Hoy en día hay que ser original hasta en la forma de remangarse la camisa. Si tienes ese don, ya sólo ese momento de ir doblando la manga hacia arriba, te hará diferente, tendrás ese poder del que parece estar dotado Brian K. Vaughan para con las obras que saca. Capaz de llegar al N.º 1 del New York Times con un cómic, esa misma serie que no se han cansado de multipremiarla en los Eisner hasta la saciedad. La vanagloriada Saga. Esto puede ser bueno o malo. Quizás unos piensen que ya está bien, que no se lo merece, quizás otros digan: ¿de verdad, es tan bueno? Lo que llevo leído de sus obras es… Yo lo diré: dan miedo la calidad que desprenden. O por decirlo de otra forma, dejan poso. ¿Y no es ese el poder o el don al que os hacía mención? Dejar poso no es nada fácil.
Una de las cosas buenas para nosotros, es que gracias a su enorme fama, sus obras cruzan el charco todo lo rápido que pueden y están disponibles para su degustación casi al mismo tiempo que en USA. Para colmo, Planeta Cómic parece haber elegido a K. Vaughan como uno de sus máximos estandartes, y así se ocupan de traernos sus próximos trabajos en español.
Así como tan genial es Cliff Chiang (famosa es su Wonder Woman), el dibujante que ha sido elegido para
Paper Girls cuyo trabajo borda y engloba en su totalidad lo que Vaughan, sin duda, pretende.
¿Y qué se pretende? El “ochenteo” puro. Lo que cada poco intenta Steven Spielberg (E.T. , Los Goonies, Súper 8…) con un film: un grupo de amigos con un problema terrorífico o fantástico azotando su barrio cuando la mayoría del pueblo duerme o están tan ocupados con su estrés diario que no se dan cuenta hasta que es demasiado tarde. Paper Girls cuenta la historia de un grupo de jovencitas que se encargan del reparto de prensa en el barrio. Como es obvio, un trabajo que se realiza a primeras horas del amanecer. De pronto, esa noche, empiezan a darse ciertos encuentros inesperados que volverán dicha noche de Halloween algo especial. Inolvidable para el resto de sus vidas.
Ataviadas con unos preciosos walkie-talkies de la época, que tiempo y dinero han costado para hacerse con ellos; Erin, la que parece llevar la trama central, Mac, la rebelde que no se achanta ante nadie, Tiffany y KJ configuran las grandes personalidades de estas niñas de doce años que van a enfrentarse a los matones del
barrio así como también a ciertos…
Este primer número se lee en un suspiro. El guion es tan atrayente que no te suelta en ningún momento y hace que lo devores como un poseso, como un cosaco. Cierto es, que tiene culpa el formato. Se ha decidido publicar Paper Girls en su formato original. La grapa es ya rara de ver por estos lares en títulos que no contengan superhéroes. Pero en fin, la historia lo merece mucho para que casi no te importe el modo y quieras saber más. Aparte de que es más económico.
Brian K. Vaughan rara vez decepciona. Es buenísimo para la creación de historias en mundos extraños y darle forma con una serie de personajes bastante creíbles, en especial, por su forma de hablar. Incluso me atreveria decir que siguiendo la lógica te deja con la sensación de no estar realmente seguro de lo que pasó. Al menos, en este inicio, el cual os va a dejar totalmente con el culo torcido cuando veáis…
Paper Girls apunta muy alto. Las referencias que me llegaban de mis compis estadounideneses así lo atestiguaban. Te pone en el asiento trasero de las bicicletas de las niñas y observas como uno más este paseo nocturno por lo salvaje y lo extraño. Es la típica historia de: «No esperes a que te la cuenten».
Para el amante de los cómics, la música y el cine; los 80s siempre será la mejor década de nuestras vidas. Paper Girls pese a estar escrita hoy en día, lo demuestra con creces.







































