosivo de los que gusta vivir de vez en cuando.

Reseña: Viento Mágico, de Manfredi, Barbati, Ramella y José Ortíz

vientomagicoEl entendido en cómics sabe que una obra donde ilustre José Ortíz, es sinónimo de enorme calidad. ¿La culpa de volver a tener estas joyitas disponibles? Aleta Ediciones. Una editorial cada vez más lustrosa en cuanto a contenido y por qué no, especialista en publicar clásicos de la historieta italiana. Un encomiable: un buen tomo con historias y arte sobresaliente, tramas por los que no pasa el tiempo. Es más, vuelven a estar de moda en este nuevo temporal de new-western y género negro tan en auge.

El recientemente fallecido José Ortiz (1932-2013) fue un muy destacado dibujante de cómics que llegó a trabajar en multitud de países. Comenzó a trabajar con tan sólo 16 años tras ganar un concurso, se trasladó a Valencia, cuna en ese momento de importantes dibujantes de la época y allí elaboró sus primeras obras. Trabajó en cantidad de géneros pero destacó sobre todo en el western a raíz de colaborar en la genial colección Hazañas del Oeste y con editorial Bruguera en la revista Bisonte Extra Ilustrada. Pero con el declive de las revistas españolas de cómic, Ortiz decidió volver a orientar su labor al mercado exterior y contactó con el famoso editor italiano Sergio Bonelli, para el que trabajó en su famosa antología del célebre ranger Tex Willer, serie en la que sólo participan autores de reconocido prestigio. Los resultados fueron tan satisfactorios que Bonelli le pidió más a Ortiz,. y le encargó los títulos Ken vientomagico01Parker y Viento Mágico; la magnífica obra que os reseño hoy. Un western inusual con toques de horror y magia para el que el antologista Gianfranco Manfredi ha sabido rodearse de excepcionales artistas como Giuseppe Barbati, Bruno Ramella o el mismo José Ortiz. Viento Mágico fue una serie de cómics creada por Gianfranco Manfredi en 1997. Combina diferentes géneros: horror, western o negro. Los gráficos muestran interés por la historia y las culturas indias, presentando elementos religiosos o culturales frecuentes. A menudo se reúnen figuras históricas, como Caballo loco, Toro Sentado, Nube Roja, Calamity Jane, Wild Bill Hickok, el general George Armstrong Custer o el aguerrido General Crook. Es curioso ver y saber como el aspecto del protagonista de Viento Mágico está inspirado en el actor Daniel Day-Lewis, un tipo que siempre contó con un aspecto de salvaje mezclado con occidental. Si no sabéis quién es, que lo dudo, es el prota del famoso film de vientomagico02Michael Mann, El último mohicano.

Pero el integrante principal de Viento Mágico se llama Ned Ellis, un soldado, antes de que su vida se fuera a pique por un trágico accidente. Iba en un tren que transportaba armas y municiones, cuando un funcionario corrupto que pretende robar, provoca una tremenda explosión. Todos los demás mueren en el ataque y solamente Ned sobrevive. Pero una esquirla le golpea en la cabeza y cae gravemente herido. Es entonces cuando por aquellos caminos se cruza el chamán Caballo Cojo, lo encuentra y lo recoge, pues al verlo dice tener una extraña visión y debe según los espíritus enseñarle a ese extraño todos sus conocimientos. El Gran Espíritu lo llevó a Ned, un viento mágico, así nace el nuevo indio…, y la gran obra que tenemos entre manos. .

vientomagico12Este maravilloso tochal que nos trae Aleta recopila los tres primeras tramas del personaje, dos de ellas dibujadas por el maestro José Ortiz. Fort Ghost abre enseñándonos como entra a formar parte del clan, de como experimenta los inicios de ser chamán y de como pasa a ser un guerrero más de la tribu. Pero también conoce a Willy Richards, ex periodista alcohólico de Chicago, que le llaman Poe por su similitud con el gran escritor.

Garras, la segunda historia, se centra en venganzas tribales y maldiciones. Y Lady Charity nos traslada a la ciudad de Chicago, donde de una forma un poco raruna los protagonistas se inmiscuyen en retorcidas tramas vientomagico03de dobles juegos. Variedad y calidad absoluta en un tomo de casi trescientas páginas que devorarás en nada. Guiones sencillos, claros, que van al grano. Obras que se fueron a pique cuando el boom del cómic adulto decayó, pero que volvemos a tener disponibles gracias a editoriales que como nosotros, recuerdan que hay que tener presentes estas joyitas en nuestras cómictecas…, siempre que te mole el western y el suspense místico, claro. Y vivir aventuras junto a los Sioux, en las vastas praderas de Dakota y ver/leer/vivir como se va convirtiendo el prota en competente hombre de honor y curandero, gracias al Gran Espíritu.

Reseña: El Olor de los Muchachos Voraces, de Frederik Peeters y Loo Hui Phang

elolordelosmuchachosvoracesHay modas que se pierden con el tiempo. Desaparecen. Van al limbo. Pero tal y como dice la teoría del Universo Expandido, se expande y se contrae y así eternamente; esto significa que todo lo que pasó una vez, lo volveremos a vivir. Que vivimos en un bucle en el que sólo tiempo y espacio cambian. Más fácil: las buenas modas siempre regresan.

Estamos viviendo una nueva fijación por el género western. Y eso mola. Os hablo de un western evolucionado, con más presencia de novela negra entre líneas, y con una ambientación de parajes desolados, acosados por tribus indias, más místicas que hostiles. Si te mola el género o quieres darle una oportunidad pues sientes que hay algo en este nuevo cómic que te atrae: sólo tienes que echar una visual para ver que hay ciertas obritas en formato cómic, libro o cine que te lo ponen muy fácil. Tramas potencialmente buenas que te engancharan con muy poco. Quién me iba a decir (o le iba a decir a mi padre), que algún día me molaría tanto el tema Lejano Oeste, vaqueros, indios, colonos en el Nuevo Mundo buscando conquistar tierras baldías. Toda una cantidad de tribus indias como referencia. Toda una serie de terrenos inhóspitos con mucho entorno lúgubre por descubrir. Grandes inspiraciones que nos llegan de la gran pantalla como The Salvation, Slow West, Bone Tomahawk o la maravillosa The Hateful Eight de elolor00Tarantino. ¡Y también cómics! Los hay. Y buenos. Y donde tal vez no lo esperabas. En editoriales de calidad como Astiberri, sin las cuales muchos no podríamos vivir.

En ella acaba de ver la luz El Olor de los Muchachos Voraces. Un guion donde asistimos a toda una serie de acontecimientos que se van entrelazando con el paso de las páginas de un modo soberbio. Entramos de lleno en las tierra yermas de Texas. 1872. Ha terminado la guerra y el gobierno americano reanuda las campañas de exploración de los territorios situados al oeste del Missisipi, enviando a nuevos colonos con el fin de…, eso, colonizar. Pero también a tipos que trabajan como sabuesos informadores para aportar datos sobre las tribus indias, como y donde se alojan. Y número de habitantes que tiene. Imaginaréis para qué…

elolor03Tres personajes llevan adelante la trama. Tres personajes que no son quienes dicen ser. Un juego de diálogos, un tejemaneje, que se va desvelando con el paso de las páginas. Que traerá consigo ciertas reflexiones con intención de situar aún más al lector. El geólogo Stingley piensa aprovechar el viaje para atribuirse un inmenso terreno aunque eso conlleve expulsar a los comanches. El fotógrafo Oscar Forrest aportará fotos del viaje, sin embargo, esconde algunos secretos que quizás trunquen la misión. Es francés y con su cámara dedicó tiempo a “cazar” espíritus, y en su país fue acusado de estafa así que tuvo que salir pitando hacia el otro lado del charco… O eso dice. Y un “chico para todo” que les acompaña. El joven Milton que también huye de su pasado por una razón que cambiará el destino de la compañía.

elolor01Como trasfondo, todo un personaje en discordia. El Lejano Oeste. Las llanuras de Texas. Los místicos indios americanos en su primera fase de adaptación al extraño. Extrañas imágenes capatadas con la cámara de Óscar. Curiosas sombras que merodean el campamento y la todopoderosa naturaleza disponiéndose a desvelar turbios secretos.

Loo Hui Phang y Frederik Peeters se adentran en el género del western para distorsionarlo y pervertirlo. Para crear una historia que perdurará en tu memoria. Una trama basada en datos históricos reales pero en ocasiones sencilla y delatora como el amor, o una mirada de soslayo, lo puede ser. Ríos y lagos de color ocre. Un estilo cuidado de viñetas y guion ágil, una obra muy recomendable a medias entre Frederik Peeters, un Comunicador Visual que en 2001 era nominado al Premio Alph’Art al mejor álbum del Salón del Cómic de Angoulême y que con su novela gráfica Píldoras Azules (http://astiberri.com/products/pildoras-azules-pildorasazulesampliada) ganaba el Premio Töffer de la Villa de Ginebra en 2002 y además era nominada a Mejor Obra Extranjera en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 2005. Todo junto a la creativa señorita Loo Hui Phang. Escritora, guionista y directora francés, nacida en Laos.

L.10EBBN002384.N001_LodGarAff_Ip001p112_FRUn tándem que con Astiberri nos publica El Olor de los Muchachos Voraces, en el mismo año que su país natal. «Un western de escenas fuertes, un género clásico en el que trabajar y poder distorsionar los códigos. Una historia de hombres donde la mujer tiene mucho que decir», dijo Loo Hui en una entrevista reciente.

Obras que gusta tener en tu cómicteca, en tapa dura, y con un diseño chulo de portada para gozar. Un nuevo titulo de esa nueva oleada de gusto exquisito por un género que brilló años atrás, y que ahora vuelve con fuerza. Como el amor.

Como el Universo.

Reseña: El rebelde Josey Wales, de Forrest Carter

IMG_21042016_132540Lo primero que sorprende cuando indagas un poco en la vida del escritor Asa Earl Carter (1925-1979) es saber que durante los años 50s fue líder de un sector del Ku Klux Klan, así como escritor de discursos segregacionistas. Por supuesto, también novelista a tiempo completo en la última parte de su vida. Bajo el alias del supuestamente escritor cherokee Forrest Carter, escribió una de las joyitas más recomendables del western más reciente: las historias relacionadas con El rebelde Josey Wales.

Novelas cortas y algunos relatos escritos en 1972 que cuatro años después dieron lugar a una película llamada El fuera de la ley, un western dirigido y protagonizado por Clint Eastwood. Una historia que toma como protagonista a un héroe, un rebelde confederado, una trama que la crítica consideró ideal por su eco a la antibelicidad.

Durante la guerra civil norteamericana (1861-1865) entre los estados del Norte y la Confederación (el Sur) surgieron, como en todas las guerras, grupos de soldados irregulares, bandas de guerrilleros que se dedicaban a las escaramuzas y aterrorizar las vidas y propiedades de los simpatizantes del bando contrario. Entre los confederados alcanzó fama legendaria la unidad de caballería del jefe Quantrill, junto al que cabalgaron rebeldes como Frank y Jesse James. A medida que el Sur iba perdiendo la guerra, estas partidas derivaban hacia el bandidaje, y acabaron dando lugar a lo más florido del pistolerismo clásico del Viejo Oeste.

Este ambiente histórico es el escenario donde se mueve Josey Wales y toda una serie de situaciones a cual más atractiva. Planes B la mar de inspirados. En especial, cuando su familia es asesinada en una incursión de los «polainas rojas» (unionistas), y Josey decide unirse a la partida sudista de Bill “El Sanguinario”. Aunque una vez acabada la guerra, Josey ya no acepta el perdón del bando vencedor e inicia su carrera como «fuera de la ley».

El rebelde Josey Wales es el duodécimo título de este recomendable sello de Editorial Valdemar. No deja de ser otro titulazo como tantos otros reseñados aquí ya de la misma colección. Un libro con dos geniales novelas cortas en su interior. Huido a Texas (1972) y La ruta de venganza de Josey Wales (1976); los cuales recrean las hazañas y fechorías de este rebelde, bandido y fugitivo, y algo “Robin Hood”, de las estepas tejanas. Tramas únicamente para buenos degustadores de todas aquellas novelas e historias de vaqueros e indios con las que tan buenos momentos vivimos.

Obritas que gusta tenerlas en un buen formato, en tapa dura, y con un diseño chulo de portada para gozar de ellas en su totalidad. Y por supuesto, dee ello se encarga Editorial Valdemar en esta Colección Frontera. Sello dedicado al tan en boca de todos otra vez género western. Una nueva oleada de gusto exquisito por un género que brilló años atrás, pero que aún hoy en día tiene mucho que decir; pues, si alguien lo ignora, estamos ante el alma-pater de la tan de moda novela negra.

Forrest Carter pasó la última parte de su vida tratando de ocultar su experiencia como miembro del Ku Klux Klan y segregacionista, afirmando categóricamente en un artículo del New York Times en 1976, que él no era ese tal Asa Carter… Historia que se convirtió en un inesperado éxito a finales de los 80s cuando decidió escribir una autobiografía novelada. Se convirtió en best-seller. Denominada The Education of Little Tree, narra la infancia huérfana del autor y su educación india impartida por su abuelo cherokee. Un premiado libro que muchos catalogaron de ficción, pero el cual espero ver traducido algún día por aquí para tener una opinión propia.

Reseña: El Hijo, de Philipp Meyer

El HijoY al igual que en los cómics, por supuesto, que también hay jóvenes promesas en el mundo literario; que quizás es un hemisferio más complicado si cabe. Philipp Meyer (1974) es el ejemplo que os voy a traer de escritor de ficción estadounidense que está en boca de todos. Un escritor criado en Baltimore, Maryland, barrio escenario continuo de las películas de John Waters. De madre pintora y padre electricista, viene de la clase obrera, de donde salen los mejores. Meyer considera como principales influencias literarias los clásicos americanos como son Virginia Woolf, Faulkner, Joyce, Hemingway, Welty, etc.

Y se nota. Lleva tan solo dos novelas en el mercado, pero menudas dos joyitas, dicen. El Hijo es como han dicho ya varios críticos y cientos y cientos de seguidores que han podido disfrutarla: de esas novelas que se publican y se convierten en clásico instántaneo. Un libro que realmente merece ser llamado obra maestra. Estoy de acuerdo. Súper-archi-recomendado por decenas y decenas de amigos literarios decidí darle una oportunidad y vaya como me ha dejado. ¿Será la nueva moda de este nuevo western que nos acecha? ¿Será lo bien que trata la cruda realidad de una zona del mundo donde todo vale? ¿Será lo brillante que es la narración que atrapa y no te suelta pese a que para nada es una novela ligera?

Una novela sobre hombres duros con armas de fuego. Escenas evocadoras del mejor Hemingway, con el que las comparaciones son inevitables. Un juego de muertes en el sur de USA que también llama al recuerdo, a invocar al mejor Faulkner, pero en mayor medida al mejor Cormac McCarthy, que ya retratara este tema de forma brillante en su gloriosa Meridiando de Sangre.

Escenas dañinas, de rapiña, que hacen daño al lector por su crudeza.

Este joven y talentoso escritor es una las nuevas promesas que alaba el New Yorker. Tiene su propia voz. El Hijo habla de varias generaciones de tejanos: Eli McCullough, su hijo Peter, nietos y bisnieta… En gran medida, sigue una narrativa lineal, se establece antes y durante la Guerra Civil Americana. Peter cuenta lo sucedido a veces en forma de diario, se centra en la Gran Guerra también. Contada después desde el monólogo interior, se extiende hasta finales del siglo XX. Eli McCullough es el personaje más convincente que he leído en mucho tiempo. El primer varón nacido en la recién inaugurada República de Texas.

Durante una fatídica noche de 1849, una banda de comanches asalta su hogar, asesina brutalmente a su madre y a su hermana y lo toma como prisionero cambiándole el destino para siempre. Con apenas trece años, pero armado de valor e inteligencia, se ve obligado a vivir en el seno de la tribu y a adaptarse a sus costumbres tal como era la tradición de los esclavos raptados por los indios de la tierra del oro. Pero llega el hambre, las enfermedades y el avance del ejército americano que masacra pieles rojas por doquier. Los últimos poblados libres casi que desaparecen del mapa. Eli vuelve así al mundo civilizado, donde acabará creando un imperio ganadero.

Su hijo Peter cargará con el peso emocional de la campaña de su padre por el poder, mientras que Jeannie, su bisnieta, luchará para conservar el patrimonio de los McCullough en un mundo de hombres donde la ganadería ha dejado paso al petróleo. El problema emerge, el problema de llevar un apellido problemático en una cultura totalmente masculinizada de la que Eli siempre dijo que no tenia ningún sentido.

La familia peligra. Y retrata entonces el autor, con gracia (si no un don), el tema económico que se vive/vivía en la zona. Capítulos, páginas que vuelan ante ti por todo lo que se cuenta y cómo lo cuenta. Un conocimiento de las costumbres comanches admirable. Y con ese poder que alego a muy pocos escritores de poder escribir (como Hemingway) sobre mujeres ficticias convincentes.

El Hijo es el segundo paso que brilla en una carrera prometedora de autor que llega pisando fuerte. Una novela de argumento épico que explora la crueldad y el dolor de una época, que a día de hoy, por lo que sé, se sigue viviendo en esa zona del Lejano Oeste de Estados Unidos. Una epopeya con la que vivirás junto al protagonista toda una vida. Desde mediados del siglo XIX hasta los recientes años 70s.

Esperaba una buena noticia cuando buscaba información para esta reseña. Notición que he encontrado: Meyer dice haber concebido ya la continuación de El Hijo (http://www.megustaleer.com/libro/el-hijo/ES0113402). Lo que muchos catalogan como una especie de trilogía que empezaría con su primera novela American Rust. Novela que pienso leer en breve. El Hijo fue finalista del último Premio Pulitzer.

No digo más.

Reseña: Pawnee, de Patrick Prugne

Pawnee_COVER.inddSi eres como yo y buscas lecturas para lo que te pide el cuerpo en “ese momento”, debes saber que hay libros y cómics para todo. Uno de los temas con los que estoy ahora muy influenciado (y hypeado por que no decirlo), es que con toda esta nueva oleada de nuevos westerns que el cine nos está proporcionando. Quién me iba a decir, o quién le iba a decir a mi padre, que algún día me molaría tanto el tema de vaqueros, nuevos colonos en el Nuevo Mundo y por supuesto, toda esa cantidad de tribus indias que allí encontraron. Tanto es así que busco libros (la Colección Frontera de Valdemar es ideal), busco films (grandísimas aportaciones son The Salvation, Slow West, Bone Tomahawk o la maravillosa The Hateful Eight de Quentin Tarantino) y también cómics del tema.

Porque los hay. Y buenos. Y de donde no te lo esperas, más de los que pensáis están tocando de un modo u otro este nuevo regreso western como hicieron los maestros españoles con el nuevo aporte a al nuevo titulo tan esperado de Corto Maltés.

En editoriales no tan grandes pero sin las cuales muchos no podríamos vivir, se encuadra mi querida Ponent Mon. Y casi voté de alegría cuando vi que tenían publicada Pawnee, de Patrick Prugne. El autor de Canoë Bay (Ponent Mon, 2013) y uno de los autores más interesantes del mercado galo. Un autor que desprende Pawnee02arte a lo Hugo Pratt o Milo Manara, así por encima los maestros a los que más recuerda.

Patrick Prugne (1961) ha trabajado en el mundo de la publicidad, pero en 1990 obtuvo el Premio Alph-Art Avenir en el Festival de Angoulême por una parodia de la fábula La Liebre y la Tortuga. En los años siguientes firmó para la Editorial Vents d’Ouest con la serie humorística Nelson et Trafalgar (con Jacky Goupil como guionista) y la saga de Fantasía Fol (1999). En 2004, publicaría para Casterman la trilogía L’auberge du bout du monde, donde coincidirá con Tiburce Oger. Juntos, publicaron en marzo de 2009, Canoë Bay, en la Editorial Daniel Maghen (Ponent Mon en España).

En Pawnee asistimos a toda una serie de acontecimientos que se van entrelazando con el paso de las páginas. En la confluencia de varios ríos, la vida, el paso nómada entre llanuras es archipeligroso en estos tiempos. Estamos a principios del siglo XIX, en América del Norte, los asentamientos de colonos en territorio Pawnee03indio avanzan sin cuartel. Pero más dañino se vuelven los nativos con el tiempo, esos indios que intentan marcar su territorio. Empujados cada vez más lejos, al oeste del Ohio y de los Grandes Lagos, los pieles rojas encuentran en Tecumseh y su hermano Tenskwatawa (apodado El Profeta) a dos jefes shawnees con el deseo de obtener bajo su causa a numerosas tribus.

Una guerra sin cuartel a espuertas.

El general William Henry Harrison (que más tarde sería el 9º presidente de los Estados Unidos) reunió un ejército de soldados y milicianos para avanzar hacia Prophet’s Town, población india en la que se habían agrupado miles de guerreros de distintas naciones. ¿La idea? Acabar con todos ellos y ganarse la gloria. En la madrugada del 7 de noviembre de 1811, los indios de Tenskwatawa atacaron a las tropas del general Harrison a orillas del río Tippecanoe, no lejos de Prophet’s Town, pero al tener poco armamento y escasísima munición, tuvieron que batirse en retirada. Es entonces cuando los colonos aprovechan la situación para tomar la población india e incendiarla. Acto que desatará el infierno en la tierra para la nueva tierra del oro.

Pawnee01Cantidad de datos históricos reales aporta Pawnee. Todo ello sazonado de personajes ficiticios (o no) que llevan la acción adelante de forma más que atractiva. En Europa en ese momento las tropas de Napoleón masacraban España, los austríacos caían derrotados ante los franceses en Wagram y María Luisa de Austria daba un hijo al emperador… Pero al otro lado del charco, los ríos largos y caudalosos eran de color ocre. Y el color no se debía sólo a los preciosos atardeceres que en esa tierra virgen se pueden observar. Con su habitual estilo de cuidadas viñetas y un gusto por el detalle, Prugne crea una historia genial, al más puro western e interesante sobre todo. Nos cuenta la historia de Alban, un joven soldado francés enviado a Luisiana que se convierte en desertor y comienza a compartir su vida con los indios Minetaree…

Entre muchas otras cosas.

Reseña: Casey Ruggles, de Warren Tufts

caseyGracias a editoriales como la del amigo Manuel Caldas, se pueden seguir consiguiendo estas joyitas del cómic de tiempos atrás. Una vez más, una gran alegría al ver que se puede tener entre tus manos a nada más y nada menos que Casey Ruggles, en una genial edición a tamaño apaisado con las que vibrar con las grandes ilustraciones de Warren Tufts.

Casey Ruggles es un cómic occidental escrito y dibujado por Warren Tufts que funcionó desde 1949 hasta 1954. La tira de domingo fue lanzada por primera vez el 22 de mayo 1949. Tufts es un dibujante poco conocido en España del que hasta la fecha existían dos volúmenes de B.O y un material recientemente publicado por EPSON scanner imageManuel de Caldas: la serie completa de Lance publicada en cuatro volúmenes. Pero ahora nuevamente podemos gozar de más material de este genial autor. Warren Tufts es un dibujante que sigue un estilo similar al de Harold Foster en cuanto a composiciones de páginas. Otro buen dibujante.

Casey Ruggles es un aventurero del Viejo Oeste en California durante la fiebre del oro. Un ex sargento del ejército de los Estados Unidos, que se va encontrando con diferentes personajes a lo largo de sus contingencias. Gente como Kit Caron, William G. Fargo, Millard Fillmore, Jean Lafitte y Henry Wells. Como ya dije, el cómic se ambienta en el oeste americano y la serie tiene comienzo en el periodo inmediatamente posterior al final de la Guerra de Secesión.

La tira de periódico de Casey Ruggles utiliza motivos y escenarios occidentales para completar una amplia gama de historias que van desde dramas, acción, hilos casey01de comedia e incluso alguna que otra historia de terror ocasional. El héroe, un sargento dinámico, ex de la caballería y en algún momento U.S. Marshall se dirige a California para encontrar fortuna. Este fue el motor narrativo durante toda la época de Tufts.

Un ilustrador fenomenalmente talentoso. Un buen narrador. Lamentablemente comenzó su carrera en las tiras de periódico poco antes de que el momento estuviera dando paso gradualmente a la era de la televisión. Había estado trabajando escasos años antes en la época dorada de la aventura pero ahora llegaba tarde al estrellato.

Comics Club Pacific recogió muchos de esto clásicos perdidos en la década de los 80s. Ahí los conocí yo. Y por eso no hago sino mencionar el gran valor que tiene que este titulo vea de nuevo la luz. Una pequeña joya apasionante e informativa, irónica en ocasiones pero con grandes tintes de clasicismo del bueno de nuestro amado noveno arte y sumado al western.

Intriga e infalibilidad humana. La existencia pura y dura del colonialismo. Gusto por aquellas grandes tramas de acción que recuerdan a las mejores películas de John casey02Ford o Raoul Walsh. Casey Ruggles gusta por todo. Un perfecto material a la altura de los grandes del género como Tex o Blueberry. Cassey Ruggles no cae en el tópico de indio malo, hombre blanco bueno. Tufts aborda el tema de un modo racional y realista. Tufts no duda en denunciar el genocidio cometido por el gobierno americano contra los nativos del norte.

Tufts tuvo otra pasión en su vida. Construir sus propios aviones. En 1982, mientras pilotaba uno, se estrelló y nos dejó para siempre.

Reseña: Apaches, de Oakley Hall

ApachesOakley Maxwell Hall (1920-2008) fue un novelista estadounidense, nacido en San Diego, California. Sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial. Algunas de sus novelas fueron publicadas bajo los seudónimos de OM Hall y Jason Manor. La maestría de sus novelas fue galardonada con el Writers’ Workshop de la Universidad de Iowa. Sus libros se centran principalmente en el histórico oeste americano. Su libro más famoso, Warlock, fue finalista para el Premio Pulitzer de ficción en 1958. Sí friends, es esa historia que tuvo adaptación a la gran pantalla de la mano de Edward Dmytryk. Esa película de culto, con Henry Fonda y Richard Widmark.

Oakley Hall es el responsable de un libro que tras su publicación se catalogó como “una de las mejores novelas americanas”. En su mejor época produjo siete novelas, incluyendo Bad Lands (1978) y Apaches (1986) que, junto a Warlock, componen su trilogía Legends West. Todas publicadas en nuestro país por la editorial Galaxia Gutenberg.

En Apaches se cuenta la derrota final de los apaches en Nuevo México. En este vasto territorio, en algún momento de la década de 1880, el teniente Pat Cutler, un oficial que respeta a sus enemigos y desprecia a sus amigos, está liderando un destacamento de exploradores indios contra Caballito, un jefe de los Apaches de Sierra Verde, que ha conducido a su tribu de la reserva hacia una sangrienta batalla por los santuarios de México. Mientras Cutler hace su primera intentona contra los Apaches, pronto descubre lo que verdaderamente son: unos sangrientos torturadores, salvajes y despiadados hombres, defensores de sus tierras. Aprende a respetarlos por su coraje y resistencia. Y después de llevar a Caballito de nuevo a la reserva, se entera de que los Verdes están siendo engañados por una camarilla de agentes indios corruptos y comerciantes. Un elenco de hombres poderosos en la ciudad de Madison, cercana a la fortaleza de Cutler.

En vísperas de su aniquilación, y antes que su autodestrucción esté cerca, los salvajes huyen en dirección a Sierra Madre cometiendo salvajadas con las que vengar las sufridas. La intervención de la Caballería, se hace inevitable. Cutler es el encargado de llevar el mando de los infalibles rastreadores sedientos de sangre. Los “ojos por ojo, diente por diente”, más hambrientos aún si cabe, portadores del odio que genera toneladas de más odio…

Con Apaches, Patrick Cutler me hizo protagonista  de uno de los mejores momentos narrados leídos en mucho tiempo; los trucos de los rastreadores hoyas para descubrir las huellas de los fugitivos, cómo se planea una emboscada… Es genial. Momentos inolvidables.

Apaches es una novela que te mantiene en vilo pese a sus 650 páginas. El fin de una trilogía (de independiente lectura, si quieres) publicada por la editorial Galaxia Gutenberg. En tapa dura, con un diseño de papel muy digno y que incita al tacto de tus dedos, con la que disfrutas de estar leyendo en esta estación de grandes descansos y ansias de leer. Parte del mérito de esta joyita la tiene, la buena traducción de Benito Gómez Ibáñez.

Odio, terror, y horror, en fila india.

Reseña: Bajo cielos inmensos, de A.B. Guthrie Jr.

bajocielosinmensosUna infancia pasada en el límite oriental de las Montañas Rocosas, encendió el interés del novelista A.B. Guthrie Jr. por los pioneros que se habían establecido allí 70 años antes de que su familia llegara en una diligencia en 1901.

Alfred Bertram Guthrie Jr. fue un novelista, guionista e historiador literario que ganó el Premio Pulitzer de ficción en 1950 por su novela The Way West (aún no publicada en español).

Lector constante, Guthrie intentó escribir, mientras que en la escuela secundaria iba derivándose hacia el periodismo. Durante 1944 estuvo tratando de escribir la historia de “los hombres de la montaña” como él la llamaba, y así llegó la publicación de Bajo cielos inmensos (The Big Sky).

The Big Sky apareció en 1947. Una novela sobre el viaje de la expansión americana hacia el Viejo Oeste. Me está encantando esto de reseñar libros tan antiguos como mis progenitores lectores. Enrolado en la historia americana occidental, me gustaría que me acompañasen a descubrir el que puede ser de aquí en adelante, uno de sus autores americanos favoritos. Me ha gustado tanto el trabajo de Guthrie, que quiero aprender más de ésta época, y por qué no, algún día, escribir sobre ella. En una entrevista que leí, y que se le hizo al autor cuando tenía 86 años, cuatro años antes de su muerte en 1991, mientras debatía sobre su vida familiar, y explicando que muchos de sus nueve hermanos no vivieron más allá de su primera infancia, a Guthrie se le preguntaba si era un niño precoz, y contesta: “Yo era un pequeño bastardo intratable”. Al preguntarle por qué se hace llamar Bud, él responde: “Porque Alfred Bertram es nombre de marica”.

En Bajo cielos inmensos, Jim y Boone son dos exploradores que participan en una expedición por el río Missouri cuyo fin es establecer un asentamiento en territorio indio. Les acompañan un comerciante de pieles, una guía india y un indio que ha renegado de su tribu. A los peligros de la expedición se sumará la tensión que se establece entre los hombres debido a la belleza de la mujer. Nos encontramos así, con un cuento tradicional del Oeste que se va al traste por culpa de dos pícaros no hechos para la vida de la naciente civilización y que, en compañía de Sam, un montaraz amigo del tío de uno de ellos; se enrolan en una expedición mercantil francesa en dirección a tierras ignotas. La bella princesa india los trae por el camino de la amargura y la expedición no presenta un buen final, si por en medio, encima se entrecruzan los salvajes.

Bajo cielos inmensos se convirtió en film de la mano del conocidísimo director Howard Hawks. Un imprescindible western llamado Río de Sangre que trata sobre los pioneros norteamericanos, considerada como una de las obras maestras menores de este reputado director.

De forma desbordante, la novela desprende la vitalidad y optimismo de dos chicos en plena juventud con sueños por cumplir. Por una parte, la amistad sin fronteras, el combate cuerpo a cuerpo con el peligro desconocido, la solidaridad sincera como medio de supervivencia y la amenaza de la codicia del hombre blanco son sus virtudes. Pero Bajo cielos inmensos me pareció más una tremenda historia de aventuras, que un western.

Otra cosa que me encantó es que la novela esta serializada por años. Cinco ciclos y un mapa al comienzo en el que perderse con los protagonistas. Una historia ideal para estas vacaciones de verano.

Muy recomendable.