Archive for Tyrannosaurus Books

Reseña: Ojos de circo, de Jesús Gordillo y Javier Martos

Adelante, pase, no tenga miedo, acceda a esta majestuosa carpa y lea una de las mayores funciones jamás escrita de este espectáculo artístico llamado literatura por cortesía de Jesús Gordillo y Javier Martos, los dos artistas de esta historia pues, aquí dentro, será partícipe de cuantos trucos se le ofrezcan en una inolvidable y apasionante experiencia. Demuestre su destreza y déjese llevar por los diversos y variados números que le brindan esta prometedora dupla. Viva, en primera persona, el hechizo al que estará sometido y no deje que otros se lo cuenten. Forme parte de esta maravillosa atracción llamada Ojos de circo, pues no necesitará hacer juegos malabares para seguir una lectura tan entretenida y práctica como esta, sin trampa ni cartón, simplemente pura magia, un apasionante espectáculo circense que no querrá perderse y que recordará durante toda su vida. Después de todo, el circo y la literatura persiguen un mismo denominador común: entretener al público.

Si bien al principio, en el prólogo, Jesús y Javier nos narran una historia con la que intuimos que finalizará la novela, no es hasta la conclusión de la misma cuando enseñan todas sus cartas. Sí, ese comodín debajo de la manga que todo buen jugador de póquer sabe cuando ha de utilizar para ganar a su adversario o, en este caso, para sorprender al lector. ¡Y de que manera! Pero por el camino se jugó una partida mucho más que interesante, muy entretenida. Destaco, (por decir algo, pues en mi opinión destacaría absolutamente todo), la narración de la incesante búsqueda de Nicholas Campbell, (el protagonista de esta historia junto a su amigo, el español Román Cruz), de nuevos talentos para su sueño: construir un circo, pero no un circo cualquiera, sino el mejor circo del mundo. Aquí es donde salen a relucir los increíbles personajes de esta novela. Es, como digo, el punto más álgido de esta lectura, aunque la prosa ya venía mostrando un equilibrio perfecto apenas desde que leí la primera estrofa.

Soy de los que piensan que para escribir una novela a cuatro manos, como es el caso de esta, los autores no sólo deben conocerse muy bien, sino que, además, el lector no debe notar una diferencia abismal entre lo que fue escrito por uno y lo que fue escrito por el otro. Eso es lo que me ocurrió con Ojos de circo, me di cuenta de que había una excelente compenetración por parte de este tándem y que me fue transmitida durante la lectura.

“Nicholas Campbell no quiere seguir con la tradición de la familia. No quiere formar parte del ejército. Pese al rechazo de sus familiares, Nicholas luchará a toda costa por alcanzar su sueño: trabajar en el circo y, si todo va bien, tener su propio espectáculo en un futuro. Pero su vida va a cambiar apenas siendo un niño de ocho años, cuando, después de un truco que el mismo practicaba, cree haber hecho desaparecer para siempre a Christina Summer, su mejor amiga… Para añadir más suspense a la novela,  los autores nos llevarán por una Europa en batalla, en plena Segunda Guerra Mundial, lo que frustra los planes circenses de Nicholas, quien parece no ver cumplidos sus sueños…”

Ojos de circo es una obra donde se librarán batallas, no sólo bélicas, sino también de amor y de odio, pero sobre todo es una novela donde la amistad predomina por encima de todo interés. Si eres de los que no crees en la magia, espera a que leas Ojos de circo. Al término de la lectura, te garantizo que cambiarás radicalmente de opinión.

Reseña: 200 baldosas al infierno, de VVAA

Los dieciséis relatos que componen esta antología tienen lugar en un hospital psiquiátrico. Sabemos que las personas que conoceremos en las dieciséis habitaciones de este siniestro lugar no están en sus cabales. Quizás el lector pueda pensar que carece de factor sorpresa, pero le aseguro que se equivoca. Aunque existe un hilo conductor entre todos los cuentos, leeremos historias tan originales como espeluznantes, muy bien desarrolladas y conoceremos personajes enigmáticos capaces de ponernos los pelos de punta.  ¿Acaso no hay mejor sorpresa que esta? Recorra conmigo las habitaciones de este edificio, no suelte mi mano si siente miedo y tal vez  hallemos la salida.

Víctor Piedra, de Carlos L. Hernando

Aunque los cuerpos de las víctimas aún no se han encontrado, Leman Echea está investigando los crímenes que afirma haber cometido Víctor Piedra, un famoso pintor que se encuentra recluido en la habitación número 018.

La cara oculta de Leningrado, de Carolina Cristóbal

Durante la Segunda Guerra Mundial, el teniente Valcárcel es capturado en Leningrado por las tropas rusas. En un hospital de dicha localidad será víctima de los brutales experimentos con el fin de crear un ser perfecto para el combate. Debido a los macabros actos que ha visto y vivido, los médicos creen que ha perdido la cordura, ese es el motivo por el que está internado en la habitación número S-1435.

Una sombra detrás de mí, de Juan Antonio Román

Daniel se encuentra ingresado en la habitación 009. Es acusado de haber matado a varias chicas y a un policía. Un año después le habla por primera vez a su psiquiatra, a quien confiesa que no es el culpable de tales atrocidades, sino una extraña sombra que se oculta detrás de él mientras le susurra la palabra “sangre”.

El ángulo de las tijeras, de Virginia Pérez de la Puente

En la habitación 047 está encerrado Rafael Salgado, acusado de haber matado a su novia Judit. Él asegura que no asesinó a su novia con unas tijeras, sino a su propio padre.

Rewind, de Magnus Dagon

El paciente de la habitación 125 está internado en este lugar por voluntad propia, después de haber sido espectador de unos sucesos extraños que le ocurrieron a su amigo Carlos. Su amigo mató accidentalmente a su hermano mientras jugaban con la pistola de su padre. Después de esto, Carlos fue entregado en adopción y un día encuentra una caja con su nombre con cintas de video vírgenes en su interior. Lo raro es que no hay ni una sola imagen en ellas, en el televisor aparece la nieve, excepto cuando le da a la tecla de rebobinado.

La vida en colores, de Laura López Alfranca

La señora Costa afirma no saber el motivo por el que ha sido encerrada en este hospital psiquiátrico, en la habitación número 407. No lo entiende cuando a ella simplemente lo que le gusta es tejer…

Voces inculpatorias, de Javier Camúñez Díez “Selin”

Sinesio González está pendiente de juicio por el asesinato de Carlos Moragas. El paciente de la habitación 029 afirma oír voces en su interior y estar poseído por el espíritu de una persona a la que confesó que había asesinado. La enfermera Loreto no siente escrúpulos y ve la oportunidad de salir beneficiada de la historia de su paciente.

La puerta abierta, de Laura Luna

La causa por la que Enrique se encuentra recluido en la habitación 214 es el amor. El joven se ha enamorado de su vecina Elena. Todas las noches un ser con dos misteriosos ojos verdes le insta a declararse a su amada, cuando Enrique despierta no sabe si ha sido un sueño demasiado real o simplemente su subconsciente.

El purgatorio, de Karol Scandiu

Jorge Reyes, el conserje del psiquiátrico, tiene su propia habitación. Cierto día aparece una misteriosa caja que contiene, entre otras cosas, el recorte de un periódico donde se narra el escalofriante suceso acontecido en la habitación 222,  la antigua sala destinada a los tratamientos de electrochoques y lobotomía. En la actualidad se encuentra clausurada debido a que hace veinte años la enfermera Vera Lucía Quesada cometió unos brutales crímenes con jóvenes muchachas de entre quince y diecisiete años, desde entonces a la 222 se la conoce como el “Purgatorio de Vera”.

El hombre que sabía contar cuentos, de Juan José Hidalgo Díaz

¿Qué le pasa por la cabeza a un hombre capaz de torturar a su víctima mientras le cuenta unos extraños cuentos que carecen de sentido? Para descubrir el enigma tendrás que abrir la puerta de la habitación 803.

Danza en mácula, de Oscar Muñoz Caneiro

Diego, el paciente de la 017, ha visto a su mujer, Elena, hablar con un hombre. A raíz de ese encuentro, Elena no soporta la luz, hasta tal punto que es internada en un psiquiátrico. Cuando Diego decide hacer una visita a aquel misterioso hombre, descubre que es un ilusionista que realiza trucos relacionados con luces y sombras.

Ojos despiertos, de Raelana Dragan

En la habitación 103 se encuentra una paciente con una crisis de identidad. Patricia teme quedarse dormida y pide a su amigo Pablo que la ayude a salir de allí antes de que el eco de unos tacones suene por el pasillo y llegue ella, quienquiera que sea ella.

Medicina experimental, de Irene Comendador

El doctor Matthews está siendo investigado. Se le acusa de manipular la vida de sus pacientes, quienes están convencidos de haber asesinado a sus familiares, aunque nadie podrá entrar en la 108 sin una orden de registro.

Rutina, de José Javier Zamora Llorente

Tras varios años de feliz matrimonio, María, ahora internada en la 117, ve como su vida se va a pique hasta tal punto que necesita la ayuda de un psicólogo para ponerle remedio a su problema.

Fundido en negro, de José Javier Arce Cid

José tiene que documentarse para un trabajo que está realizando y pide al director del centro que le deje quedarse durante un fin de semana en la 237. A condición de ello, el director le dice que será tratado como el resto de internados.

200 baldosas, de Alfonso Zamora Llorente (124)

Luna trabajaba para una importante editorial. Su vida se desmoronó cuando empezó a salir de forma continuada, lo que le llevó a ser una alcohólica y a cometer terribles actos. Por esa razón está aislada en la habitación 124.

Esta es la primera antología que publicó la asociación Esmater (Escritores Madrileños de Terror). Casi todos los participantes son escritores noveles, otros ya conocidos, pero en común les unen las ganas y el buen hacer. Si te gusta el género de terror, no tengo duda de que vas a disfrutar de esta compilación. Yo espero que se construya un nuevo edificio adjunto al hospital, con más habitaciones, nuevos personajes y más historias, porque siempre quedan cuentos por contar y, si son como estos, bienvenidos sean.

Nuevo título de terror en Tyrannosaurus Books

Ya hace casi un año que Iván y Diana se marcharon de la gran ciudad y se mudaron a su nuevo hogar, una casa situada en las afueras de un tranquilo pueblecito. Es la casa de sus sueños y la suerte parece sonreírles desde entonces: no les falta trabajo, se llevan bien con su vecino de al lado y sus máximas preocupaciones son una cerca demasiado baja y tener que cuidar de Judas, un simpático pastor alemán.

Una mañana, sin embargo, una espesa niebla llega de las montañas e inunda todo el pueblo; con ella aparece una misteriosa visitante, una anciana inquietante a la que parecen obedecer los animales. ¿Quién es? ¿Qué es lo que quiere? Pronto se darán cuenta de que esa mujer que les visita por las noches e insiste en que la dejen entrar no es lo que parece, que no va a aceptar un no por respuesta, que está dispuesta a todo para conseguir su objetivo… y que utilizará a su antojo a quien haga falta.

De prosa elegante pero directa, sin ningún tipo de barroquismo, accesible y dinámica, Luis Guallar ofrece, con El Puente del Diablo, una aproximación al tema vampírico muy alejada de la que nos tiene acostumbrados el género, tanto en su vertiente más moderna como en la clásica. Más cercano al Salem’s Lot de Stephen King que a cualquier otra reinvención del mito de los no-muertos, con algunas gotas de Ramsey Campbell, Ray Bradbury y Richard Matheson, con El Puente del Diablo Luis Guallar ofrece una novela tremendamente atmosférica y espeluznante, con la que anticipa una carrera literaria que habrá que seguir muy de cerca.

Reseña: Cinco tumbas sin lápida, de Tony Jiménez

¿Te gustan las novelas de Stephen King? Si es así, entonces disfrutará con Cinco tumbas sin lápida. Y no es porque su narración sea similar a la del de Maine, sino por la cantidad de referencias que Tony Jiménez nos regala de sus obras, algo sumamente agradable para regocijo de quiénes somos seguidores del maestro.

A parte de todos esos guiños con los que nos deleita el autor, a mi, personalmente, Cinco tumbas sin lápidas me recordó a tres obras de King: al relato A veces vuelven, a la novela corta Ventana secreta, secreto jardín y a la novela Un saco de huesos. Aunque también tiene algunas pinceladas de La historia de Lisey e It.

Tal vez las comparaciones sean odiosas, pero no lo es tanto cuando hablamos del llamado rey del terror y aún más sabiendo que otros muchos escritores ya han pasado por esto (prácticamente todo aquel que se precie a escribir terror en este país, parece algo inevitable). Pero, pese a todas esas referencias de las que les he hablado, Tony Jiménez tiene un estilo claramente definido y eso me gustó. ¿Qué digo me gustó? ¡Me encantó! En ningún momento intenta imitar a nadie y eso lo agradecerán, créanme. En definitiva, que Tony es Tony y punto, y tenemos que agradecer el sentirnos tan afortunados de tener autores de su talla en la literatura de género fantástico en este país. Yo estoy disfrutando como un enano con el nivelazo que me estoy encontrando en cada obra que me dispongo a leer. Dadle la oportunidad y tendrán las mismas sensaciones que un servidor, os lo garantizo. Antes de hacer una breve sinopsis, no quisiera olvidarme de mencionar a Sam Raimi, vinculado en otras tantas referencias de esta excelente novela, pero en especial a su trilogía fílmica que lleva por título Evil dead. Otra buena razón a la hora de decantarme a leerla. Y es que hubiese sido un delito el no hacerlo, pues cuando se juntan todos los factores, las expectativas son tan favorables que es imposible que de todo esto no salga algo bueno.

En la narración de Cinco tumbas sin lápida podemos hallar una crítica de aquellas personas que te señalan con el dedo sin pruebas evidentes de culpabilidad. Es lo que le pasa al protagonista de esta historia, George Campbell, un escritor de éxito que lo tenía todo: una adorable esposa, una vida plagada de éxitos y un pueblo que le adoraba. Cuando su esposa es asesinada por cinco individuos que mueren ese mismo día, George es rechazado por todos los vecinos de la localidad, que lo culpan de la tragedia. Pero en Shelter Mountain todo vuelve y pasado un tiempo desde los acontecimientos, el escritor se instala en la vieja cabaña que compartía con su esposa en busca de inspiración para su nueva novela. Intenta estar ajeno al que dirán, pero unas fuerzas malévolas que escapan a su comprensión se instalarán en su vida diaria y atormentarán su descanso. Y es que los viejos fantasmas nunca mueren y es aquí donde empieza a subir el nivel de esta novela, sumándole más puntos de los que ya tenía al principio, en cuanto empiezas a leer. La narración, la atmósfera de suspense que crea el autor, los personajes, todo es digno de mención y de alabanzas en Cinco tumbas sin lápida, una obra en la que es tarea imposible quedarte con una sola cosa.

Lean, disfruten y juzguen, porque Shelter Mountain no es un pueblo cualquiera, es uno de esos sitios donde el mal acecha en cada esquina y donde estoy convencido que querrá pasar largo tiempo.