Reseña: El Otoño Cubano, de Morten Hesseldahl y Henrik Rehr

elotoñocubanoAlgo sabía sobre estos momentos político-comunistas de la historia, pero no tanto como para no interesarme por ella al ver que Ponent Mon publicaba la obra de estos dos daneses que ha dado tanto que hablar. En la información está el poder, dicen. O el regusto de pasarlo bien leyendo una historia a través de otros, añado yo. Ya sea como persona, periodista o fenómeno, hasta que leí este cómic no me enteré de ciertas cosas. Y quizás me ha gustado tanto por acercarme a ella sin tener ideas preconcebidas.

Morten Hesseldahl y Henrik Rehr nos acercan la historia del periodista y autor danés Jan Stage. Testigo de primera mano de la Revolución Cubana y sus consecuencias. Una historia de idealismos que mueren, de revoluciones que se desvanecen y de sueños que se convierten en pesadillas. El punto focal es la supuesta participación de Jan como conductor del proyecto de acabar con la vida del cónsul de Bolivia en Alemania. El motivo del asesinato fue vengarse del cónsul, que estaba elotoñocubano02tras un famoso asesinato, el del ex oficial de inteligencia de Quintailla, el gran Che Guevara. Investigando un poco, te percatas que probablemente sea cierto que Jan condujera el coche esa noche. Pero el grado en el que el resto de la historia es verídica, es más difícil de averiguar. Es lo bueno de estos cómics semi-históricos; te ponen en situación y en la incongruencia de saber la verdad verdadera, como dijo aquel.

Contiene a su vez, tantos ideales machistas como la novela final que escribiera Jan Guillou. Todas sus etapas resumidas en un cómic de tan solo ochenta páginas que deja con ganas de más. Que contiene mucho más que todo ese viaje iniciático hacia el terrorismo desmesurado y la reputación de inyectar sus propias historias periodísticas, descripciones atmosféricas y similares. Que no siempre se corresponden con la realidad observable, pero que acercan los eventos al lector de una forma más cercana.

elotoñocubano03Con un dibujo no muy a la altura de lo propuesto, el guion de El Otoño Cubano sí que consigue un exitoso enganche para atraer al lector de forma textual. La historia de este cómic es de esas que merecen la pena por el guion, por lo que se cuenta, además rápidamente percibes que está construida como una cebolla. En capas. De esas que mola ir quitando poco a poco, soportando el escozor en los ojos. Pese a gozar de la prototípica situación de alguien narrando lo ocurrido en su lecho de muerte, comentando los acontecimientos de su vida como activista de la izquierda en una joven Cuba; en temas políticos, pocos temas se me ocurren más interesantes independientemente de la ideología de cada uno.

Luego está el propio informe y sus flashbacks y forwards. La trama central y el tipo de dimensión en la que el surrealismo toma el papel principal, siempre con esa atmósfera noir en la que se encuentra lo acontecido. Y momentos crueles que te dejan de una piedra como el fin de la revolucionaria alemana Monika Ertl.

elotoñocubano04Morten Hesseldahl fue editor de Jan, el protagonista de esta trama. Reunificó muchas de sus conversaciones antes de sacar El Otoño Cubano a la luz. En los medios dijo, que para bien o para mal, esta era la historia que le habían contado. Buscó para el proyecto a Henrik Rehr que ya había ilustrado La Primavera de Cuba, otra obra que trata el fanatismo político extremo. Juntos trabajaron en varios cómics como Dinamarca Ocupada, obra que ansío leer algún día. Contar además que Henrik Rehr reside en Nueva York. Consiguió un gran éxito internacional con uno de los álbumes ilustrados más vendidos de la historia. El del ataque terrorista contra el World Trade Center en 2001.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *