Paul Jenkins es otro guionista británico que cogió el petate y abordó ese “Queen´s Mary de las Ideas” que cruzó el charco para tener éxito en el mercado estadounidense. Tuvo un papel importante principalmente en Marvel Comics y en la formación de ciertos personajes de la última década. No obstante, Jenkins es conocido por su influjo en la maravillosa serie Hellblazer, la cual abordó durante nada más y nada menos que cuarenta números con un nivel altísimo de calidad.
Su considerable empujón al popular personaje John Constantine que creara Alan Moore, significó más vida (de la buena) para la serie. Una primera incursión a posteriori que hiciera Jamie Delano (http://cronicasliterarias.com/2016/03/17/resena-hellblazer-tomo-1-de-jamie-delano-y-vvaa/), con yonquis poseídos, yuppies endemoniados y veteranos de Vietnam…; Jenkins fue un autor, casi elegido a dedo por Moore pero que impresionó a los editores a corto plazo con el personaje…
…, y algunos preguntaran si tan bueno es. Si su etapa es indispensable, si las historias de Jenkins son de esas que se graban en la memoria por siempre. Bien. Sí, a todo. La etapa Paul Jenkins, actualmente en dos tomacos considerables, ha sido relanzada en nuestro país por parte de ECC Ediciones, en
esta genial colección totalitaria de Constantine en tapa dura integral separada por autor. Es decir, puedes pillar cualquiera de ellos independientemente y podrás leerlo sin problemas de continuidad. Nada más lejos que algún comentario a algo pasado que de todas formas te solucionaran en el mismo número.
Este nuevo tochaco (de los más esperados por mí), contiene casi seiscientas páginas de thriller, incertidumbre y terror del bueno. Los numeros del #108 al #128 respectivamente; además de unos regalitos casi a final de tomo como son los ejemplares de Hellblazer/The Books of Magic #1 y #2 y el #1 de Vertigo: Winter’s Edge. Lo bueno y rebueno de Hellblazer es que contiene números que ganan muchísimo con la relectura. Indispensables por ello, tenerlos, poseerlos, dignos de evocar siempre, en especial, el vello de punta cuando los rememoras junto a amigos en charlas comiqueras, entre los que siempre se alabará algún número de Jenkins, os lo aseguro.
A todos los autores que han pasado por el personaje no le ocurre, pero Jenkins sí que es uno de los que les gusta crear trasfondo de sus personajes. Se abre así este genial tomo con un número que vio la luz en diciembre de 1996. Días de vino y rosas, no es tan sólo una canción, también la investigación John Constantine a las victimas de una orgía que encuentra
por ser acosada por seres siniestros de toda índole… También las consecuencias terribles para una chica anoréxica con un padre abusador. Y con La cacería salvaje nos vamos con nuestro personaje favorito a Yorkshire donde una serie de mutilaciones de ovejas son requeridas para ser investigadas ya que parece ser que la respuesta a ello esconde un misterio terrible.
¿Qué vamos a encontrar en este segundo tochal de Jenkins? Pues historias del tipo que comento. Costumbristas, normales, de género negro, en un principio; pero con un toque muy lovecraftiano como trasfondo. Arcos argumentales algo más largos como El último hombre en pie, donde todo se vuelve de pronto algo más alegórico con un gran peligro en el futuro de Inglaterra, cuyos caballeros de la corte del rey Arturo buscan a un “campeón”. O algunos arcos no tan largos como En sentido contrario, donde la angustia suburbana adquiere formas de espíritus de la ira y descienden sobre una pequeña localidad al sur de Londres.
El infierno se desata y por una vez, John Constantine no tiene la culpa. ¿Y que me decís de números tan chulacos como Resaca con Constantine buscando la conexión entre los desastres del Titanic, el Challenger, la
erupción del Monte Vesubio y la pérdida del Lusitania? ¡O el magnifico arco A contracorriente (de mis favoritos) donde se habla de las teorías de la fracciones infinitas, infinitas posibilidades para el futuro, donde un aliado potencial se convierte en un enemigo mortal y una posible solución se convierte en enigma? Y más molones e intrigantes números como los que abarcan Como jugar con fuego, con la idea de Constantine regresando a Londres, y enfrentándose a notables cambios que han tenido lugar en su ausencia. Entre ellos, la creciente desconfianza entre sus conocidos, la enfermedad terminal de un viejo amigo y la desaparición de Abaton.
Estas ediciones están tan cuidadas que se han tenido en cuenta la posible continuidad de historias alternas, publicaciones dispersas o aleatorias para con el personaje. Un ejemplo de ello es que “en el lugar indicado”, se incluye Los Libros de la Magia, que cuentan la historia de un joven inglés llamado Timothy Hunter, el cual tiene el potencial para convertirse en el mago más poderoso de la época. Así que en nada es interceptado por nuestro querido John Constantine, para guiarlo por el camino del conocimiento; así como tantos otros interesados en él.
Jenkins continúa con historias sueltas demostrando que también es capaz de elucubrar sendos relatos cortos para el personaje. Está claro que hubo guionistas mucho más prolíficos o historias de un solo número que gustaron más. Pero la etapa de Jenkins es como mínimo de notable alto. Hellblazer es un cómic que encuadra entre el thriller sobrenatural y el terror paranormal. Jenkins lo mantuvo en su mejor línea, escudado por los lápices del dibujante también británico Sean Phillips, un excelente artista capaz de crear sobre todo ambientes claustrofóbicos para el personaje. Se cierra aquí la etapa de Jenkins con el personaje. Una de las ediciones enciclopédicas del infame Constantine a su paso por Vertigo.
Una de las joyas de la corona.