Archive for Novela Negra

Reseña: Mr. Mercedes, de Stephen King

mr-mercedesHabía oído críticas bastante negativas sobre el último libro de King: que si era muy lento, que si una vez superado su prólogo no pasaba nada, que si los personajes eran aburridos y sus motivaciones una idiotez, que si había demasiadas descripciones, que si King ha perdido su touch

Por lo general, no soy de dejarme llevar por lo que oigo, sino que prefiero juzgar por mí mismo. Además, a King le tengo especial cariño por la importancia que ha tenido en mi carrera como lector y como escritor. Si alguien ha sabido agitar mi imaginación, ese ha sido el autor de Maine, el creador de ese payaso terrible, de Roland Deschains y su ka-tet, de Castle Rock y sus cientos de historias, de Ace Merrill, de Needful things, de Cujo y Christine…

Y ahora nos llega Mr Mercedes, tercer libro en la trayectoria del prolífico rey del terror donde un coche se hace con el título. En este caso, además, primera novela negra de King y además, primera parte de lo que ha prometido será una trilogía. Bien, pues por partes:

¿Me ha gustado? Sí. ¿Mucho? Bastante, no al nivel de Apocalipsis, La larga marcha o La Torre Oscura, pero sí, me ha gustado. ¿Ha perdido su touch? No lo creo.

El prólogo de Mr Mercedes es exquisito. Su forma de abrir la novela es magistral, presentándonos una situación, un ambiente, un personaje principal y una secundaria con apenas unos párrafos, con ese don que ha demostrado en muchas ocasiones. Y un final… arrollador, en muchos sentidos de esa palabra.

A partir de ahí, la historia pasa a presentarnos al verdadero protagonista de la novela, un inspector retirado (Ins Ret) que pasa sus días jugueteando con la idea del suicidio, sin nada que hacer en la vida más que ver aburridos programas de televisión, hasta el día en que recibe una carta de un asesino múltiple, un tipo que cometió su crimen y se desvaneció sin que pudieran atraparle. Esa carta le da a nuestro protagonista una nueva razón para vivir… por el contrario de lo que deseaba el asesino al enviar la carta.

Probablemente ese sea el punto más flojo de la historia. La motivación del villano (al que también conoceremos pronto, puesto que la novela no va de descubrir la identidad del asesino sino del juego del gato y el ratón que se llevan entre manos ambos protagonistas) es bastante absurda: incitar al suicidio al policía que se encargó de la investigación de su crimen. Bastante cogido por los pelos, la verdad.

Empieza entonces, como digo, un juego del gato y el ratón en el que durante la mayor parte del tiempo son dos personajes los que aparecen en la historia. A mi modo de ver, la trama no es lenta aunque tampoco se mueve con un ritmo trepidante (por el momento). Poco a poco King introduce a tres o cuatro personajes más, que irán teniendo su importancia, y su forma de hacerlo (y de elegir sus personalidades) es típicamente King. Son tipos en el límite, gente normal con miedos e inseguridades, con carencias y virtudes, y eso King sabe aprovecharlo al máximo. Para mí, de lo mejor de la historia, es el trío que juega en el bando del bien. Outsider total.

Y ojo, porque aunque es cierto que el ritmo de la novela no busca ser rápido en sus dos primeros tercios, las últimas 150 páginas de Mr Mercedes son para leer con valeriana al lado. Yo no pude parar de leer, estaba tenso como si fuera mi vida la que estaba en juego. Lo mejor de la novela es esta recta final.

Un detalle más: a mi modo de ver, repite algunos esquemas que ya ha utilizado en el pasado. No pude evitar acordarme de ese otro gran libro de King que es Insomnia.

Reseña: Un tipo implacable, de Elmore Leonard

untipoimplacableNos encontramos en la década de los treinta, en el estado de Oklahoma, donde la ley seca es perseguida y duramente castigada para quienes la infringen. Podría decirse que esta es una novela acerca de un triángulo, el de sus tres protagonistas y dentro de él se desarrollan conflictos que entrelazan sus historias, sus vidas, sus pasados y, ahora, también sus futuros. Además, en el interior de esa figura, también disfrutaremos de otras aventuras propias del género: asesinatos, prostitutas de lujo, bares de carretera, atracadores de bancos…, y de fondo, como no podía ser de otra manera, las mejores bandas de jazz del momento, un estilo musical que tan bien compagina con este género literario y que crea un aliciente especial durante la lectura. Si te gustan este tipo de historias verás pasar las páginas a velocidad desenfrenada. Cuatrocientas páginas y dos días me llevaron leerlas. Esto habla mucho y muy bien de Un tipo implacable, de Elmore Leonard.

Para empezar, tenemos a Carl Webster, el poli duro, hijo de un veterano de guerra cubano y descendiente de los Creek, lo que en su día fue una tribu india. Su sangre fría lo hace ser un respetado miembro del cuerpo. A sus veintiún años ha acabado con la vida de Emmett Long mediante un certero disparo a más de trescientos metros. Emmet era un conocido atracador de bancos que cierto día, durante la infancia de Carl, le robó a éste su helado de melocotón. La prensa, quien no duda en tildar a Carl como un rencoroso sin escrúpulos, apuesta a que el móvil del disparo que fulminó a Emmet fue más bien un acto de venganza personal en lugar de un asunto laboral…

El otro personaje principal de Un tipo implacable es Jack Belmont, el hijo de Oris Belmont, un millonario que preside el NMD Gas & Oil, ubicado en la ciudad de Tulsa.

Jack es todo un conquistador y ladrón de bancos. En cuanto su padre le corta el grifo, le pega fuego a una de las refinerías y chantajea  a su padre con informar a su madre acerca de sus numerosas infidelidades. Jack Belmont es un hombre dispuesto a convertirse en el “enemigo público número 1” de Estados Unidos. Y sus planes no han hecho más que comenzar…

Y por último, pero no menos importante, tenemos a Tony Antonelli, un ambicioso periodista dispuesto a sacar todo el jugo posible a sus historias y conseguir la primera plana en el True Detective (nada que ver con la serie, por si os lo preguntáis), la revista para la que trabaja…

Elmore Leonard está considerado como uno de los mejores autores de novela negra en Estados Unidos en la actualidad. Pese a saber todo esto, no había leído nada suyo hasta la fecha. Y ahora sé el por qué de esta mención tan especial. He empezado con una de sus obras más conocidas, publicada en el año 2005 por Alianza Editorial y ha sido todo un acierto, os lo aseguro. Creo, no estoy seguro, de que las aventuras de Carl Webster no han hecho más que comenzar, habrá nuevos casos, nuevas fascinantes aventuras y nuevos e increíbles personajes. Las seguiré de cerca, a estas y a las demás obras de un escritor que, aunque he conocido más tarde de lo que me hubiera gustado, ya ha entrado en mi lista de preferidos de novela negra. ¡¡¡Léanla, please!!!

Reseña: La tercera versión, de Antonio Manzanera

laterceraversionMe gusta la novela negra, pero nunca había leído nada de espías y con esta primera he quedado bastante impresionado. He disfrutado las trescientas trece páginas de este libro como si fuese un miembro de la CIA o el KGB novato y ajeno a todo aquel acontecimiento histórico.

La verdad es que al principio estaba un poco indeciso con la lectura, porque aunque la trama me llamaba, no estaba seguro de ir a disfrutar al cien por cien de la historia ya que nunca había leído nada de este estilo como ya he dicho y la edición que a primera vista parece un poco grande me echaba para atrás. Un error, claro. Cuando lo empecé quedé directamente enganchado, y los subcapítulos cortos hacen que se lea muy rápido.

En la trama se nos presentan cuatro partes, la primera es un prólogo donde un agente de la CIA acusado de espionaje nos mostrará su inocencia. Es un poco para meternos en la historia. La guerra fría, Estados Unidos contra Rusia, espionaje y contraespionaje y un suceso histórico muy importante y nunca resuelto, la desaparición de Vitaly Yurchenko, un desertor del KGB y que esta novela propone resolvernos.

La segunda parte es La primera versión, en ella, un agente del FBI nos contará cómo fue desde su punto de vista el contacto con el famoso Yurchenko. Cómo llegó hasta Estados Unidos, qué contó a la CIA, todos los interrogatorios y quiénes fueron los espías que delataron a los infiltrados en Rusia.

La siguiente parte es La segunda versión, donde un espía que trabajaba en la CIA, es acusado. El capítulo está en forma de interrogatorio y el personaje contará su implicación en la trama Yurchenko desde su punto de vista, o, el punto de vista que los Rusos le dieron de todo el asunto.

La última es la que le da nombre a esta novela La tercera versión, aquí el autor nos pondrá una nota al principio diciendo cómo consiguió hacerse con esta información pues llega directamente de Rusia. En ella se nos contará qué pasó realmente con el coronel Yurchenko, quiénes fueron los espías que organizaron todo y los motivos que les llevaron a hacerlo.

Evidentemente esto es una obra ficticia e incluso la nota de autor forma parte de la novela, pero le da mucho realismo a lo que podría haber sido el desenlace de esta verdadera historia. El final es interesante, aunque el punto fuerte es llegar hasta él, encontrándote con esas diferentes versiones hasta alcanzar la definitiva. Bastante plausible cabe destacar.

La historia de Yurchenko, al menos lo que se conoce, es sencilla. Un coronel del KGB que desertó en Italia y viajó hasta los Estados Unidos, para darle información al gobierno. Después de tiempo junto a ellos, mientras comía con un agente de la CIA le dijo: «Voy a dar un paseo. Si no regreso, no es tu culpa». Y obviamente no volvió. Apareció al poco tiempo, ya en Rusia dando una rueda de prensa, admitiendo que había sido raptado y drogado por los americanos. La historia real es tan interesante como la teoría de su escapada que nos presenta Antonio Manzanera. Un libro que para comprender bien, por la cantidad de nombres y de implicados, es recomendable releer, o hacer un repaso por encima. No es necesario, pero si disfrutable.

Hacer una mención especial a La caza del octubre rojo –novela de espías-, que sale en los cuatro capítulos, en diferentes partes, sin aparente conexión entre ellas.

Reseña: El fabricante de muñecas, de Miguel Aguerralde

elfabricantedemuñecasLa primera vez que oí hablar de esta novela fue de la boca del autor. Miguel Aguerralde estaba oresentándola y dijo que bebía de Seven y El silencio de los corderos. Eso lo convirtió en el acto en “un libro que quería leer a toda costa”. Lo admito, me gusta como escribe Aguerralde, para mí uno de los autores más interesantes del panorama nacional, por lo que cuando empecé a leer, estaba predispuesto a disfrutar, algo que no siempre es positivo pero, en este caso, lo fue.

Disfruté, sí, con cada una de sus páginas. Miguel Aguerralde demuestra que nuestra narrativa no tiene nada que envidiar a la escandinava (vaya por delante que se trata de una novela negra) y crea un protagonista con una vida tan deshilachada como fascinante en esencia. Matt el rojo es un personaje torturado pero genial y es imposible no convertirse en fan absoluto a medida que va avanzando la historia. De hecho, es un tipo con la fuerza y el carisma necesario para convertirse en el epicentro de una serie de novelas, al más puro estilo Wallander. Por mi parte, me subiría a ese carro sin dudarlo.

El fabricante de muñecas es prototípicamente negra: hay un asesino/secuestrador y un policía que investiga las desapariciones. Lo bueno: que no se queda en eso. Otra cosa que Darío Vilas dijo en la presentación sobre la novela de Aguerralde fue que Miguel trata a los personajes de la historia con absoluta crudeza. Y eso es verdad, creo que nunca había leído una novela con menos compasión por los personajes que la pueblan. Sobrevivir en las páginas de El fabricante de muñecas es una verdadera odisea. Es tan directa como descarnada, con algunos pasajes más que macabros, una violencia visual y narrada con la misma naturalidad con la que te narra el viaje en autobús de otros personajes, y además es una historia sin concesiones: empieza apretando el acelerador y no levanta el pie ni por un momento. Además, no se centra en Matt exclusivamente, ni tampoco en el asesino. La novela baila por multitud de personajes que inciden en la historia de una u otra manera y por entre sus páginas hay un fragmento que parece sacado de cualquier slasher que podáis imaginar, con su grupito de adolescentes que se internan en la boca del lobo para ser cazados poco a poco. Uno de los pasajes más interesantes, además.

Soy fan de Matt el rojo. Y deseo que a Miguel Aguerralde le vaya bien esta novela para que pueda publicar más historias protagonizadas por este irlandés borrachuzo de pelo rojo. Es una novela corta, os la leeréis en un par de días. Y al estar publicada tan solo en digital, es muy barata. Así que no tenéis excusa para no haceros con ella y dejaros llevar por un autor que sabe cómo conduciros. Lo hará, sí. En autobús.

Un autobús siniestro.

Reseña: La entrega, de Dennis Lehane

laentregaPocos novelistas han hecho tanto por mejorar los guiones adaptados al habla de Hollywood como el gran maestro de los sonidos vocales de Boston, Dennis Lehane.

Quiero creer que su nombre ya es para vosotros bastante conocido. Dennis Lehane, es ese escritor estadounidense que convierte en film todo lo que escribe. Maestro de grandes obras de género negro como Mystic River, Adiós pequeña adiós (libro con el que me inicié y al que le debo una buena parte de mi afán por escribir novela negra…) y Shutter Island, aquella obra que parecía desvariar en un principio, para luego convertirse en una tremendísima historia con un portentoso final.

He leído todo lo publicado en español de este hombre. Es magnífico. Vivir de noche, fue mi última lectura y recomendación (obviamente, se está rodando o compraron los derechos hace poco, todo por un tal Ben Affleck). Los espacios de la ciudad de Lehanne le han servido de inspiración para los ambientes populares urbanos de sus novelas. De ascendencia irlandesa, las historias de este autor retratan la vida de grupos inmigrantes o marginados en Boston, a la vez que constituyen un retrato de la cultura irlandesa, resaltando el peso de la religión católica en sus personajes. ¿Sus detectives más famosos? Los investigadores Patrick Kenzie & Angela Gennaro. Jovencitos pero no tontos.

¿Su última obra? La entrega. Publicada en una edición muy llevadera por Salamandra Black. El titulo casi salió antes en cines que en librerías. Pero siempre, siempre, hay que agradecer su publicación, las fuentes originales es aquel lugar donde reposa el agua clara. La esencia de toda buena historia. En este caso, personajes soberbios, inmiscuidos en una enredadera de males humanos a la orden del día.

El sueño de California está más allá de las actividades cotidianas mundanas del protagonista de La entrega, Bob Saginowski, un camarero que vive solo en la misma casa en la que creció y se vierte en cerveza mientras vive sin darse cuenta de que está siendo introducido en un siniestro plan para mover el dinero de los mafiosos locales. Su primo y jefe Marv, desmiente todas estas actividades siniestras. No obstante, este viejo fantoche fue en un pasado obligado a ceder su propiedad a gángsteres locales chechenos. Un atraco a las puertas, un desenlace con balas sobre sus cabezas, amigos, familias y enemigos utilizando “lavados” de  para ganancias del narcotráfico, el comercio, la prostitución… Nadie está fuera. «Todos creían que estaba fuera, pero aún estaba dentro…», como ya dijera aquel gracioso personaje de Los Soprano haciendo referencia a El Padrino.

La entrega está plagada de erupciones prototípicas de violencia y crueldad ocasional que aplastan con su brusquedad adictiva para el lector. Como sinvergüenzas van personajes como Eric. Sin embargo, gente como Mickey Spillane son la excepción. A pesar de los fundamentos de Dorchester, del lenguaje empleado en el libro por Lehane, no se hace para nada difícil entender las cadencias en los diálogos de Marv (el actor James Gandolfini en el film), con su primo y ahijado Bob.

Dennis Lehane también fue guionista de la famosa serie The Wire a la que en breve daré una oportunidad. Todo apunta a muy alto en esta serie. Tiene lo principal. Tiene a Lehane. El maestro del género negro que convierte en film todo lo que toca. Lo bueno que es joven y tiene grandes obras por escribir. Lo malo.

No hay nada malo. Punto. Porque lo vale.

Reseña: No hay cuervos, de John Hart

nohaycuervosLa editorial Pàmies tiene buen ojo con las novelas negras. En lo que va de 2014 me he leído tres de ellas (Ciudad de fuego, de Robert Ellis, que es una joya; y Sola, de Lisa Gardner son las otras dos, ambas reseñadas en Crónicas literarias) y con No hay cuervos vuelven a colocar el listón lo suficientemente alto como para cerrar el libro pensando que lo leído ha valido, y mucho, la pena. Como puntos extras, las buenas ediciones que hace Pàmies, la consistencia del encuadernado y la buena labor de corrección que llevan los textos (apenas me han saltado a los ojos dos o tres erratas, tan mínimas que casi ni llaman la atención).

Bien, respecto a la novela voy a hablar bastante bien ya que me ha gustado mucho y me ha parecido una historia muy bien llevada, pero quería hacer el inciso negativo antes de empezar: la contraportada. Es el segundo libro seguido que me leo donde la sinopsis de la contraportada cuenta demasiadas cosas y no es del todo fiel a la historia. En el caso de No hay cuervos la sinopsis tiene tres párrafos; los dos primeros son fieles a la historia y apenas desvelan nada, pero el tercero… ay, amigos, el tercer párrafo de esa sinopsis no lo leáis. Básicamente porque lo que cuenta ese párrafo empieza a suceder en la página 300 de la novela. Y son 440 páginas en total. Además, ese párrafo no es del todo relevante pero sí lo es al mismo tiempo.

Pero bueno, centrándonos en la historia de No hay cuervos, hay que decir que la trama policial está muy bien hilada, llevándonos de la mano durante todo el camino, dando las pistas justas para poder intuir por donde van los tiros pero después sorprendiéndonos con algunas de las cosas que ocurren. Hay dos personajes fundamentales en la historia, rodeados por un elenco variado de secundarios, que son el detective Clyde Hunt, Katherine y Johnny Merrimon.

Hunt es el típico detective de novela negra, torturado por su pasado, incapaz de sobrellevar su vida personal, al borde del despido, demasiado implicado en los casos y con un temperamento volátil. Es eso, sí, pero también es más. Desde el principio se nos muestra como un hombre con un carácter de héroe en horas bajas con el que resulta sencillo empatizar y sentirse identificado. Sobre los hombros de Hunt descansa el peso de la trama policial.

Y luego está Johnny Merrimon, hermano mellizo de la niña que desapareció un año atrás y que nunca fue encontrada, el caso que provocó que Clyde Hunt se implicara demasiado hasta el punto de perder el favor de su familia y de su jefe, un suceso trágico que hizo que el padre de Johnny se marchara para no volver y que su madre, Katherine, sucumbiera a la pérdida de la peor de las maneras, convirtiéndose en una mujer depresiva, adicta y manipulada por uno de los personajes más odiosos de la novela, Ken Holloway.

Johnny arrastra con él una parte de la trama que podríamos comparar con Huck Finn por el aire aventurero, si bien resulta mucho más oscura y trágica. Está obsesionado con encontrar a su hermana, hasta el punto de seguir la pista a todos los pederastas en libertad que viven en la zona. Johnny es, probablemente, el mejor personaje de la historia. Valiente pero inconsciente como lo es cualquier niño, decidido pero frágil… Toda la parte de la trama que se centra en él y en sus andanzas resultan absorbentes. Y la historia, como ya he comentado antes, está muy bien llevada, enlazando ambas trayectorias (la obsesión de Johnny y la investigación de Hunt) y guiándonos hacia un desenlace que cumple las expectativas. Por el camino, como lector sospecharás de unos y de otros, sin estar del todo seguro nunca de si aciertas o no, hasta la recta final. Y, ¿se le puede pedir algo mejor a una novela negra?

Una lectura de lo más recomendable aunque con algún pasaje algo denso (sobre todo en las primeras cien páginas; después coge carrerilla y ya no suelta el acelerador hasta el final).

Lo dicho: un gran libro.

Reseña: Las cuatro torres, de Leandro Pérez

lascuatrotorresCuando se ha leído mucha, quizá demasiada, novela negra, esta pierde parte de su fuerza. Salvo apariciones esporádicas de genios como Víctor del Árbol o Alexis Ravelo, capaces de reformular los paradigmas del género, no suelen surgir grandes obras que sorprendan y entusiasmen. Al final, el lector cansado de bestsellers del montón o de la enésima trilogía “a lo Larsson” termina refugiándose en los clásicos con la certeza de que Andreu Martín o Julián Ibáñez nunca decepcionan. Por ello, entre tanta paja y sucedáneos baratos, sorprende y alegra encontrarse con novelas como la que a continuación les presentamos: Las cuatro torres (Planeta, 2014).

Leandro Pérez no ha reinventado el noir, pero ha hecho algo más difícil en estos tiempos: escribir una buena novela. Así, sin más. Ha sabido usar a la perfección los resortes del género para crear una obra sólida, coherente y honesta. Que el lector no espere grandes giros inesperados e inverosímiles, ni absurdas muestras de heroicidad suicida. Esta es una novela canónica pero muy, muy bien construida.

El argumento de Las cuatro torres es ambicioso: un detective es contratado para descubrir quién es el topo que filtra informaciones a la prensa en el Madrid de Mourinho. A partir de ahí se urde una trama de secretos, maletines y mucho dinero sucio. No es nada fácil incorporar personajes reales a un libro, pero Leandro Pérez pasa la prueba con nota. De hecho, es uno de los grandes aciertos de la novela. Las referencias a Cristiano Ronaldo, Florentino, Casillas e incluso Pérez Reverte dotan a la historia de un toque fresco y divertido.

Decía al principio que es una agradable sorpresa encontrar autores sinceros con el género y sus lectores. Leandro Pérez es uno de ellos. Y lo mejor de todo es que esta novela no es sino la punta del iceberg. Al llegar a su última página uno no puede sino sentir que ha leído el comienzo de algo más grande. Algo que, seguro, dará mucho que hablar en los próximos años. Porque, más allá de un potente argumento muy bien llevado, nos encontramos con un personaje de una fuerza impresionante: Juan Torca, la perfecta mezcla entre detective y mercenario. No puedo sino envidiar a quienes vayan a conocer a este personaje por primera vez, su historia y su grupo de compadres.

Se dice que este libro es el debut de Leandro Pérez. Yo no lo creo. Si me dejan apostar, diría que es la primera que publica, pero no la primera que escribe. Y, por favor, que no sea la última. Juan Torca tiene mucha vida (literaria) por delante. Los lectores necesitamos oasis así para saciar nuestra sed de buen género negro.

Reseña: Causas naturales, de James Oswald

causas naturalesAl parecer, James Oswald es un granjero escocés que encarna ese sueño que muchos de los que tecleamos ansiamos con todo nuestro ser: de la nada al éxito internacional en un pestañeo. De la autopublicación a la venta masiva de ejemplares. Según lo que dice la solapa, invirtió los beneficios de las primeras 50.000 copias vendidas en comprarse un tractor para la granja en la que sigue viviendo.

Dicho eso… que sepáis que James Oswald, el granjero escocés, se merece todo ese éxito y más. Causas naturales es un novelón, una maravilla que sabe conjugar muy bien todos los elementos que maneja para enganchar al lector y hacer con él lo que quiere. La novela sigue al inspector McLean desde que le asignan el caso de un cuerpo encontrado al levantar el suelo de una pequeña obra. El cuerpo en cuestión lleva sesenta años enterrado y la brutalidad del crimen, así como una serie de elementos colocados alrededor en lo que parece un extraño ritual, hacen que McLean se obsesione con resolverlo a pesar de que lo más probable es que los culpables estén muertos.

Claro, que cabe la posibilidad de que no sea así.

Lo interesante de la novela es que nos muestra la cruda realidad de cualquier inspector de policía. Al principio de la novela McLean tiene ese caso pero poco a poco la realidad se va imponiendo y las carpetas se amontonan sobre la mesa. Una serie de robos, un par de asesinatos que podrían estar conectados aunque uno de ellos tiene ya a su culpable señalado y en la morgue, un suicidio… Al final, un inspector de policía tiene que hacer frente a varias investigaciones paralelas, y ese toque de realismo le sienta mejor que bien a Causas naturales. ¿Están todas conectadas? ¿Solo alguna de ellas? ¿Ninguna? Lo cierto es que James Oswald maneja muy bien los tiempos en los que habla de cada uno de esos casos, adereza el conjunto con algunas pinceladas de tiempo libre de McLean, de su vida, de su ocio, y la historia va creciendo sin que apenas te des cuenta de ello.

Respecto a los personajes, el más importante es el propio inspector. McLean está sólidamente construido, es un tipo serio, martirizado por un par de momentos traumáticos en su pasado pero que ha sabido sobrellevar, y cada cosa que hace y dice en la novela responde con acierto a la personalidad que el autor le dibuja. Es un personaje coherente y bien llevado. No cae especialmente bien pero tampoco mal, es un tipo al que te gustaría tener de tu lado, eso sí. El resto de personajes son todos secundarios pero todos ellos están dibujados en apenas unos trazos. Lo cierto es que sorprende la capacidad de Oswald para hacerte conocer a los personajes sin apenas hablar de ellos. Así, adorarás al instante a Alison Kydd y a McBride; Bob el Cascarrabias te caerá bien a pesar de su aparente desidia por todo; odiarás desde el primer instante al comisario…

Y la trama… bien llevada, lo suficientemente enrevesada para hacerte dudar en más de una ocasión, pero en esencia todo lo sencilla que debe ser una trama policial.

Pero es que hay otro detalle, tal vez el que hace que Causas naturales destaque de entre todas las novelas negras que haya en la estantería: y es su ambigüedad. En la recta final la trama toma un cariz… peculiar. Es difícil hablar de esto sin reventarle la trama a quienes no la hayan leído. Y es por eso que pienso que lo peor que tiene la edición que Planeta ha sacado en España es la sinopsis. Por el amor de Dios, evitad leerla. Coged el libro, lleváoslo a casa, disfrutadlo como sé que lo haréis, pero no miréis la sinopsis de la contraportada. Porque si algo te hace parpadear sorprendido en esa recta final, si algo te hace pensar “¿qué cojones?”, es cierta pieza del puzle tratada con la ambigüedad suficiente como para que dudes de ella hasta el final. Y solo entonces, tras cerrar el libro, tendrás la imagen completa y podrás tomar tu propia decisión sobre qué es lo que acabas de leer.

Y a mí eso, me ha parecido digno de aplauso. Lo mejor del libro.

Añado un detalle: al final del libro, el autor hace una pequeña nota explicando de donde salió la novela e incluye un par de páginas que contienen el “capítulo cero”, el que dio origen a la historia pero que acabó eliminando por parecerle demasiado… heavy. La verdad es que es un pequeño regalo. Y sí, es comprensible que decidiera eliminarlo de la versión final. Un inicio tan fuerte podría haber echado atrás a muchos lectores.

Reseña: La sangre de los King, de Jim Thompson

la_sangre_de_los_kingSigue siendo Jim Thompson, a pesar de los años, un escritor al que todos aclaman por su estilo directo, real, actual, dañino como sólo lo es el ser humano. Es bastante irónico que ninguna de las veintinueve novelas de Jim Thompson fuera impresa en USA cuando murió allá por 1977, a la edad de 71 años. Para nuestro bien muchas fueron traducidas con los años. El mundo de Jim Thompson es escéptico y está poblado de perdedores, aprovechados, sociópatas y psicópatas. Pero los asesinos, ¡ay, los asesinos! Como los describe, como los maneja, como los pone en situación, como de real se puede hacer un personaje de la mano de este escritor.

Thompson escribió grandes obras como Noche salvaje, Libertad condicional, Los timadores (excelentemente adaptada al cine por Stephen Frears), La huida (también adaptada al cine por el genial director Sam Peckinpah), El asesino dentro de mí, Ciudad violenta, Una chica de buen ver, Los transgresores, Tierra sucia, La sangre de los King, Texas, Al sur del Paraíso, Una mujer endemoniada, Los alcohólicos, El criminal, Libertad condicional, Un cuchillo en la mirada, y para mí su obra cumbre: 1280 Almas.

Ahora RBA Editorial recupera otra de sus novelas indispensables.

La sangre de los King. Una historia protagonizada por Ike King, un despiadado ser, conocido por el enorme rastro de sangre y violencia que deja a su paso. En Oklahoma, la palabra de Ike King es la ley. Critch, es el único de sus tres hijos que ha crecido lejos de él pero cuya afición por la sangre y poder es tan violenta como la de su padre, o más. El goloso Critch se apresura a regresar a casa para reclamar su parte de la herencia. Allí lo esperan, sin embargo, sus hermanos Boz y Arlie, feroces rancheros que no están dispuestos a compartir nada… Asesinatos, estafas y situaciones violentas como no has leído nunca. Cierto sadomasoquismo se apodera del drama y te lleva a desembocar en un final como pocos desenlaces hay. Apoteósico e imprevisible triunfo de la maldad.

Jim Thompson sabía que estaba destinado para el éxito, por eso, antes de morir le dijo a su esposa que protegiera sus manuscritos y derechos de autor, para poder disfrutar de su fama póstuma. Estaba en lo cierto, tres décadas después de su muerte ha inspirado a cineastas como Sam Peckinpah, Stephen Frears, Bertrand Tavernier, y Quentin Tarantino. Y cientos de escritores famosos le alaban una y otra vez como el mismísimo Stephen King, que confiesa haberse inspirado en “la identidad” de muchos de sus malvados personajes.

En la década de los 50s, Thompson escribió cerca de 20 novelas, sin mucho intento de pulirlas. Una de ellas fue La sangre de los King. Sin embargo, le quedó una novela super entretenida (porque el Mal entretiene de lo lindo, queridos friends) que rompe moldes. Historia no muy larga que no pienso destripar, con la que vas a alucinar en ciertos capítulos…

El gran mérito de las novelas de Jim Thompson es que son completamente reales. De las que piensas, salvando las distancias, esto podría estar pasando ahora mismo. O “este tipo existe”. Las mejores historias de Jim Thompson están situadas en la América profunda, ambiente que me encanta. El propio Thompson era un admirador del novelista ruso Fyodor Dostoevsky. Decía que sus personajes también eran borrachos, estafadores, perdedores y psicópatas. Gente con nada seguro en el mundo. Insisto: gente real. Y ahora, gente del sur.

Habré leído hasta ahora unas diez novelas de Thompson. Y no puede ser posible un nivel de calidad tan alto, ¿no? ¿Un superdotado? ¿Uno de los elegidos? ¿La mejor inspiración para todo lector/escritor digno de usar el modo directo?

Qué bueno es, diablos.

Reseña: Galveston, de Nic Pizzolatto

galvestonDespués de ver la enorme serie de TV que nos ha marcado a muchos, True Detective, el ansia-viva por querer saber más de su guionista Nic Pizzolatto, me hizo ahondar en su pasado. Para sorpresa mía, y de las editoriales, Pizzolatto había escrito una novela unos añitos atrás y… claro, eso había que leerlo como fuera.

Asistimos así a la violencia ensombrecida de la infancia de Roy Cady en el este de Texas. Su padre alcohólico sucumbió a una muerte prematura; su madre se suicidó. Ella había trabajado para el mafioso dueño de un bar. Y Roy a los 17 años comienza a trabajar también para él. Finalmente, se traslada a Nueva Orleans y se convierte en el matón musculoso de otro mafioso, Stan Ptitko.

Pasamos al año 1987, y con cuarenta tacos, Roy se está recuperando de un diagnóstico de cáncer de pulmón. Está convencido de que es terminal. Su jefe, un tanto pasota con el tema, le envía a intimidar a un funcionario de un sindicato corrupto… Pero es una trampa. Roy se da cuenta de que Stan lo quiere muerto. Roy sobrevive a un tiroteo y huye, salvando a Rocky, una chica rubia, prostituta, otra tejana. Conduciendo hacia el oeste, ella convence a Roy para que pare en una cabaña aislada donde coincidirán con Tiffany. El dilema está servido. ¿Los devaneos de la vida han llevado allí a Roy? ¿Otra trampa? Da igual. Ya no tiene nada que perder. Se visualiza en el horizonte un resultado catastrófico, para Roy y Rocky.

Una novela con doble personalidad. Unos diálogos excelentes. Una trama de personajes. Cada personaje que sale de la mano de Pizzolatto, está huérfano; fue vomitado por cualquiera de sus seres queridos. Todos ellos bajo los paisajes del hervidero sol de Texas y Louisiana.

Galveston destaca muy bien la idea, de que la vida, la uses como la uses, va a su ritmo. A su suerte. Roy es un asesino a sueldo con una enfermedad terminal, y Galveston una novela negra como unas botas de tacones desgastados. Bella a lo lejos, triste al final. La premisa es la siguiente desde que empiezas: Las cosas no van a terminar bien. Es una novela diferente. O la amas o la odias. Algo muy similar a lo que te puede ocurrir con los escritos de Thomas Pynchon o Denis Jonson. Al lector discernido que se perdió en esos paisajes lóbregos de True Detective la gustará por que ya tiene la “base”.

Galveston es una novela difícil de describir. Pero nadie le podrá quitar jamás su autenticidad. El humanismo que la sobrevuela. Es una elegía a los muertos vivos, a los que nunca regresan, a los que nunca descansan. A los que a sí mismos se perdieron y nadie los salvó en el momento justo. A los que necesitan, aún siendo fuertes, que alguien venga a buscarlos.

Yo he sido uno de ellos. Galveston tiene algo, algo difícil de olvidar.