La mayoría de las cosas en la vida dependen de los ojos con los que se miren. A mi me gusta decir que hay veces que ves, pero no miras. Pongo como ejemplo a la chavalería de hoy en día pasando delante de un escaparate, donde hay dos robots enfrentándose con los puños en alto a punto de darse leña de la buena. Para muchos de esos jóvenes ojos será: «Bah, dos juguetes pegándose». Para otros un poco más frikies, inquietos e interesantes será: «Buah, que chulos esos dos mechas». Sin embargo, para los ojos que sí miran es: «¡Optimus Prime contra Megatron!».
Transformers fue una de aquellas franquicias de juguetes y series animadas que evolucionaron al cómic. Coproducida por las empresas jugueteras Hasbro y Takata Tomy, sus guionistas consiguieron un hilo argumental que enganchó a muchos: dos razas robóticas en constante disputa, los Autobots y los Decepticons, ambas originarias de un planeta lejano llamado Cybertron. La palabra “Transformer” se refiere a la habilidad de estos robots de poder transformarse en formas alternativas, tales como un camión, un cañón de escopeta, insectos metálicos o… ¡una cinta de cassette!
Una de las muchas virtudes de guión de esta serie es que aquellos robots venían a la Tierra. A nuestra Luna. Atacaban o defendían ambas. Y no solo había dos grupos de robots sino que iban apareciendo más como los
Inseticons, los Predacons o mis favoritos, los Dinobots. Sólo tenías que fijarte en la raiz semántica para saber en que se transformaban, je.
Como buena serie de los 80s, siempre se negó a desaparecer. Miles de fans empujaban detrás. Y con el paso de las décadas fueron llegando distintos puntos de vista, diversos grupos creativos, series e incluso a partir de los dos-miles una serie de películas con las que encontraréis diversidad de opiniones. Pero en cómic, lo mejor de lo mejor, fue cuando Marvel se hizo con la colección en 1983 y en 1984, años en los que también se lanzó la primera serie animada de la mano de Toei Animation. Es entonces cuando rápidamente se convierte en todo un pelotazo. Y daría inicio a la creación del Universo Transformers.
Después de las antologías Transformers: Marvel USA o Transformers: Marvel UK, o los tomos de Lección de Autonomía, Robots in Disguise y More than meets the eyes (series que por cierto se continúan en este tomo que hoy os traigo); los fans estamos de enhorabuena pues Planeta Cómic parece haber decidido hacernos felices de una nueva forma, con nuevos títulos tan deseados como Transformers: Cybertron Oscuro.
Y lo digo ya. Cybertron Oscuro es uno de los mejores argumentos de esta franquicia. Donde una onda de choque realiza un movimiento de millones de años, en planificación a una estrategia definitiva para rehacer Cybertron y destruir tanto a Autobots como a Decepticons. ¿Eternos enemigos unidos frente a un Mal mayor? ¿Quién ese tal Shockwave que tanto aterra a seres tan poderosos como los Transformers? Una épica declarada, choques de titanes y una batalla final que…, dejará Cybertron cambiado para siempre. Como os decía, esta novedad en rústica, incluye la continuación de series abiertas como Robots in Disguise (#23 al #27) pero también los mismos números de More than meet the eyes. Una recopilación no tan extraña si asumes que esos números atentan y hacen referencia con sus consecuencias y desgracias a la nombrada Cybertron Oscuro. Un crossover donde todas las tramas confluyen en un final de los grandes y que nadie espera. Muertes por doquier, una batalla final de las que hacen historia, un no parar. Traídas de la mano de IDW Publishing, Planeta Cómic nos recupera estos cómics tan esperados por los mecha-fans de la franquicia. Autobots y Decepticons de nuevo entre nosotros aunque parece que por poco tiempo…, o eso desea Shockwave. Esa particular forma potente de Energon que afrenta al origen del Arca ausente, la continuidad, los desplazamientos masivos en transformaciones han comenzado…
A lo largo del tiempo ves que todo llega, Que lo que creías perdido, se puede recuperar. Por pedir, alento a Planeta Cómic a sacar estos tomos en cartoné, pues así lo merecen, así como la Generación 1 (la primera serie) en formato recopilatorio, un integral de los tan de moda ahora; pues sería como ver el cielo más cerca o mejor dicho, como acercarnos a las estrellas. Lo petaría seguro.
Completamente distinta, completamente nueva, todo depende de los ojos con los que se mire. Ojos sabios miran, los otros solo ven. Los Transformers nunca se fueron.










































